Pandemia aumentó desigualdad en comunidad indígena Potrerito San Martín de Coyaima

Crédito: SUMINISTRADA - EL NUEVO DÍALas comunidades indígenas necesitan apoyo para autosostenerse en el tiempo y lograr que los niños y jóvenes puedan contar con herramientas para acceder a la educación virtual.
A unas necesidades históricas, se le sumaron cinco meses en los que las familias estuvieron aisladas pasando dificultades. Ahora el reto, desde un grupo de jóvenes es llevar hasta la comunidad, oportunidades de emprendimiento y a la vez recordarle a la sociedad la existencia de estos territorios.
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Con la pandemia se generaron mayores brechas sociales en las comunidades indígenas, algunas al parecer no contaron con ningún tipo de ayuda o apoyo durante estos últimos cinco meses de aislamiento.

Un ejemplo de ello, está en la vereda Potrerito de Coyaima, lugar en el que habitan 112 familias que buscan, con la ayuda de un grupo de jóvenes, una oportunidad de alcanzar proyectos de autosostenimiento.

El concejal del Espinal, Iván Rojas, contó que tras una invitación de Helber Ducuara gobernador indígena de la comunidad Potrerito San Martín, conoció una zona que tiene dificultades con las vías, “ha sido bastante crítico para ellos en la cuestión económica, los niños de primaria no están teniendo acceso a la educación, los más grandecitos sí. Entonces ha sido ese rezago que tiene el Estado con las comunidades indígenas”.

La problemática fue expuesta de manera concisa por el joven gobernador y líder, que a sus 24 años debe velar por el bienestar de más de 400 personas. “En nuestra comunidad tenemos muchas falencias y necesidades. Una es la constitución del resguardo que no se ha podido realizar, la segunda la desigualdad que ha generado el Covid–19 y la tercera el arreglo de nuestras carreteras”, comentó Ducuara.

Por su parte, el concejal Rojas agregó que en la visita participaron varios jóvenes, entre ellos la docente del Itfip, Ángela Patricia Devia, también, una  integrante de la Fundación por Amor al Tolima y una psicóloga, quien dictó una charla para concientizar a los habitantes de esta zona, sobre los riesgos del coronavirus, pues algunos son escépticos a la pandemia, hecho que preocupa ya que hay un alto número de residentes de la tercera edad.

Asimismo, el cabildante expresó que es cierto lo pronunciado semanas atrás por el Procurador General y es que “si existía un abandono total en las comunidades, con este tema de la pandemia es mucho más, porque los gobiernos lo que hicieron fue encerrarlos y encerrarse y no le han prestado atención a estas comunidades”.

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Una triste radiografía

De otro lado, la profesora Ángela Patricia pertenece al resguardo indígena Chenche Media Luna, por lo que conoce a fondo el interior del territorio indígena de Coyaima “este año ha sido muy difícil para estas comunidades. Las veredas en su gran mayoría se abastecen y consiguen recursos del cultivo de la hoja (de plátano) que en su gran mayoría se destina para realizar los tamales en Bogotá”.

Comentó que el ‘primer golpe’ fue cuando se generaron las restricciones de movilidad de productos y la limitación para ingresar a los territorios, medidas creadas para prevenir el contagio.

“Potrerito es una de las veredas más pobres de Coyaima, primero por la calidad de tierras que tiene, es árida y no funciona muy bien para otro tipo de cultivos, esto hace que cuando Coyaima es golpeada por el verano, la tierra no funciona para nada más, solo para habitarla”.

A esta situación, se le suman problemas históricos como la falta de alcantarillado y acueducto, al igual que la sequía en los aljibes.

“La crisis económica que ellos viven no es de ahora, pero se profundizó más, porque sus pocos ingresos han sido truncados, por esta pandemia”.

La docente que lleva cinco años trabajando con diferentes comunidades de Coyaima, expresó que más que ayudas momentáneas, lo que se necesita es orientar los esfuerzos en la implementación de estrategias, que permitan a las familias sostenerse en el tiempo.

Una forma es la educación, pues por medio del conocimiento se ha logrado entregar capacitación en temas como huertas caseras y unidades productivas, “a la gente lo que hay que darle son herramientas y el conocimiento, para que las utilicen y sean fuentes de ingresos y se sostengan”.

La idea del grupo de jóvenes que quiere ayudar en Potrerito San Martín es incentivar entre los habitantes emprendimiento, trabajo en equipo, técnicas de cultivos, unidades de negocio y cría de animales para que produzcan sus alimentos.

Asimismo, se busca hacer un llamado a la sociedad tolimense para volcar la mirada hacia esas comunidades olvidadas, como “los cabildos indígenas de Coyaima y podamos unir esfuerzos para llevarles unas ayudas” precisó el concejal Rojas.

 

Educación

En medio de las dificultades, las brechas tecnológicas y los sacrificios, durante los últimos años se ha logrado acercar la educación superior a las comunidades con instituciones como la Universidad del Tolima y la Itfip, a través de convenios, por lo que se espera que en un mediano y largo plazo se empiece a notar un cambio.

Pero hoy la realidad es compleja, pues la falta de herramientas tecnológicas genera que los docentes deban visitar las casas de sus estudiantes, en algunos casos la tarea se vuelve una odisea porque las veredas están dispersas y alejadas del casco urbano. Recientemente, la Administración municipal gestionó algunos elementos tecnológicos para las instituciones educativas, pero aún falta más ayudas.

REDACCIÓN TOLIMA

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