Los intereses canadienses que rodean la reserva natural y las minas reales de Santa Ana en Falan

Crédito: Hélmer Parra / EL NUEVO DÍAEn el siglo XVI se creó la mina de oro Santa Ana, en esa época una vez se sacaba el preciado metal se alojaba en bodegas al interior de la misma mina.
Un ambicioso proyecto minero a desarrollarse en el norte, vuelve a poner al Tolima en la mira de inversionistas extranjeros. Como ocurrió hace tres siglos con las minas reales de Santa Ana, Falan sería el epicentro para la extracción de oro y plata de alta calidad. Las alarmas entre la comunidad están encendidas, pues temen por los daños ambientales y sociales que pueda traer la extracción aurífera.
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La riqueza ambiental que tiene el Tolima se puede apreciar en sus diferentes extremos geográficos, cada municipio guarda en su interior un legado histórico, que en ocasiones suele pasar desapercibido para los habitantes de este territorio ‘pijao’.

Por ello, en esta edición especial de EL NUEVO DÍA buscamos redescubrir la ‘Ciudad perdida de Falan’, una reserva natural y arqueológica mayor a 18 hectáreas, que se convierte en un pasaporte al pasado, pues en medio de un gran bosque tropical húmedo se resguardan las ruinas de Santa Ana, una de las minas de oro más importantes que tuvo el país hacia el siglo XVI.

Actualmente, existe una preocupación entre varios habitantes pues una multinacional canadiense tiene un firme interés aurífero sobre estas tierras, situación que es considerada un riesgo tanto para las fuentes hídricas del municipio como para la reserva natural y arqueológica.

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Un descubrimiento por azar

A mediados de los 80’s el periodista Roberto Tovar Gaitán encontró los testimonios y vestigios de lo que sería la ‘Ciudad perdida’. La curiosidad de saber qué era lo que guardaba el interior de Falan, lo llevó a internarse en la selva por varios días, hasta que encontró un lugar que es altamente valorado y admirado por los extranjeros.

En esa época la noticia generó grandes expectativas y anuncios por parte de los gobiernos del momento, pero al final no pasó nada.

Según cuenta la historia, el reportero inicialmente creyó estar frente de los vestigios de la ‘Ciudad perdida de Santa Agueda’, un lugar creado por Gonzalo Jiménez de Quesada, cerca a Mariquita. Sin embargo, al investigar de cerca las murallas, túneles, cuevas y restos de unas bodegas de piedra, confirmó que las estructuras que se resisten a desaparecer, corresponden a las Reales Minas de Santa Ana, un lugar en el que siglos atrás trabajaron cerca de dos mil personas entre españoles, indios y esclavos negros.

“Estos túneles fueron construidos por los primeros españoles que llegaron a esta zona en busca del preciado metal, fue un complejo minero donde se extrajo oro y plata en grandes cantidades, que luego fueron llevados al viejo continente”, explicó Héctor Torres Acosta, guía turístico.

Agregó, que se dio el nombre de ‘Ciudad perdida’ porque duró en el olvido por cerca de 300 años, “ni los habitantes de este municipio sabían de la existencia de esta ciudadela en piedra (…) Roberto llegó y redescubrió lo que había acá, las reales minas de Santa Ana, desde entonces dijo que era ‘Ciudad perdida’”.

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Pasaporte al pasado

Recorrer las ruinas, es una oportunidad de conocer detalles de un fragmento histórico del norte del Tolima, es encontrarse con una arquitectura avanzada para la época y que se creó para la explotación aurífera que terminó enriqueciendo las arcas de la corona española.

Algunos historiadores cuentan que el proceso de extracción era una actividad inhumana, que generó la pérdida de centenares de vidas indígenas. Con el tiempo, los aborígenes no aceptaron el sometimiento para trabajar allí, la negativa dio como resultado una sustitución por mano de obra africana.

Y es que la belleza del lugar se complementa con las texturas de las paredes que se mantienen en pie en medio del bosque y que son adornadas por las especies propias de la zona, asimismo, hay varios túneles de trayecto corto que dan paso a diferentes sitios de ‘Ciudad perdida’. Caminar por ellos hace volar la imaginación y logran trasladar al visitante por unos instantes a una de las famosas películas de Indiana Jones.

