¿Por qué la gente ya no dice gracias?

TOMADA DE INTERNET - EL NUEVO DÍA
Varios lectores nos han escrito con una queja en común: hoy, muchas personas parecen haber olvidado que nada es obligación y que si recibimos un favor o un gesto de ayuda, dar las gracias siempre será la mejor compensación. ¿Por qué ya no mucha gente da las gracias? Los expertos explican.

En 2011, el sociólogo Fabián Sanabria, de la Universidad Nacional, le dijo a medios nacionales que la falta de educación de las personas era una “percepción” y que, como en todas las épocas, siempre había existido personas con un mayor nivel de urbanidad y protocolo que otras. 

Sin embargo, han pasado siete años y la percepción es la misma: “cuando voy al cine, por ejemplo, la gente no hace sino comentar, hablar, reír en voz alta, ¡hasta contestar el teléfono!”, explica Liliana Angarita, una ejecutiva de 40 años fanática del cine. 

Y eso no es todo. Miguel López, de 25 años, es consciente de que sus contemporáneos son menos propensos a dar las gracias por algo que él hace en su beneficio. 

“A veces hago cosas como recordarles que tenemos una evaluación o prestarles unos apuntes y eso pasa desapercibido. Como si yo estuviera allí para servirles”. Pero, ¿en realidad está pasando esto o es solo una “percepción”?

La psicóloga Amy Akon, explica que la gente está empezando a comportarse muy rudamente debido a que estamos viviendo en un mundo demasiado grande para nosotros, acostumbrados a vivir con extraños que nuestro cerebro no registra. 

Por su parte, el sociólogo Camilo Cifuentes explica que estamos demasiado acostumbrados a vivir en la virtualidad, tanto, que la interacción cotidiana pasa desapercibida. 

En muchas ocasiones, dice el experto, lo que sucede es que la gente está demasiado ensimismada y este individualismo nos hace creer que debemos sacar el mayor provecho del mundo, dando lo menos posible. Pero, ¿está el agradecimiento mandado a recoger? Expertos explican sus beneficios. 

¿Por qué es importante que sigamos el protocolo?

Adriana Uribe, experta en protocolo y etiqueta, explica por qué es tan importante seguir las normas de protocolo, que incluyen saludar y dar las gracias, así como las demás normas de urbanidad y vestido para proyectar lo mejor de nosotros mismos: “Alguien dijo alguna vez que lo que proyectamos es coherente con lo que llevamos dentro.

Es per-se un reflejo manifiesto. Si empiezo conociéndome a fondo, enfatizando los puntos a favor y mejorando áreas “no tan loables”, podré crear una sana apreciación personal, la cual se verá reflejada en la imagen que proyecte.

Esto va unido íntimamente, nadie creerá que soy de fiar, si yo mismo no estoy seguro 100%”.Y si usted se comporta de forma arrogante, asumiendo que dar las gracias lo hará sentir inferior, solo está demostrando su inseguridad. 

La experta asegura que no dar las gracias o seguir un protocolo para tratar a las otras personas puede ser fundamental y determinar nuestras posibilidades y oportunidades. 

“Puede sonar muy cliché, pero ‘nunca hay una segunda oportunidad para crear una primera buena impresión’, según las estadísticas, en los primeros 30 segundos nuestro interlocutor puede decidir un sinnúmero de impresiones de nosotros, como si soy confiable, si hay empatía o si soy sincero.

Estas impresiones se conforman de nuestra apariencia física y de nuestro lenguaje verbal y no verbal”.

Un  mundo individualista 

La Universidad de California publicó un estudio en 2013 que encontró que estamos viviendo en un mundo cada día más individualista.

Con la herramienta digital conocida como ‘Ngram Viewer’ y que sirve para catalogar las palabras que cada uno buscamos en Internet, los investigadores encontraron que cada día las personas buscan más conceptos relacionados consigo mismos y menos con la solidaridad y la generosidad. 

Por su parte, investigadores de la Universidad de Waterloo, Canadá y Arizona, Estados Unidos, hallaron que desde 1960 el individualismo ha aumentado en un 12%. 

¿Y qué tiene que ver eso con decir gracias?

Los expertos señalan que a medida que nos sentimos más reyes del mundo, menos tenemos la necesidad de agradecer o de sentir que otros han contribuido a nuestro éxito. 

La psicóloga Paloma Bahamón explica que la relación puede no estar tan clara: “el esquema de los modales a la antigua puede que se haya perdido un poco, pero dar las gracias o ser cortés no tiene relación con ser o no individualista, puedo pensar mucho solo en mí, ser muy egoísta y sin embargo tener muy buenos modales”. 

La psicóloga señala que “hay una contradicción en relación con nuestra sociedad: tenemos muy poco amor propio y muchas dificultades para relacionarnos con nosotros mismos y por eso es que se generan tantos problemas en nuestra relación con los demás.

Hay mucho ego. Siempre que hay mucho ego hay poco amor propio”. Entonces, ¿qué es lo que pasa? “El problema es que ese individualismo, que es más del ego, es un ser invadido por los medios de comunicación con intenciones  mercantilistas, entonces se sacia de aparatos, de lo fugaz, de lo breve y vive con un vacío interior”, concluye Bahamón. 

LA VOZ DEL EXPERTO

Los beneficios de la gratitud 

La psicóloga Gema Sánchez explica que la capacidad de dar las gracias y, en general, sentirse agradecidos con la vida, es fundamental para nuestro bienestar emocional, satisfacción y calidad de vida. 

La experta explica que no se trata solo de cortesía: “es la actitud de acoger aquello que viene de fuera, ya sea de los demás como de la vida, y apreciarlo como algo positivo y bueno para nosotros.

Agradecer es expresar reconocimiento”.La experta señala que aquellas personas que viven maldiciendo y quejándose de su vida olvidan que el hecho de tener la oportunidad de vivir y de algún día realizar sus sueños es algo por lo cual ya es suficiente para estar agradecidos. 

“No se trata de que nos suceda algo extraordinario, sino apreciar cualquier detalle. Saber observar y darse cuenta de las cosas buenas, grandes y pequeñas”, señala Sánchez. 

La psicóloga explica que el agradecimiento es una forma de expresar, de concentrarnos en las mejores cosas que existen en nuestra vida y, además, una forma de vivir más en el presente, olvidando lo negativo del pasado si ya fue superado. 

“A veces, la gratitud es el camino para atraer más de lo mismo a nuestras vidas. El acto de agradecer nos energiza, nos da vida y contribuye a que seamos más felices. Así, la práctica de la gratitud es una forma de fortalecer la felicidad, aprendiendo a valorar lo que tenemos”, señala la experta. 

Finalmente, Sánchez señala que no podemos vivir como robots sin sentir empatía por la vida, estando más atentos a lo que nos hace falta y lo que deseamos conseguir que a lo que realmente tenemos de bueno y positivo a nuestro alrededor. “Lamentarse no nos conduce a ninguna parte.

Es muchas veces la falta de gratitud la que nos genera culpa y nos mantiene anclados en el pasado. Agradecer es apreciar la vida”, concluye la experta.

REDACCIÓN GALERÍA

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