Croquis del miedo

Los imaginarios del peligro parecen ser más fuertes que otros imaginarios urbanos. Las ciudades presentan contrastes desde su aspecto físico y las formas de vida de los habitantes se ven reflejadas en la manera cómo se usa, evoca y proyecta la ciudad.

Dada su globalidad; es decir, que se extienden por diferentes territorios, en las diferentes ciudades el miedo se localiza y adquiere formas específicas. De eso se trata este croquis, de reconocer los lugares que imaginamos como peligrosos y establecer asociaciones que nos permitan entender las razones por las cuales se conectan unos con otros y permanecen en el imaginario de los ibaguereños. Unos que aparecen nuevos y otros que llevan años reproduciéndose en la cotidianidad. Estos últimos, sobre todo, merecen la pena analizarse para identificar las formas que adquieren y las que se pueden generar o crear para transformar las percepciones y, por ende, mejorar las condiciones de vida de quienes habitan esos lugares.

El croquis del peligro parte de un lugar conocido por todos, que es el barrio La Estación; sin embargo, su nombre no nos es familiar, barrio que en su época antigua fue sobresaliente ante los habitantes, ya que por allí entraba y salía el tren de la Estación de Ibagué, por lo cual se le atribuye su nombre particular. Las calles de este barrio son la Calle 19 y sus alrededores, la Calle 20, la Calle 20 entre 1ª y 2ª, entre 3ª y 4ª, la Calle 21 y la Plaza de la 21. Para el 43 % de los habitantes este lugar es uno de los más peligrosos.

La Calle 19 es uno de los lugares que menos les gusta a los ibaguereños (74 %). Es justo en el punto medio de esta, es decir, en el momento en el que atraviesa la Carrera 5ª por debajo del puente de esta vía, cuando se considera que es más peligrosa. Lo mismo sucede en sitios como la Plaza de la 21 y el Parque Andrés López de Galarza.

El peligro como percepción se puede extender a cualquier parte de la ciudad, se tienen experiencias personales que hacen que un lugar pase de estar desapercibido a que aparezca en el croquis. En este sentido, los medios de comunicación actúan como puntos de vista determinantes para mantener una percepción de peligro de ciertos lugares, los reportes de homicidios, de zonas calientes de la ciudad, de robos, riñas, asesinatos, tráfico, entre otros, aparecen constantemente en los medios. La lista se puede hacer muy larga y en ella se evidencian las coincidencias, la principal recae sobre el barrio El Bosque y el apelativo de los barrios del sur, que termina siendo un imaginario generalizado de una parte de la ciudad y de un punto cardinal, el sur, que históricamente no ha gozado de asociaciones positivas.

Lo cuestionable es que esta sensación constante de miedo o de estar en peligro se apodere de ciudades pequeñas y tranquilas como lo ha sido Ibagué por mucho tiempo, en la que se proyectan nuevas formas urbanas en las que se mantienen dinámicas de exclusión. La sensación de seguridad de la ciudad, según la encuesta de Ibagué imaginada, está en un punto medio (43 %), ni inseguros, pero tampoco seguros.

 

Dato

Esta información es un fragmento que hace parte de uno de los capítulos del libro Ibagué imaginada publicado por la Universidad de Ibagué.

EL NUEVO DÍA

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