“Lo que hubo fue muy grande e importante, por acá pasaron personas de la talla de Gonzalo Jiménez de Quesada”, también cruzaron por allí José Celestino Mutis, Francisco José de Caldas, Alexander Von Humbolt y Simón Bolívar.

Asimismo, estuvo el inglés Robert Stephenson como administrador del complejo minero, quien es reconocido porque junto a su padre, construyó un buen porcentaje de las locomotoras en el mundo.

Fernando Aguirre López es el director de la Fundación Ecoturística Santa Ana, entidad que desde hace cuatro años está a cargo de la reserva natural ‘Ciudad perdida de Falan’, dicha organización tiene por objetivos “la conservación y promoción turística de un patrimonio histórico, como son las ruinas de ‘Ciudad Perdida’ y el segundo la conservación ambiental de la ronda hídrica de la quebrada Morales, que es donde se encuentran las ruinas”, explicó.

El trabajo adelantado durante los últimos años incluye la construcción de un sendero de 2.5 kilómetros aledaño a la quebrada y cruza por nueve predios privados, mientras que las ruinas están ubicadas en dos predios también de particulares. Para lograr conformar la reserva que se conoce hoy, la Fundación llegó a acuerdos con los propietarios de los terrenos para el uso de la servidumbre.

Dicha iniciativa permitió conectar el casco urbano con las ruinas, pues años atrás el ingreso era de manera informal a través de un predio privado y los visitantes no veían la necesidad de llegar hasta el pueblo. “Las ruinas no tenían ningún doliente, mantenían enmontadas, los túneles tapados, no tenían un guión histórico, nada”, precisó Aguirre López.

La Fundación, que es integrada por hijos de Falan, logró crear un proyecto de turismo comunitario autosostenible que le ha permitido mantenerse en pie sin depender de las administraciones municipales y departamentales de turno. Asimismo, brinda una oportunidad de ingreso económico directo a 15 familias e indirecto a varias más.

Otra de las iniciativas alcanzadas fue en 2017, cuando la Alcaldía declaró las minas de Santa Ana como Patrimonio cultural, material e inmueble histórico del Municipio. Lo ideal sería también, lograr un reconocimiento departamental que protegiera las ruinas y generara la asignación de recursos para la ayuda de su sostenimiento.

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Un majestuoso paraíso

Recorrer la reserva natural que complementa ‘Ciudad perdida’ es la oportunidad de conocer parte de las bondades que la naturaleza le ofrece a los tolimenses. El protagonista principal es la quebrada Morales, un afluente que nace en la vereda La Argelia de Palocabildo y cumple el papel de abastecer a los falanenses y ser soporte de la agricultura.

Pero su dinámica no para ahí, pues al interior del bosque se transforma en cascadas, lagos y estanques que le permiten al visitante desconectarse de la cotidianidad y le brindan la posibilidad de practicar deportes extremos como el torrentismo, en un descenso de 43 metros a través de aguas cristalinas, igualmente, canopy actividad que ofrece un recorrido por el aire a lo largo de un kilómetro a través de cuatro líneas y un puente tibetano.

Según el guía turístico Héctor Torres Acosta, varios lugares al interior de ‘Ciudad perdida’ fueron bautizados en homenaje a los personajes de ciencia que cruzaron por allí durante la Gran Expedición Botánica, este sería el caso de la cascada Humbolt, el charco de Goldkronach, en homenaje a una población alemana que adoptó a Humbolt como hijo ilustre, la cascada del Sabio Caldas y los túneles Diego Falan y Simón Bolívar.

Además de ello, este mágico lugar es el hábitat de la rana venenosa de tinte o ‘punta de flecha’, un pequeño anfibio de 2.5 a 5 centímetros con una gran capacidad tóxica. Aunque no está en extinción, si afronta amenazas por la pérdida de su hábitat a causa de la deforestación y afectación por el cambio climático.

Igualmente, es el hogar del mico tití gris, de variedad de aves migratorias, serpientes y reptiles. “También es el hábitat de algunas especies de mamíferos menores como el guatín, armadillo y la boruga rayada, sin olvidar las plantas de fique y guaduas”, narró el guía turístico.

