Con tristeza familiares y amigos despiden al docente en música Germán Medina

Crédito: Suministrada - EL NUEVO DÍA
El jueves murió en Ibagué el profesor Germán Medina Hernández. Muchas generaciones de jóvenes tolimenses tuvimos el honor de aprender de él la música y el gusto por el folklore.
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Murió en estos tiempos extraños de aislamiento y soledad, pero apoyado por sus amigos como había vivido, muchos de ellos, exalumnos. No le faltó nada porque siempre practicó la generosidad y la sonrisa como virtudes.

Fue un artista integral dedicado a educar a la juventud con gran sentido ético y estético. Siempre cultivó la amistad como un tesoro.

Recuerdo perfectamente cuando recibí la primera clase de música del profesor Medina. Corría el año 1976 y estábamos en un gran salón de la parte baja del Colegio Tolimense, ubicado para entonces en el austero edificio de la Plaza de Bolívar.

El ‘profe’ venía casi perfumado de cantar con las alumnas del colegio de La Presentación, al otro lado del parque.  Sentado al piano con humildad, despertaba respeto; hablaba suave, pero todos escuchábamos.

Nos hizo abrir el cuaderno de música con la siguiente frase que quizá iluminó su vida: “Donde oigas cantar, siéntate tranquilo”. Decir de los árabes, remató en tono sentencioso. Nos estaba dando la clave de su existencia: cantarle a la vida y a la amistad.

Paz en su tumba. Y que los acordes de su piano sigan sonando en nuestros corazones como un tributo a su amistad y a la docencia que practicó con denuedo. 

RUBÉN DARÍO GÓMEZ GALLO

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