A fortalecer las habilidades “blandas”

Crédito: Archivo - EL NUEVO DÍA
Las habilidades sociales son una de las claves para alcanzar mayores oportunidades laborales, por ello, es necesario fortalecerlas en las diferentes etapas de la vida.
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Es poco, lamentablemente, el interés que se aplica en el seno de la familia para desarrollar habilidades sociales en los niños; igual ocurre en la escuela, colegio y en la educación superior. Y en las empresas ocurre algo similar, son limitadas las oportunidades que se propician para reflexionar y mejorar las habilidades socio emocionales de los colaboradores en todos los niveles.

Esto ocurre porque se suelen tener conceptos errados sobre las llamadas habilidades sociales. Con frecuencia se asocian con: cómo portarse en fiestas, urbanidad, protocolo, etiqueta o algo de entretenimiento, y por todo eso se subestima su importancia.

En casa suelen pensar que estas habilidades son innatas y se aprenden de manera natural, en el colegio lo confunden con urbanidad, en la educación superior no se considera en el currículo porque se asume que los jóvenes ya las han adquirido en su hogar y además hay muchos otros asuntos para transmitir. En las empresas consideran que aplicar presupuesto a capacitación en este tema no es importante.

Grave error. Las habilidades sociales, a veces llamadas soft skills, o habilidades socioemocionales son las que tienen que ver con el comportamiento y la inteligencia emocional de las personas y por lo tanto tienen gran impacto en el ser humano. Además,  son esenciales para alcanzar mayores logros en los estudios, el trabajo y la vida; son las que permiten tener mejores relaciones interpersonales, y las que preparan a las personas para trabajar en equipo, comunicarse mejor, manejar los conflictos, ser empáticos y, en consecuencia, las que pueden contribuir a generar un positivo aporte en la gestión, ambiente laboral y crecimiento de las empresas y de la imagen personal. 

No obstante, parece que algo está cambiando, y ya escuchamos con mayor frecuencia que en la selección de personal le están dando mayor peso a este tipo de fortalezas; se habla de la necesidad de líderes más humanos, de cultivar una comunicación emocional y asertiva, y las empresas piden con urgencia gente que sepa manejar el cambio y los conflictos, trabajar en equipo, tomar decisiones y con alto nivel de empatía. Todo lo anterior solo es posible cuando se desarrollan en las personas habilidades sociales o blandas.

A su vez, como consecuencia de la automatización de muchas actividades, la fuerza laboral enfrenta grandes cambios y es necesario fortalecer aquellas habilidades que no puedan ser reemplazadas por los computadores, así que resulta imperativo desarrollar las habilidades sociales si se quiere tener mayores oportunidades laborales.

Pero, ¿cómo desarrollarlas? La mejor forma es comenzar desde niño con su enseñanza, así las van adoptando con naturalidad, ya de adulto se requiere un mayor esfuerzo y puede demandar mayor tiempo, disciplina, compromiso y perseverancia, pues puede implicar cambio de hábitos, de comportamientos y hasta  creencias que dan origen a ciertas actitudes y formas de hacer las cosas o reaccionar.

Recordemos algunas de las principales habilidades en referencia: Comunicación efectiva, actitud positiva, empatía, asertividad, adaptación al cambio, capacidad de negociación, capacidad de escucha, manejo de conflictos, tolerancia a la presión, respeto, trabajo en equipo, control de las emociones, entre otras.

Como puede observar estas son habilidades que contrario a las que se consideran “duras” no se adquieren del mismo modo que matemáticas, sistemas, idiomas o las ciencias.

Ahora que conoce su importancia emprenda de inmediato la tarea de trabajar en ellas y descubrirá que es muy útil y rentable en muchos sentidos. Todos quieren trabajar, negociar y relacionarse con quienes generan empatía.

Martha Cruz

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