“Siempre he sido tímida a la hora de escribir”, Rébecca Dautremer

Crédito: Colprensa / EL NUEVO DÍA
Durante sus primeros 25 años de carrera profesional como ilustradora, Rébecca Dautremer se dedicó a ilustrar los libros de otros escritores, lo cual le empezó a dar nombre y los elogios de los especialistas en el mundo editorial.
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Sin embargo, la creadora francesa amante de la fotografía, el diseño y las artes gráficas, siempre tuvo una gran inquietud, poder escribir las historias que ella misma ilustraría.

“Siempre he sido tímida a la hora de escribir. Ya hace mucho lo he superado con el tema de las ilustraciones, aunque siempre que vuelvo a ver mi trabajo, siempre pienso que podría haberlo hecho mejor”, comentó Rébecca Dautremer, quien además de la ilustración de libros, es reconocida por la creación de carteles y afiches de importantes festivales, portadas de discos, libros e incluso en su trabajo en el campo de la animación cinematográfica.

Un trabajo paciente que ha venido realizando desde mediados de la década de los noventa hasta lograr un estilo propio, tan particular que le permitió empezar a ganar notoriedad en el competido mundo de la ilustración editorial.  

“Es una búsqueda constante que aún continúa, que empiezo a sentir que voy por buen camino hasta ‘l'Amoureux’m el cual fue publicado en 2003 y más adelante con ‘Princesses oubliées ou inconnues’ (Princesas olvidadas o desconocidas)”, el trabajo que le ha valido reconocimiento mundial.

“Ha sido un trabajo con dos caras. Por un lado, ha dado a conocer mi trabajo en distintas partes del mundo, lo cual no había logrado antes, junto con la interesante temática del libro para poder cambiar  esa imagen que se tiene sobre las llamadas princesas. Pero por otro lado, se pone un poco fastidioso porque muchas veces todo se centra en ese libro y no ven esa obra como parte de un todo desarrollado durante más de 25 años”, continuó la ilustradora francesa.

Si bien, ‘Las ricas horas de Jacominus Gainsborough’, es el tercer libro que escribe e ilustra, se ha convertido en su carta de presentación en el mundo editorial, gracias a que ha sido publicado en buena parte del mundo, con una historia que en un principio era dirigida para un público infantil y juvenil, pero que sorprendentemente ha encontrado un público mucho más amplio.

“Siempre la pensé como una obra que se podía compartir en familia, pero no imaginé el alcance que lograría hasta que recibí la carta de un hombre de 90 años que había comprado el libro y sencillamente le había encantado”.

En los libros ilustrados, los conejos suelen aparecer en historias muy infantiles, pero en este caso, la autora le da un tono muy filosófico, sin moraleja, alejado de los modelos de conducta, pero si, en búsqueda de disfrutar de la vida y sacarle todo el provecho a nivel emocional.

Un libro que recorre toda la vida de Jacominus que, como en todo buen aprendizaje, se asienta sobre unos sólidos cimientos que se encuentran en la familia y en su entorno más próximo.

“Es una experiencia muy distinta. Antes, me concentraba en aportar el estilo y las ilustraciones que se amoldaran a un escrito de otra persona, lo cual siempre fue interesante y retador. Ahora, tengo la oportunidad de crear, escribir una historia, y a medida en que la escribo, puedo ir pensando en las ilustraciones que deben acompañarla”.

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La creadora francesa amante de la fotografía, el diseño y las artes gráficas.
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