Padres: ¿Sus hijos están durmiendo bien?

Crédito: Pexels / El Nuevo Día.
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La Asociación Americana de Pediatría determinó que la principal causa para padecer trastorno de sueño en niños y jóvenes son las actividades antes de la hora de ir a dormir. Expertos le cuentan qué debe evitar para asegurar un buen descanso para los más pequeños.
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Despertar por la noche, despertar temprano, tener pesadillas o terrores nocturnos: los problemas de comportamiento del sueño como estos afectan entre el 20 y el 30 % de los niños pequeños, según un estudio de la Universidad de Tel Aviv, en Israel. 

Y esa falta de sueño les afecta no solamente a ellos, también a los padres. 

Es por eso que comprender las necesidades de sueño de los niños y niñas es el primer paso para brindarles una mayor calidad de sueño. 

Adriana Martínez, especialista de la Asociación Colombiana de Neurología, reveló que algunos estudios señalan que los niños podrían ser más propensos a los trastornos de sueño en las edades comprendidas entre los 8 y 14 años. 

Pero una buena combinación de higiene del sueño, rutinas apropiadas para la edad y mucha atención a cualquier trastorno, pueden ayudar a su hijo a descansar, lo que necesita para crecer fuerte y saludable. 

A continuación, expertos le cuentan lo que debe saber sobre el tema. 

 

¿Cuánto deben dormir los niños y niñas?

 

Respecto a las horas que deben dormir los niños, la Asociación Colombiana de Neurología recomienda que un recién nacido duerma entre 14 y 18 horas; el lactante, entre 12 y 14 horas; un niño en etapa escolar, 11 y 12 horas; y en la etapa adulta, lo aconsejable es entre 7 u 8 horas por la noche. 

 

Pexels /El Nuevo Día.

 

¿Por qué no duermen bien los niños? 

 

Adriana Martínez, especialista de la Asociación Colombiana de Neurología, indicó que en un gran porcentaje los trastornos del sueño en niños está relacionado con altos niveles de concentración de azúcar en la sangre y generan apnea, insomnio y despertares continuos durante la noche. 

“Diversas investigaciones concluyen que el consumo de grandes cantidades de azúcar produce que el sueño profundo sea más corto de lo que debería. Es justo en esta fase del ciclo cuando el organismo experimenta las funciones reparadoras, de metabolismo y del sistema inmune, pero si se ven interrumpidas, hay una afectación en la salud”, señaló Martínez. 

El azúcar en el organismo no sólo afecta los patrones de sueño sino también de vigilia, ya que este producto incrementa la inflamación sistémica, es decir, genera un proceso de alteraciones y cambios tanto físicos como psicológicos que perturban la capacidad de tener un buen descanso durante la noche. 

“Básicamente, el azúcar afecta una hormona denominada orexina, la cual tiene dentro de sus funciones la regulación del insomnio. Cada vez que se ingiere un dulce, se inhibe la actividad de esta hormona, la cual reduce sus niveles y, por ende, trae como resultado un mal sueño”, detalló la especialista. 

Por eso los padres deben ser conscientes de la prudencia de alimentar a los pequeños con productos dulces y con altos contenidos de azúcar. 

 

Tipos de trastornos del sueño

 

Expertos de Kids Health hacen una lista de cuáles son los principales trastornos de sueño en los niños y cómo tratarlos: 

1. Dificultad para irse a dormir: Es muy común que los bebés y los niños pequeños y en edad preescolar. La recomendación es crear una rutina de sueño. 

2. No querer dormir solos: Algunos padres prefieren dormir con sus bebés y niños pequeños, pero esto genera dependencia. Se debe crear la rutina de dormir en su cuarto. 

3. Despertares nocturnos: Ocurren cuando un niño se despierta en medio de la noche y no puede volver a conciliar el sueño. Esto es normal. Lo que se debe hacer es tranquilizarlo y llevarlo nuevamente a su cama. Con el tiempo, aprenderá estrategias para calmarse solo. 

4. Pesadillas: Son muy comunes y ocurren en hasta en uno de cada dos niños. Evite que coman mucho antes de dormir. 

5. Terrores nocturnos: Son diferentes de las pesadillas: el niño se despierta de repente completamente aterrado. Es importante acudir al especialista. 

6. Sonambulismo: El sonambulismo ocurre en aproximadamente el 15 % de los niños. Se presenta por lo general en niños de cuatro a 12 años, que suelen caminar por la casa sin rumbo fijo. Una campanilla ubicada sobre la puerta del dormitorio del niño o sobre la puerta principal le dará a usted la tranquilidad de que le oirá cuando camine dormido. Además, vaya al especialista. 

 

Un consejo: Es recomendable evitar comer mucho de noche, así como consumir grandes cantidades de líquidos o alimentos azucarados tres horas antes de ir a la cama. 


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Redacción Galería El Nuevo Día

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