Teniendo en cuenta el alto valor ambiental, desde la Fundación se buscan alternativas para proteger la ronda de la quebrada Morales como reserva natural “y ver si por un medio jurídico se puede proteger de la deforestación y en este momento protegerlo de la intervención minera que está realizando una empresa multinacional que se llama Miranda Gold y que ya empezó a dañar el paisaje en esta zona”, expresó Aguirre López.

Una idea de la Fundación es lograr la siembra de 20 mil árboles nativos, con el apoyo de la ciudad alemana Goldkronach, ya que Falan tiene un hermanamiento por el también naturalista Alexander Von Humboldt. El interés está, pues en 2019 la Alcaldía logró un acercamiento con la ciudad bávara, por lo que se esperaría que el actual mandato continúe adelantando gestiones.

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Falan en la ‘mira’ de Canadá

Desde el 2019 por las calles y veredas de Falan empezó a sonar el nombre de Miranda Gold Colombia, una empresa filial de la firma canadiense Miranda Gold Corp. y que se dedica a la extracción de oro y metales preciosos. Su sede principal está en Medellín.

Con el paso de los días, el nombre fue más recurrente y se empezó a notar desde noviembre personas con overoles azules y cascos blancos que portaban una marquilla con dicha referencia, el hecho generó gran inquietud en la comunidad, que entre comentarios y rumores, conocieron que su pequeño municipio, rodeado de verdes paisajes y fuentes hídricas, estaba en la mira de una multinacional.

“Ha llegado esta compañía a hacer unas supuestas exploraciones, la cual se ha manejado muy bien dándole empleo a la gente, donaciones, estar pendiente de las calamidades y urgencias que aparezcan, muy amables y tendrán la razón de hacerlo, pero la minería de acuerdo a documentales y gente que ha estado en (proyectos) de Antioquia me han comentado que pueblo minero termina arrasado de pobreza, desértico y sin agua”, opinó don Bernardo Prieto, habitante de Falan y quien ha vivido 60 años en el municipio.

La contratación de la mano de obra local estaría generando opiniones divididas sobre el proyecto aurífero denominado Santa Ana, el cual tiene su foco de exploración en las veredas La Lajosa, Cúcuta, La Linda, Pie de Cuesta, Cumba y San Antonio.

“Lo bueno es para el momento y el beneficio es para los dueños de la tierra y la empresa”, agregó el hombre.

Mientras que un joven agricultor, de 28 años, opinó que es preocupante la llegada de la empresa aunque ahora se habla de exploración hay altas probabilidades de que el paso siguiente sea la explotación, “me preocupa esta situación, porque se ha visto claramente que a nivel mundial todo lo que tiene que ver con minería y que se hable con responsabilidad de eso, es casi una utopía.

“Entonces hablar de responsabilidad minera en Colombia sobre todo por cuestión de leyes, nos falta regular mucho”. Mencionó que actualmente adelanta un proyecto con su padre de agricultura limpia de aguacate, plátano y cacao.

Coincidió en otros comentarios en que la empresa llegó con la oferta de empleos, lo que hizo que las opiniones se flexibilizaran a su favor. “Anteriormente hubo minería en una vereda que se llama la Rica, hicieron su exploración, salieron (quienes exploraron), no dejaron absolutamente nada, sino el desorden y no se vio el progreso. Pienso que el progreso de estos pueblos es la agricultura”.

Mientras que el docente Anderson Vargas Lemus, quien labora en la Normal Fabio Lozano Torrijos, comentó que su preocupación comenzó en 2019, cuando la minera empezó a ‘sonar’ en Falan. “Hemos conocido muy poco, como Comité Ambiental (de Falan) es que se han develado cosas con la labor de investigación de Lis (biologa) y la ayuda de algunas personas exógenas al municipio, pero con voz política más fuerte, que nos han ayudado a descubrir ciertos temas”.

Lamentó que a nivel local es poca la información que se tiene, tal vez, por eso los ciudadanos no dimensionan el alcance del proyecto. Agregó, que aunque se han buscado respuestas en Cortolima, a la fecha no se logra saber a ciencia cierta qué tipo de permisos ambientales tiene en la etapa de exploración.

