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Ibagué, Colombia - Sabado, 31 de Julio del &año

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Ibagué le cantó y bailó a la libertad

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"Hasta mi último suspiro lucharé por no defraudarlos. Este es el regalo más grande que me han dado; creí que llegaría muchos años después". Con estas breves y emotivas palabras expresó el maestro César Augusto Zambrano Rodríguez la alegría por la imposición de la medalla Cacique Calarcá, máxima condecoración que le otorgó la Gobernación del Tolima, durante el lanzamiento del XXIV Festival Nacional de la Música Colombiana. El acto se cumplió en el Teatro de Bellas Artes de Bogotá, donde la noche del martes Ibagué presentó a Colombia un canto a la libertad, a través de una obra musical comprometida con nuestra historia, bajo el rótulo de "Ibanasca: una leyenda cantada de los Dulima".
La velada en la que los homenajes a este compositor, virtuoso ejecutor del violonchelo, director musical de la Fundación Musical de Colombia y de la Orquesta de Cámara y el Coro de la Universidad del Tolima por más de 30 años, marcó una jornada pasada por tributos a la saga de creadores que ha dado nuestra patria: Jorge Villamil Cordovez, Rafael Escalona, Jaime R. Echavarría y Jaime Martínez.

 

El concierto

Sobre las 8:30 de la noche y luego de los actos protocolarios a cargo de la solista Angie Natalia Franco González con el acompañamiento en el piano de Olga Lucía Lesmes, seguido de los discursos de la Presidenta de la Fundación, Doris Morera de Castro; del burgomaestre de Ibagué, Jesús María Botero; del director de Cultura Departamental, Miguel Salavarrieta, y de la viceministra de Cultura, María Claudia López, se dio inicio oficial al concierto y con él a la cita anual de los aires andinos del territorio nacional: el XVI Concurso Nacional de Duetos ‘Príncipes de la canción’ y XIII Concurso Nacional de Composición ‘Leonor Buenaventura’, enmarcados en la edición XXIV del Festival de Música Colombiana.
Las primeras en salir a escena en medio de los aplausos y ovación que los asistentes le presentaban al maestro Zambrano Rodríguez, fueron las ‘princesas de la canción’, Lluvia y Rocío, dueto integrado por Lina Marcela Giraldo Pérez y Yuly Perdomo Ceballos, bajo la dirección de Hugo Ernesto Bautista.
El dueto bogotano que desde su creación ha participado en los más importantes concursos nacionales, en los cuales ha ocupando los primeros lugares, rompió todos los protocolos, en una presentación que involucró activamente al público, que fue invitado a ser la tercera voz, cantando y aplaudiendo una serie de temas autoría de Villamil, entre las que estuvieron ‘Volverás a mí’ y un popurrí con sus canciones más conocidas.
Corroborando su preferencia entre los melómanos y creadores ‘Lluvia y Rocío’ cautivó también con las canciones ‘Serenata de amor’, ‘Te amo’, ‘Es ya tarde’ y Canta un Pijao’, ese último del que aseguraron les dio el triunfo el año anterior en el concurso de duetos.

SEGUNDA PARTE

Para la segunda parte, el ‘as bajo la manga’ de la inolvidable noche, organizada por la Fundación Musical, fue el estreno en Bogotá de la cantata número 23 para narradores, solistas, coro y orquesta ‘Ibanasca: una leyenda cantada de los Dulima’, autoría de Zambrano Rodríguez, tras 20 años de querer rendir tributo a nuestros ancestros.
La pieza que con tonadas transmitió sensaciones de misterio, amor, tragedia, dolor y alegría fue compuesta con textos de Fredy Chicangana, a partir de un texto de Armando Gutiérrez Quintero y del libro ‘La leyenda de Ibanasca y Eloim’, escrito por Edmundo Faccini, sobre los mitos y leyendas del Tolima, especialmente los del Cañón del Combeima.
Durante más de 40 minutos, tanto los que por primera vez observaban la obra como los que la presenciaron anteriormente permanecieron en un completo silencio, maravillados con la perfección de los sonidos, los movimientos de los cuerpos de los actores y la impecable narración de Ana María Rivera y Libardo Arturo Olaya.
Bajo el moderno Teatro de Bellas Artes, la delegación ibaguereña repitió el ritual, mediante el cual la Cacica Ibanasca se transforma en Diosa de las Nieves, y a partir de esa conversión duerme en el nevado del Tolima, donde descansan los sabios, según la mirada de los indígenas, quienes según la tradición su historia se cuenta cantando.
A través de tres partes: invitación al ritual, como éramos y regreso al ritual, el montaje mediante ocho escenas reconstruyó ese lapso en que esta chamana y sacerdotisa, al momento de cumplirse la condena a morir en la hoguera a manos de los conquistadores es protegida por uno de los espíritus del Padre Fuego.
‘Danza guerra y canto’, ‘navega mi corazón’, ‘tengo el sol y la luna’, ‘ronda de sueños’, ‘Y sólo siembro cantando’, Pájaro y río’, ‘El colibrí de la noche desnuda’ e ‘Ibanasca y Eloim - danza y canto de transformación’, se titularon cada una de las escenas de este espectáculo, que de los asistentes recibió calificativos como "espectacular", "fantástico", "una maravilla" e "insuperable".

 

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