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Desespero colectivo está generando fétido riachuelo

REDACCIÓN - EL NUEVO DÍA
Enfermedades y serias molestias aseguran padecer quienes viven cerca de la quebrada Hato de la Virgen, por la contaminación del agua que genera los daños de alcantarillado.

La quebrada Hato de la Virgen se convirtió en un verdadero pozo séptico, donde la red de alcantarillado ubicada a lo largo del riachuelo ha colapsado y los desechos humanos se filtran, dejando a la comunidad expuesta completamente, y no solo a los molestos olores, sino también a padecer graves problemas de salud.

EL NUEVO DÍA recorrió ayer la quebrada y pudo constatar las filtraciones que están ubicadas en diferentes partes de la tubería, lo que ha generado un daño ambiental, evidenciado esto en la turbiedad del agua.

Las molestias

Barrios como El Tunal, Palermo, Buenaventura, Comuneros y otros aledaños a la quebrada Hato de la Virgen, son los que padecen las consecuencias de la contaminación del cauce, pero al parecer no solo se basa en la falta de conciencia ambiental, sino además de inconsistencias en las redes del Ibal.

Enfermos aseguran estar los residentes de estos barrios, quienes conviven todo el tiempo con los fétidos olores, al igual que con mosquitos que se reproducen en las aguas estancadas, haciendo que la comunidad permanezca encerrada en sus viviendas, y además dicen que atender una visita es imposible.

Dolor de estómago, malestar en garganta, cefálea y fiebre son algunas de las molestias que la comunidad dice sufrir, pero como si fuera poco, sus viviendas permanecen impregnadas de nauseabundos aromas, debido a que los olores se filtran a través de los sifones.

El Ibal

La comunidad asegura que esta no es una problemática reciente, por lo tanto en repetidas ocasiones se ha puesto en conocimiento de la empresa de Acueducto y Alcantarillado, Ibal, que algunas veces envía personal para inspeccionar y toma acciones de mitigación, pero a las semanas vuelve el calvario.

Ayer una cuadrilla del Ibal destapó una alcantarilla que llevaba días rebosándose, y a pesar de que la comunidad reconoció la labor, lo denominó como ‘pañitos de agua tibia’, ya que se habría atenuado una mínima parte de la problemática.

Martha Cecilia Téllez lleva cerca de 20 años viviendo a la ribera del afluente, y asegura que la contaminación de la quebrada está aumentado.

“El miércoles fui a reportar al Ibal y hablar con los funcionarios, y la primera pregunta que hicieron es que si era usuaria; es decir, que si no lo somos no solucionan una problemática que afecta la vida humana”, aseveró.

Jhon Ferley Amaya, líder ciudadano, radicó un derecho de petición ante el Ibal para que se cumpla el mantenimiento y la reparación en la tubería de alcantarillado por el deterioro y los continuos colapsos que se generan.

Abandonados

La comunidad dice no aguantar más, por lo que sigue sin ver el compromiso de la Administración municipal y del Ibal ante la problemática, y también asegura sentir la ausencia de entidades como la Secretaría de Salud local y Cortolima, para generar acciones contundentes que detengan la contaminación ambiental y el problema de salubridad.

HERYK FARFÁN

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