Según varios habitantes la información oficial es poca, al parecer lo más cercano a lo que han tenido acceso algunos ciudadanos, fue a través de las sesiones del Concejo que se adelantaron en agosto de 2019 y a comienzos de este año. Ante los interrogantes y la preocupación que genera este tipo de exploración con fines extractivos, se creó el Comité Ambiental de Falan, una organización que se puso a la tarea de preguntar quiénes están detrás del título minero que está concesionado hasta el 2040.

Detrás de las expectativas de explotación de oro y plata de alta Ley o pureza, están las empresas canadienses Outcrop Gold Corp., que se dedica a buscar prospectos potencialmente extractivos de alta calidad, adelanta su propia exploración de base y luego busca a los posibles inversionistas. Actualmente, promociona el proyecto San Ana como promisorio.

En su página web se precisa “el proyecto de Santa Ana comprende más de 25,000 ha., ubicadas en el norte del Tolima, Colombia, a 190 km de Bogotá. El proyecto consta de cinco sistemas de vetas paralelas a escala regional en una tendencia de 12 kilómetros de ancho y 30 kilómetros de largo. 

“El proyecto de Santa Ana cubre una parte significativa del distrito de Mariquita, donde los registros de minería datan de al menos 1585. El distrito de Mariquita es el distrito de plata primaria de mayor grado en Colombia”.

Miranda Gold Colombia, según información suministrada por Cortolima al Comité Ambiental de Falan, se encuentra adelantando actividades de exploración minera en la vereda La Lajosa, la empresa también está encargada de hacer un acercamiento social con la comunidad. Y según la Guía Minero Ambiental, se convierte en una compañía aliada para el desarrollo de las actividades exploratorias.

También, está la Sociedad Lost City S.A.S. dedicada a la extracción de oro y materiales preciosos.

En información de la Agencia Nacional de Minería, ANM, se precisa que actualmente tiene concesionado el título minero JFG – 08181, y el contrato integrado que está vigente, involucra 3 mil 528 hectáreas distribuidas en dos zonas, pero actualmente la zona de exploración sería sobre 600 hectáreas.

El contrato tendría vigencia hasta el 19 de abril de 2040.

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¿Una historia que se repite?

“Cuando empecé a escuchar que iba a entrar una multinacional minera al municipio me preocupé mucho, con mi profesión sé lo que eso significa y sabía que iba a ser una situación compleja desde el punto de vista social, ambiental y económico”, expresó Lis Alejandra Ávila Rodríguez, una bióloga oriunda de Falan y voluntaria del Comité Ambiental.

Y es que al parecer se está repitiendo la historia de Cajamarca cuando la comunidad empezó a expresar su desacuerdo con el interés de una multinacional extranjera, que buscó explotar oro a cielo abierto, la diferencia, es que la angustia de algunos habitantes sigue sin tener eco.

La bióloga explicó que en enero de este año, empezó a averiguar a través de derechos de petición sobre un proyecto que se promociona a nivel internacional, entre los datos encontrados es que en 2019, la Agencia Nacional de Minería empezó acercamientos con el Municipio, a través del alcalde de la época Forney Munevar, igualmente, se encontró con el nombre de Outcrop Gold Corp, Mirando Gold y Lost City.

“Si se pide a la Agencia Nacional de Minería los títulos que están a nombre de Mirando Gold, no van a salir estos, porque no están a nombre de ellos, es como una forma (en la que) ellos como que se camuflan”, mencionó Ávila Rodríguez.

Y agregó que es preocupante que de llegarse a explotar el oro se puede alterar la cuenca media del río Sabandija. Actualmente, Lost City tendría dos títulos, uno es el de Santa Ana con una extensión de 668,99 hectáreas. Según la Guía Minero Ambiental que está a su nombre, en la zona de concesión están las quebradas Murillo, Molina, Las Marías, Morales, Los Sapos y el Caño San Antonio.

En el mismo documento se precisa que “existe una superposición parcial con una de restricción establecida con los vestigios de las Reales Minas de Santa Ana, zona declarada como patrimonio cultural material inmueble de Falan, según el decreto 076 de octubre de 2017”.

El hecho de que se cruce con los vestigios y varias fuentes hídricas es lo que genera una seria duda sobre las ‘bondades’ que se promocionan en el proyecto. Actualmente, la empresa ya tiene establecidas varias plataformas de perforación para extraer del subsuelo las muestras necesarias y precisar en dónde están las fuentes de oro y plata, su calidad y adelantar cálculos de lo que se puede extraer diariamente.

