El entorno económico de Ibagué, microempresas y personas naturales

Crédito: Archivo / El Nuevo Día.
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Entre 2015 y 2019 el tejido empresarial registró un crecimiento de 3,8%, en 2019 fue de solo 1%, pero dicho comportamiento ascendente se frenó abruptamente el año pasado. Para el cierre del 2020 la estructura empresarial tuvo una variación de -8% con un total de 24.355 empresas y una diferencia de -2.124 en comparación con el año anterior.
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El programa Ibagué Cómo Vamos publicó el segundo capítulo del Informe de Calidad de Vida, el cual se denomina Desarrollo Económico y Competitividad. En esta ocasión, se hizo un análisis del entorno económico con el que terminó la ciudad en 2020, caracterizado por la caída de la demanda interna, la desaceleración en el ritmo de crecimiento, la baja inflación como resultado de la crisis y una particular dinámica empresarial.

 

La inflación en pandemia

El comportamiento de la inflación, evaluada a partir del Índice de Precios al Consumidor (IPC), es definido como la medida del aumento generalizado y sostenido del nivel de los precios de una economía, índice que en 2020 reflejó los efectos de la coyuntura económica tanto para Ibagué como Colombia.

Producto de la desestabilización económica a causa del Covid-19 se redujo la productividad y eficiencia de los mercados. Así que, durante todo el año la inflación presentó pequeñas fluctuaciones y es hasta diciembre que aumenta su resultado como efecto de los esfuerzos para mejorar las condiciones de la ciudadanía.

Esto indica de manera clara la llegada de una crisis económica; como resultado del pánico y restricciones en la productividad, así se crea el escenario de baja demanda debido a los cambios en los ingresos de las personas para sostener el consumo promedio.

De esta manera, Ibagué fue en 2020 la ciudad con menor variación en su IPC, lo que significa que el comportamiento todo el año estuvo condicionado por el nivel de precios y la capacidad de gasto de las personas. No obstante, la capital del Tolima con un índice de 0,22% tuvo la inflación más baja de sus últimos cinco años.

La mayor reducción de precios se dio en los productos de educación y prendas de vestir y calzado, esto indica que las personas redujeron los gastos en esas categorías y se relaciona con el confinamiento sostenido.

En contraste, la crisis sanitaria incentivó una variación positiva en el IPC de alimentos y bebidas no alcohólicas (canasta básica de bienes) y salud; que se identificaron como los bienes indispensables para hacer frente a la situación sanitaria el año pasado.

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Lo bueno y lo malo en competitividad

La competitividad es el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de un territorio. En Colombia la medición de esa capacidad es liderada por el Consejo Privado de Competitividad de forma periódica por medio del Índice de Competitividad de Ciudades (ICC).

El análisis se compone de 4 factores, 13 pilares y 103 indicadores que permiten evidenciar cuáles son las ventajas competitivas y los aspectos a mejorar. Ibagué, según el último reporte del ICC, ocupó el puesto 14 en el ranking de las 32 ciudades con un puntaje de 5,17 en el 2020.

La posición de la ‘Capital Musical’ en este reporte indica que se encuentra entre las ciudades con una competitividad intermedia luego de Neiva y Pasto.

 

Dinámica empresarial

Las dinámicas empresariales de una ciudad reflejan la composición y generación de valor en términos productivos; por eso el programa hizo el análisis de la estructura del tejido empresarial de Ibagué y su evolución desde el 2015 al 2020.

Entre 2015 y 2019 el tejido empresarial registró un crecimiento de 3,8%, en 2019 fue de solo 1%, pero dicho comportamiento ascendente se frenó abruptamente el año pasado. Para el cierre del 2020 la estructura empresarial tuvo una variación de -8% con un total de 24.355 empresas y una diferencia de -2.124 en comparación con el año anterior.

Del total de empresas matriculadas en la ciudad, el 80% son de personas naturales que corresponden a 19.602 y el 20% son personas jurídicas con un total de 4.753; esta composición ha sido similar en cada uno de los años y se puede afirmar que el tejido empresarial lo definen las actividades lideradas por personas naturales.

Las empresas vigentes en Ibagué desde 2015 han sido en más del 95% registradas como microempresas, su participación y consolidación definen el comportamiento de las dinámicas empresariales en la ciudad.

Asimismo, el sector terciario (servicios no productivos) es el que tiene mayor participación (84%) con un total de 20.444 empresas, seguido por el sector secundario que tiene el 15% de participación con 3.597.

Del total de las empresas que realizan actividades relacionadas con el sector primario (explotación de los recursos naturales), 275 hacen parte de la rama de actividad de agricultura, ganadería y pesca, que para el 2020 tuvo una disminución de 39 empresas; con relación a la explotación de minas y canteras se mantienen constantes las 39 empresas vinculadas a esta rama.

En la rama de industrias manufactureras se encuentran la mayor cantidad de empresas que realizan actividades vinculadas al sector secundario (transformación industrial) de la economía; sin embargo, en la estructura general de la participación, es construcción quien ocupa el quinto lugar de las ramas con mayor número de empresas relacionadas.

El sector que mayor participación tiene en las dinámicas empresariales de la ciudad (terciario) se compone de 16 ramas de actividad; donde del total de las empresas el 53% realizan actividades de Comercio al por mayor y al por menor, equivalente a 10.869 empresas; seguido por Alojamiento y servicios de comida con el 13% de participación con 2.642 empresas.

Esto refleja la dependencia que tiene la ciudad del comercio y los servicios para el desarrollo económico; por ello el impacto por el cese de actividades a causa de la pandemia afectó directamente a estas empresas.

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El panorama

Tras repasar los resultados es evidente que la recesión económica causó que el consumo de los hogares se redujera en gran medida; además el cierre de sectores productivos, establecimientos de pequeñas y medianas empresas y la afectación de los vendedores informales, produjeron que se incrementara la pobreza e inequidad de las personas.

De otro lado, el impacto de la pandemia en las dinámicas empresariales de la ciudad fue particular para el cierre del 2020 y está relacionado con la necesidad y el actuar de las personas para sobrellevar la crisis. Los resultados de la matrícula de nuevas empresas y cancelaciones en los sectores productivos, tuvieron una mejora en comparación al 2019; las personas crearon empresa para obtener el ingreso mínimo necesario.

 

Activos de las empresas

Respecto a los activos totales de las empresas, que reflejan sus capacidades productivas, entre 2015 y 2019 tuvieron un crecimiento constante. Sin embargo, para el cierre del 2020, los activos totales de las grandes empresas disminuyeron en 61%, mientras que para las medianas empresas aumentaron en 11%.

En las pequeñas los activos aumentaron 25% y el resultado más evidente es el aumento reflejado en las microempresas donde los activos totales aumentaron 376%.

Se estima que los activos promedio para el cierre del 2020 de las grandes empresas de la ciudad se encuentran en $49.075 millones, los de las medianas en $16.582 millones, para las pequeñas empresas $2.586 millones y las microempresas tienen un promedio de $50 millones.

 

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