Domingo con una noche tormentosa

HÉLMER PARRA - EL NUEVO DÍA
En la noche del domingo las fuertes lluvias prendieron las alarmas en varios sectores de la ciudad, como sucedió en Coello Cocora donde 13 viviendas resultaron afectadas al ser destechadas por el viento, y otras más del sector registraron inundaciones por el desbordamiento de la quebrada Morrochusco.

En el barrio Jardín Musicalia, otra casa quedó sin techo por la tormenta; por su parte en el sector de Nuevo Armero, la borrasca derribó un árbol, al igual que en la vereda La Tigresa, donde la movilidad vehicular resultó afectada.

En Boquerón y en El Papayo, las afectaciones se produjeron por la caída de postes de energía que dejaron sin el fluido eléctrico a amplios sectores.

Por otra parte, se registró un deslizamiento de tierra en el sector de La Floresta y a pesar de las intervenciones de maquinaria desde las 7 de la mañana, solo hasta las 9:30 a.m. pudo ser habilitado limitadamente el paso, provocando retrasos de tiempo en varias personas que debían cumplir con sus obligaciones, como docentes.

Pedro Luis Rodríguez, afectado por las lluvias relató cómo después de las 8:30 de la noche, estando con su esposa y su hijo empezaron a sentir los fuertes vientos y aunque se disponían a descansar tuvieron que empezar a colocar sus enseres en lugares altos; y proceder con escobas a sacar los más de 20 centímetros de agua que ingresaron a su vivienda.

Pero, para sorpresa de la familia Rodríguez, sus tejas de zinc salieron volando y su vivienda quedó desprotegida de la lluvia haciendo que los electrodomésticos se llenaran de agua lluvia, la cama y los demás muebles; a pesar que era la 1 de la mañana, una vecina que no resultó tan afectada les dio posada, pero no pudieron pegar los ojos pensando en su tragedia.

Héctor de Jesús Carmona, quien asegura ser desplazado, también relató como los tres apartamentos que se comunican entre si, pertenecientes a una numerosa familia, quedaron sin tejas durante la borrasca, según Carmona, tocó poner en un rincón a los 12 niños que viven con ellos, con el fin de protegerlos ya que se encontraban dormidos, y cuando pasara el vendaval llevarlos a otra casa y así terminar de pasar la noche.

Las familias afectadas esperan una ayuda que les brinde mayor tranquilidad, aunque no se ven muy positivas en la llegada de dichos apoyos gubernamentales.

Credito
EL NUEVO DÍA

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