Estudiantes de Chaparral hablaron de sus mayores preocupaciones en temas educativos

HÉLMER PARRA - EL NUEVO DÍA
Temas como eliminar las barreras para que los niños de la zona rural accedan a la educación básica, la necesidad de apoyo para continuar con el aprendizaje de nivel superior, evitar la deserción escolar y combatir la venta de sustancias psicoactivas en entornos escolares fueron algunas de las preocupaciones.

Las cuales fueron transmitidas por los niños y jóvenes al gobernador Óscar Barreto Quiroga en la Asamblea Comunitaria de Educación adelantada ayer en esta población del Sur.

A la jornada, que hace parte de la Rendición de Cuentas general de la Administración seccional, asistieron menores de varias instituciones educativas entre ellas Nuestra Señora del Rosario, Manuel Murillo Toro y la Técnica Soledad Medina. En este espacio, el Mandatario reconoció que el Tolima tiene un gran rezago en infraestructura educativa y se refleja en falta de salones, baños, escenarios deportivos y acceso a la era digital.

Sin embargo, resaltó que desde su gobierno se han hecho esfuerzos “hasta donde hemos podido para poder ofrecer la posibilidad del acceso a la educación de los jóvenes y a las personas adultas”.

En cifras durante el 2016 y lo corrido de 2019 se han invertido 1,6 billones de pesos a nivel regional, también, $101 mil millones en proyectos de ciencia, tecnología e innovación en temas educativos y para el caso de Chaparral, se habrían entregado alrededor de dos mil cupos para la universidad.

A la pregunta de una menor sobre qué hacer para evitar la deserción escolar, Barreto Quiroga respondió que además de revisar el núcleo familiar de los que abandonan la escuela, es necesario mantener estímulos en campos como el deporte y las tecnologías, también, convencerlos de que el camino es el estudio y “no quedarse en una finca echando machete y azadón”.

Y la preocupación de qué va hacer el mandatario con aquellos que “le venden dulces a los niños que tienen drogas”, el Gobernador respondió que hay dos tareas una de ellas con la fuerza pública para tomar medidas represivas contra los expendedores y la segunda, corresponde al Estado a través de estrategias para el aprovechamiento del tiempo libre.

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