El soldado que es ‘padre’ de ocho mil frailejones en Murillo

Crédito: ANTONIO GUZMÁN OLIVEROS / EL NUEVO DÍAEl soldado Profesional Wilson Hernández González ha dedicado 18 años de su vida al Ejército Nacional.
Ocho mil frailejones serán sembrados en el páramo de Murillo, luego de un trabajo ejecutado por el Ejército Nacional desde hace tres años, con el fin de cuidar y preservar el Medio Ambiente.
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A3.670 m.s.n.m trabaja el soldado Profesional Wilson Hernández González, quien desde hace tres años hace parte del plan ‘Burbuja Ambiental’, con el cual se busca reforestar el páramo que ha sido afectado por la mano del ser humano.

Este militar trabaja en un vivero de frailejones, con el que se busca plantar ocho mil de estas especies en el predio El Toro, ubicado en la vereda Alfombrales en Murillo. Además de su labor en la plantación, también le enseña a los niños de la zona la importancia de protegerlos.

Este proyecto ambiental liderado por la Sexta Brigada del Ejército, inició el 28 de julio de 2017 con la construcción de los semilleros de frailejón en la vereda La Cabaña de dicho municipio del norte tolimense.

El soldado Hernández, quien es tolimense, realizó en Sumapáz el curso Soldado Viverista, especializado en la reproducción del frailejón, y con él, nació la idea de sembrar vida en el páramo, cerca al Nevado del Ruiz.

Nacido en Venadillo, cuenta que su pensamiento ha sido siempre el de aportar al Ecosistema con el fin de ayudar al Medio Ambiente, y más, con los frailejones que producen la mayoría de agua proveniente del páramo y que ha sufrido daños en los últimos años por quemas, cultivos y ganado.

 

Creando vida

Sobre el proceso de recolección de las semillas, cuenta el soldado Hernández que primero deben ubicar partes del páramo en donde no haya presencia de insectos y enfermedades para extraer las semillas; se trata de un trabajo cuidadoso para no interrumpir el proceso de reproducción natural.

Debido a que en los alrededores del páramo del Ruiz crece la especie Espeletia hartwegiana, se hace necesario recolectar las semillas de ese mismo sector.

“Estas semillas se cubren con algodón para iniciar el proceso de germinación en el vivero, cuando ya se seleccionan, las pasamos a otras cajas cubiertas por un término de 45 días o dos meses para que sigan creciendo.

“Tras ese término las pasamos a unas bolsitas con tierra, que ya tienen los complementos necesarios como madera podrida y hojas secas. Este paso dura de ocho meses a un año para poder pasarlas al vivero a temperatura ambiente”, explica Wilson Hernández.

El vivero, que fue construido por soldados adscritos a la Sexta Brigada cuenta además con un sistema de riego para que las plantas continúen su curso de crecimiento y en el momento en que alcanzan una altura de al menos siete centímetros, se busca el sitio para trasplantarlas. Es de recordar que el frailejón, en el páramo, crece un centímetro por año, de ahí su especial cuidado.

“En el vivero la planta se acostumbra a la temperatura ambiente y cuando tienen la altura ideal se busca un sitio donde se requiera hacer la reforestación”, apunta.

 

Conciencia ambiental

Además de los procesos de recolección de semillas y plantación de frailejones, los militares en el páramo enseñan a las nuevas generaciones el cuidado del Medio Ambiente y el valor que tienen por generar agua.

Es por ello que en la actividad realizada en Murillo, se eligió el predio El Toro, el cual fue adquirido por Cortolima, para sembrar allí ocho mil frailejones, ya que debido a su cercanía con el río Vallecitos, enriquecerá este caudal que suministra el agua a los habitantes de Murillo.

“Muchas personas por falta de conocimiento y de no entender la importancia que tienen los frailejones en nuestros páramos, llegan a hacerles daño, por eso le enseñamos a los niños para que desde temprano conozcan la importancia que tienen en los páramos y el beneficio que nos brindan, no solamente a nuestro país, sino todo el mundo”, añadió el soldado Hernández.

El Ejército, junto con la Gobernación del Tolima, Cortolima y algunas alcaldías de estas zonas del páramo del Ruiz, estuvieron en la actividad con la cual se plantarán ocho mil frailejones, que hacen parte del programa del gobierno seccional para sembrar mil árboles en el Departamento.

 

Preocupación

Preocupante, es la situación que se vive no solo en Murillo, sino en otras zonas de páramo en Colombia, en el que las personas queman frailejones para ampliar los campos con el fin de cultivar o que sirvan para el pastoreo de ganado.

En el caso de Murillo, el mandatario Antonio José García Rodríguez, señaló que es un tema que se debe discutir y que el Parque Nacional de los Nevados y sus páramos deben de estar bajo la tutoría y cuidado el Estado, para que además, destinen recursos para sanearlo. También, explicarle al campesino la importancia de conservar el ecosistema.

“Aspiramos que sea también una política pública, y no solamente para el frailejón, sino para muchas otras especies nativas de páramo. Me parece muy importante y oportuno sobre todo en este momento de calentamiento global, en el que las fuentes hídricas han disminuido”, indicó Antonio García.

Los niños aprenden a preservar la naturaleza

Satisfacción por su Ejército

El coronel Carlos Caycedo, jefe de Estado Mayor y segundo comandante de la Sexta Brigada, resaltó la labor de sus soldados quienes durante estos tres años han trabajado en el proyecto para la reforestación de los páramos y conservar el Medio Ambiente.

El oficial destacó el programa e indicó que se puede tomar esta iniciativa como un piloto, para que otros departamentos siembren frailejones y mantener de esta manera los ecosistemas.

 

Enseñanza a la niñez

Los seis estudiantes que tiene la escuela La Cabaña aprenden de los conocimientos que el soldado Wilson Hernández les ofrece sobre la conservación y cultivo del frailejón.

La profesora Elisenia Casas Rocha, destacó este trabajo, pues sus estudiantes desde niños aprenden a cuidar y preservar el Medio Ambiente.

“Este trabajo se realiza en compañía del soldado Wilson, quien da las indicaciones sobre cómo es el proceso de germinación y cuidado del frailejón. Cada niño apadrinó una planta, la cual cuidan y abonan.

“Es importante que se les inculque este amor, porque ellos como futuro del país, deben saber el cuidado de esta planta, que es la que nos ayuda para que el agua no se acabe”, contó la profesora Elisenia.

Los niños aprenden a preservar la naturaleza.

ANTONIO GUZMÁN OLIVEROS

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