Familias productoras de guanábana en Villarrica están pasando las ‘duras y las maduras’

Crédito: Archivo - EL NUEVO DÍA
En el oriente del departamento la producción no paró, pero la comercialización de la fruta se convirtió en todo un reto, pues los agricultores deben lidiar con la baja en el precio por kilo, el aumento del costo de los insumos e intermediarios que no pagan de manera justa.
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Una complicada situación afrontan los cultivadores de guanábana de Villarrica, pues durante la emergencia sanitaria la venta de esta fruta, que venía en ascenso, cayó en más del 50% y lo poco que se logra negociar es a precios muy bajos.

David Caviedes, representante de la Asociación de Productores y Comercializadores de Frutas del Tolima, Guanavitol, contó que antes de la pandemia salía desde esta población del oriente 56 toneladas de fruta semanales “y hoy en día sale máximo ocho toneladas. La merma fue gigantesca y adicional a eso, en los peores días, se había vendido a mil pesos el kilo a los intermediarios y ahora lo están comprando entre $500 y $700”, valor que ocasiona grandes pérdidas económicas a los productores.

Lo paradójico es que cuando llega a la capital del país, el precio por libra en los supermercados en ocasiones ronda los $4 mil. 

El panorama no puede ser más complejo pues cada día la fruta que no se logra vender se pierde, “ha tocado botar, los que han podido y tienen nevera, despulpan y tenemos la capacidad en máximo, pero no ha habido un comercio fluido”, comentó el productor.

En total son 146 familias las que integran Guanavitol y que luchan diariamente para mantenerse en pie. A pesar de que se habla de una intención del Gobierno nacional para ayudar al campo en la crisis, hasta el momento no pasa nada “estamos gestionando y gestionando,  pero no ha salido nada”, a la par, la Asociación está buscando un comerciante que compre la producción y así lograr un precio justo.

Entre las alternativas que han aparecido en medio de las actuales circunstancias, está la presentación de cuatro proyectos, uno ante la Agencia de Desarrollo Rural, ADR; otro en la Gobernación del Tolima, al igual que, ante ONG que ayudan a gestionar. “Ha sido difícil porque se piden unos estándares, un mínimo de personas beneficiadas, las ayudas vienen muy  restringidas, es decir, puede ser únicamente en insumos o en apoyo técnico, entre otras”, explicó el agricultor.

Agregó, que en el caso de Guanavitol que le apuesta al proceso de la pulpa de guanábana para generar un valor agregado, se requiere de apoyo para mantener la cadena de frío y el transporte, necesidades que no estarían incluidas dentro de los apoyos ofrecidos por el Gobierno. Otro factor que juega en contra de los productores es que los trámites deben adelantarse por teléfono o internet, lo que ralentiza la gestión.

En medio de todo, la Asociación logró tener el interés de un mayorista del Valle para comprar una buena cantidad de producción, el inconveniente es que se debe pagar un análisis para corroborar la calidad de la fruta, examen que supera los $3 millones y con los que no cuentan en el momento, no obstante, el interés de seguir adelante no desaparece por lo que actualmente están en la búsqueda del recurso. 

¿Qué pasó con la planta despulpadora?

Hace algunos años Guanavitol presentó un proyecto de alianzas productivas ante el Ministerio de Agricultura logrando recursos del orden nacional para la creación e instalación de una planta que permite transformar la fruta en pulpa. De esta, se beneficiarían los cultivadores de Icononzo, Cunday y Villarrica.

Lamentablemente, la Asociación no logró llegar a ningún acuerdo con la administración de Arley Beltrán, motivo por el cual la planta sigue sin estrenarse y cerrada. Sin embargo, con el actual alcalde Julio César Pérez, al parecer se logró un acercamiento.

Recientemente, “fuimos a revisar cómo estaba el montaje, infortunadamente de mil 500 millones de pesos que se invirtieron en ese proyecto, realmente se ven reflejados unos $300 millones, le hace falta infraestructura”, comentó Caviedes.

Pero lo que se supone debería estar listo para operar, aún requiere varias adecuaciones a lo que se le sumaría una deuda de energía eléctrica por $8 millones, “no sabemos de dónde salió porque nunca fue operativa esa planta”. Otros interrogantes es saber qué sucedió con la propuesta inicial que incluía un camión con capacidad de refrigeración y una planta eléctrica alterna, pues ahora solo se cuenta con una bodega, un cuarto frío y una máquina para procesar la pulpa de la guanábana.

“El mensaje de la Asociación es que resistamos un poco más, no dejemos la producción, sigamos trabajando mientras podamos encontrar una solución para todo el tema de comercialización”, concluyó Caviedes.

Dato

Otro de los ‘dolores de cabeza’ de los agricultores es el dólar, pues a medida de que sube su valor, también lo hacen los insumos. Ante el incremento la alternativa es comprar lo que pueden y hacerlo rendir al máximo.

EL NUEVO DÍA

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