El ibaguereño que decidió hacer de su casa un lugar de ayuda para los caminantes venezolanos

Crédito: FOTOS: Cristian Bonilla

Javier Henao Moreno es un ciudadano ibaguereño que desde hace varios años se dedica a hacerle mantenimiento a los camiones, arregla carrocerías, limpia varillas y deja todo listo para que el vehículo pueda volver a cargarse. No obstante, lo que lo mueve a diario es el comedor comunitario que formó junto a su esposa para ayudar a los demás.
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“Yo soy de aquí de Ibagué, llevo 38 años viviendo aquí en Buenos Aires. Aquí empezó a venir población migratoria por medio de unos tractocamiones que venían de Bucaramanga y traían yeso para la fábrica de cemento Cemex. El 18 de agosto de 2018 llegaron aquí como 35 personas en esas mulas y desde eso empezó todo”, contó Javier

El día que vio a toda la población venezolana bajarse de camiones sin rumbo fijo y con hambre, sin pensarlo empezó a hacer una recolecta para hacerles un sancocho. “Ese día hice un almuerzo grande, me dio pesar de esos niños y desde eso les doy comida”, aseguró Javier.

A diario llegan entre 25 y 40 personas para recibir un plato de comida, y aunque a veces no hay comida extra, hace lo que sea por no dejar ir a nadie hambriento.

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“Yo todos los días les doy, ahora me toca sentarlos en un pastal ahí al frente de la casa porque ya no tengo donde sentarlos y me da pesar porque es gente que tiene reventados los pies de andar horas y horas”, afirmó el hombre.

Don Javier también adecuó un baño para que las personas que llegan a su casa, puedan hacer sus necesidades y hasta bañarse, y asegura que sabe lo que es tener que pasar por una situación difícil, por eso no mira ni color ni raza, ni de dónde son, lo que le interesa es ayudar.

“Una vez llegó un señor con tres niños como a las 9 de la noche, yo ya estaba acostado y el empezó a tocar la puerta y puso las manos como pidiéndole a Dios, que por favor les diera a los niños, que así él no comiera, pero que ayudara a los hijos, de inmediato me paré y revolví huevos con arroz y les di”.

Javier asegura que cuando todo empezó, recibía muchas ayudas, entre esas de la Alcaldía y la Cruz Roja, pero ya después de tres años la gente se ha retirado mucho con donaciones para estas familias, y ahora solo  algunos vecinos le colaboran de vez en cuando

“La Cruz Roja en agosto de 2019 me dio varios kilos de comida, pero eso ya se me agotó, y ahora la única ayuda que recibo por parte de ellos, es un servicio de llamada internacional para que los migrantes se puedan comunicar, pero la mayoría de ellos ya llegan aquí sin celular y sin nada.  Otros doctores me ayudaban también con comida, pero la gente como que se cansa de ayudar y ya esta es la hora que es muy poco lo que recibo de las demás personas”, aseveró el fundador del comedor.

 

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Sin embargo, eso no impide que Javier y familia sigan ayudando a los caminantes, y en el corregimiento de Buenos Aires ya son conocidos por realizar esta labor, por lo que vecinos, personas que trabajan en el peaje y hasta los mismos policías envían gente para la casa de Javier a que reciban su ayuda.

Lo que motiva a Javier, es el hecho de satisfacer así sea por unas horas, las necesidades que tienen estas personas y dice que lo que más quiere es dejar huella.

“Así como cuando se muere un famoso, que dicen hizo esto o aquello, así quiero que me recuerden, que cuando esas personas en unos años regresen a su país, o estén en otras condiciones, me recuerden y me sigan enviando las bendiciones que hoy me dan en forma de agradecimiento”,  sostiene.

Actualmente, Javier tiene una estufa hecha con un rin de un camión, y leña que le regalan de la empresa de cemento, pero el humo que esta genera le está dañando el árbol de mango que tiene afuera de su casa, y también ya se le han dañado varias ollas

 “Lo que se necesita ahora son sillas para sentar a todas las personas, porque ya no hay donde, y una estufa, porque ya ese fogón que armamos lo tenemos chamuscado, también si alguien tiene ropa que ya no use, lo que sea sirve, sobre todo comida, que es lo que buscamos satisfacer en esas personas”, finalizó Javier.

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Dato:

Desde hace 3 años, Javier Henao y su esposa Jackeline, implementaron un comedor comunitario a borde de carretera en el corregimiento Buenos Aires,  donde brindan apoyo a la población venezolana que se dirige rumbo a otros lugares del país o de Suramérica.

 

Dato:

Si desea ayudarle a don Javier a que siga contribuyendo con esta bonita labor se puede comunicar al 312 394 8389.

 

LINA PUENTES

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