Ibagué Imaginada

La investigación que dio como resultado el libro Ibagué Imaginada fue desarrollada por cinco docentes de la Universidad de Ibagué.

Ibagué Imaginada es un proyecto de investigación que hace parte de la Red de Ciudades Imaginadas. Armando Silva, semiólogo colombiano, es quien desarrolló esta teoría y metodología de análisis de los nuevos urbanismos creados por los ciudadanos en su interacción con la ciudad.

El proyecto se trabaja a partir de tres ejes: ciudad, ciudadanos y otredades. La ciudad entendida como un hecho físico e histórico en la que se destacan sus cualidades, calificaciones y escenarios.

Los ciudadanos, quienes marcan la ciudad desde sus temporalidades y rutinas; y las otredades que proyectan los anhelos de los habitantes sobre el futuro de su ciudad.

Hoy presentamos una cualidad de la ciudad: la percepción de su color.

 

El color que identifica a la ciudad: verde color

ocobo

Sucede con la lluvia la florescencia de los ocobos. Ibagué no solamente es verde, es un verde color ocobo, esto se dibuja imaginariamente en la mente de los ciudadanos, esperando a través de los meses las épocas en las que la ciudad se viste de rosa. Este aspecto simbólico de la ciudad se ha apropiado también desde la institucionalidad, tanto en folletos como documentos públicos, en informes, en nombres de almacenes y de hoteles.

 

Cuando piensa en Ibagué, ¿con cuál color la

identifica?

Los cerros de La Martinica y Pan de Azúcar, los miradores del Jardín Botánico San Jorge y el Parque Centenario, son los referentes de lo verde en la ciudad. En Ibagué se percibe un verde predominante, rodea la ciudad, está en escenarios concretos, pero también en los recuerdos y los deseos de los ciudadanos.

“Son las mujeres las que más perciben el color ocobo de la ciudad (12 %), al igual que las personas entre los 25 y 45 años (10 %); por su parte, son más los hombres jóvenes de 13 a 24 años (12 %), quienes perciben el verde de la ciudad”.

La riqueza cromática que tiene este color ocobo la han caracterizado los mismos ciudadanos. Estos colores varían de acuerdo con su percepción; entonces, en las respuestas de los ibaguereños encontramos que el color ocobo es lila, rosado, morado, fucsia, púrpura, violeta, amarillo y blanco; también es el color de flores, tapizado de flores, ocobos florecidos.

Esta riqueza del imaginario del color de la ciudad se percibe no solo cuando los ocobos florecen normalmente en marzo y septiembre, sino durante todo el año, cuando añoramos encontrar de nuevo la ciudad tapizada de las hermosas flores, de allí surge el croquis afectivo de los lugares en los que los ciudadanos imaginan que hay ocobos en Ibagué. Este tapete color ocobo le da una sensación poética a la ciudad y una personalidad única para compartir con los visitantes.

EL NUEVO DÍA

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