El antecedente histórico de una explotación, a través de túneles, llevan a pensar que en esta época se utilizaría la misma modalidad y no a cielo abierto, aunque la frase en estos casos es que no hay de qué preocuparse, para los ambientalistas si es de pensarlo “van a ser cientos de metros, son como 10 kilómetros debajo del pueblo en túneles, entonces eso (lleva) a dañar todo el sistema de aguas subterráneas y es que se va a tirar todos los acuíferos”, opinó la bióloga.

Para la fase de exploración del subsuelo se explica que la tubería que se utiliza debe alcanzar una profundidad programada “que puede variar entre los 200 y los 800 m(etros), dependiendo de los límites de mineralización (…)”

Y sobre los túneles exploratorios se precisa en la Guía Minero Ambiental que “no habrá apertura de túneles, considerando que se usarán los túneles existentes para las labores exploratorias (limpieza, mapeo y muestreo), esto tiene implícitas una serie de actividades, que eventualmente por un mal manejo o inadecuadas prácticas, pueden llevar a la generación de impactos negativos sobre el medio ambiente”. También se utilizará toma de muestras a través de trincheras.

Pero Falan sería una parte de un distrito minero proyectado al norte del Tolima, pues como se mencionó anteriormente, desde  Outcrop Gold Corp. se habla de 25 mil hectáreas que posiblemente también incluirían Palocabildo, Casabianca, Villahermosa, Líbano, Fresno y parte de Mariquita.

Desde el Comité Ambiental de Falan se está buscando unir a más habitantes en torno a la intervención minera, pues la idea es crear una estrategia en la que participen ciudadanos de diferentes sectores del municipio, para que compartan las diferentes visiones que tienen de su territorio, “con el fin de empezarle hacer una veeduría seria a este proyecto, porque cuando estamos así (dispersos) las autoridades no nos están haciendo mucho caso”.

En cuanto a la Administración municipal aún no se tendría clara cuál es su postura, pues al parecer en algunos momentos ha expresado neutralidad pero en otros no tanto.

La idea es buscar en conjunto, que las opiniones contrarias al proyecto sean escuchadas por autoridades regionales como Cortolima, al igual que, nacionales como la Agencia Nacional Minera, ANM.

“El problema que tenemos aquí es que no existe la normativa minera, la ley de distribución de competencias, ni la ley de participación ciudadana, debería ser tramitada en el Congreso para que no estemos en estos problemas, de que la minería llega y no se le consulta a los territorios”.

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¿En riesgo la reserva natural de Ciudad Perdida?

El director de la Fundación Ecoturística, Fernando Aguirre López, contó que hace algún tiempo estuvo en una reunión en el Concejo en donde los representantes del proyecto le indicaron que no iban a intervenir las ruinas ni la reserva, “entonces yo les decía, que sacamos con que no toquen las ruinas, si van a tocar la parte alta de la quebrada. Vamos a tener las ruinas, pero no esas quebradas hermosas luego de que el agua empiece a secarse o contaminarse”.

Aguirre López, indicó que actualmente ya se están viendo los efectos de la etapa exploratoria, muestra de ello, es que desde el aire ya se ve el impacto paisajístico “porque ellos están haciendo huecos por todos lados, por toda la montaña. Entonces cuando las personas van en canopy, ya no ven un paisaje bonito, sino unas montañas llenas de huecos y de lonas de construcción y eso que están empezando”.

Precisó que en este momento la mayor amenaza del proyecto ecoturístico, son las exploraciones de Miranda Gold, “ellos lo pintan fácil, pero nosotros sabemos y para nadie es un secreto, que una explotación minera va a dañar las fuentes hídricas, es lo primero (que ocurre)”.

Reiteró que la propuesta turística de las ruinas es un complemento con la riqueza hídrica de Falan, especialmente, la quebrada Morales.

Agregó, que actualmente en Falan se sienten solos pues a diferencia del proyecto ‘La Colosa’ en Cajamarca, la ciudadanía, los agricultores y ambientalistas que no estaban de acuerdo con la llegada de Anglogold Ashanti, contaron con el respaldo del gremio arrocero de Espinal y Guamo. 

XIMENA VILLALBA C.

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