“Me gustaría mucho que ese mismo ‘ángel’ le ayudara a salir de ese mundo en que él está”

Crédito: Daniel Rodríguez - EL NUEVO DÍAJohn Élber Caviedes Cuéllar y su madre Hayde, se reencontraron ayer y ahora ella pide una segunda oportunidad y ayuda para el joven.
Gracias a la historia publicada en el periódico, John Élber, el habitante de calle que ayudó a los dos menores abandonados en el barrio Uribe, tuvo un esperado encuentro con su madre, y ahora ella pide a las personas de buen corazón que ayuden a su hijo a tener un cambio de vida.
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Hayde ha vivido durante los últimos diez años en el barrio Los Mártires de la capital tolimense y trabaja como empleada doméstica, pero desde hace cinco años empezó a cambiar drásticamente su vida debido a las malas decisiones que tomó su hijo John Élber Caviedes Cuéllar (nombre real de John Pérez).

“Él empezó a los 14 años con las malas compañías de los chinos del barrio, y se fue dejando involucrar en ese camino; con todo el dolor del mundo me tocó sacarlo de la casa porque se me empezó a llevar las cosas para conseguir para el vicio”, relata la mujer.

Por su parte, John cuenta que fue debido a los viajes que realizaba constantemente a otras ciudades para ver jugar al Tolima como se inició en ese mundo que ahora lo consume.  “Siempre duré un buen tiempo viajando y gracias a eso ando ahora un poco descontrolado”, dice.

Su madre ha intentado ayudarlo en varias ocasiones; sin embargo, asegura no tener los recursos económicos suficientes para que el rumbo de John cambie

 “Yo he buscado la forma de sacarlo de eso con fundaciones, en Bogotá hay una, pero me cobra carísimo, como cinco millones y yo de dónde voy a sacar esa plata. A mí sí me gustaría que él saliera de todo eso, del vicio, para mí sería lo más bueno que me pasaría en la vida”, afirma Hayde.

John dice querer trabajar y cambiar de vida, pues sabe que la calle no ha sido una buena elección. “A mí me gusta trabajar para poder tener lo mío, hasta el momento no he podido encontrar ningún trabajo, quisiera pedirle a la gente que me colabore, así sea con ropita, con algo que yo pueda sostenerme, yo doy la responsabilidad para salir adelante, para tener un cambio en mi vida”.

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A pesar del entusiasmo de John por querer encontrar otra manera de ganarse la vida, su madre dice que primero debe salir del mundo en el que está para que vuelva a ‘ser un hombre de bien’.

“He tenido muchos problemas con él, pero para poder entrar a un cambio, hay que empezar para que deje la droga, mientras él no deje eso, así diga que consigue trabajo, la vida no le va a cambiar”, sostiene Hayde.

Por eso Hayde dice que “me gustaría que la gente de buen corazón me ayudara de alguna forma a conseguirle una buena fundación, porque yo soy de muy escasos recursos como para pagarle un buen tratamiento”.

Hayde es consciente de  que su hijo es una persona inteligente, compasiva y de buen corazón, y se siente agradecida con el acto que John tuvo con los niños deambulando solos en la calle a altas horas de la noche.

“John tiene un corazón muy grande y es muy juicioso. Yo tengo historias bonitas de él, la abuela no murió en mi casa porque cuando se le reventó una vena, él la cogió, la cargó y la sacó hasta la avenida del estadio, mejor dicho, hizo de todo para que ella viviera. Es una persona que tiene un ángel muy bueno, es muy bonito saber que respaldó a los dos niños y me gustaría que ese mismo ángel le ayudara a salir de ese mundo en el que él está”, puntualizó la afligida madre.

LINA PUENTES

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