Con mucho ‘pulmón’ para vender EL NUEVO DÍA

Crédito: CRISTIAN BONILLA Y JORGE CUÉLLAR - EL NUEVO DÍADesde hace tres lustros, Carlos Torres decidió vender el periódico EL NUEVO DÍA y con sus ganancias ha llevado la comida a su familia.
Se les oye desde las casas y oficinas el grito de venta del periódico, son incansables, pues caminan todos los días grandes trayectos para llevar a los ciudadanos la mejor información del Tolima y el mundo, son los voceros del Diario de los Tolimenses.
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Esta edición 10.000 de EL NUEVO DÍA llegará a las manos de muchos ciudadanos gracias a los ‘voceritos’, quienes madrugan a repartir el periódico por los barrios de Ibagué, tienen clientes en locales comerciales o se sitúan en los semáforos, ya que los conductores de servicio público son sus principales clientes.

Carlos Torres lleva 15 años en la venta de los periódicos EL NUEVO DÍA y Q’Hubo, cuenta que antes arrastraba una carretilla con productos de plaza por los barrios y que gracias a otra vendedora de este diario, encontró una nueva manera de ganarse la vida.

 

“Una amiga me dijo que tomara este puesto en el semáforo de la 60, que ella se iba a ir para el de la 37 con Ferrocarril, entonces que ella quería que yo aprovechara ese punto, comencé y me ha ido muy bien, ya llevo 15 años, aunque ahora me ubico en el semáforo de la carrera Sexta.

Carlos cuenta que gracias a este trabajo puede mantener a siete personas, pues debe pagar el arriendo y los servicios; dice que en un día llega a vender 50 ejemplares y los fines de semana entre 80 y 90 diarios.

“Yo trato de mantener bien al cliente, hay unos conocidos que les doy crédito, y por eso están amañados conmigo y le agradezco a quienes me compran, pues así alimento y vivo con mi familia”, añade Torres.

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Trabajadora

Beatriz Betancur tiene 75 años, antes vendía bonice por las calles y descubrió en EL NUEVO DÍA una forma de ganarse el sustento diario. Muchas personas la ven por el centro con su bolso lleno de periódicos, y con su voz frágil ofrece este periódico.

Desde hace ocho años, todos los días a las 7 de la mañana, se baja del taxi y llega hasta el punto de venta para adquirir los ejemplares.

“Vivo en el barrio Combeima, en una casita donde me cobran 90 mil pesos de arriendo, y lo pago con la venta de los periódicos. Camino sola por el centro y las calles de Ibagué, la gente me compra y les agradezco”.

Aunque camina despacio, cuenta con una energía única, la que le permite recorrer varios puntos y llegar hasta donde están sus clientes, quienes valoran el esfuerzo de esta mujer, que prefiere seguir vital con sus caminatas, y no quedarse sin hacer nada.

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Por el sur de Ibagué

Antes de vender el periódico, José Miguel Molina era vigilante de casas y de los carros que dejan estacionados en la calle; cuando se le acabó ese trabajo, vio en EL NUEVO DÍA una nueva manera de ganarse el sustento diario.

“Gracias a Dios me va bien, mi espacio es caminar, voy por las plazas de la 14 y la 21 y recorro casi todo el sur, por el Mercacentro y el hospital. Con lo que gano sostengo a mi mamá y a cuatro nietos”, cuenta este hombre que solo desea el bienestar de los suyos.

Esta Casa Editorial cuenta con al menos 100 vendedores puerta a puerta, y hoy como siempre, agradece a estas personas que confían en nuestro producto para llevar la mejor información a los ibaguereños.

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ANTONIO GUZMÁN OLIVEROS

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