Cajamarca podría pasar de ser la ‘Despensa agrícola’ a distrito aguacatero de hass

Crédito: Fundación Muisca / EL NUEVO DÍAHasta finales de octubre se contaban 13 mil 603 hectáreas sembradas de aguacate hass en el Tolima.
La presencia de una multinacional chilena, el aumento significativo de hectáreas sembradas de aguacate hass en el Cañón de Anaime y el daño a las palmas de cera, son algunos de los elementos que están generando un nuevo debate en Cajamarca. Los ambientalistas están preocupados por el desequilibrio ambiental que se empieza a originar, no por los pequeños productores, sino por las grandes empresas que se estarían adueñando de grandes extensiones de tierra.
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Uno de los orgullos de los campesinos, agricultores y habitantes de Cajamarca, son los hermosos paisajes que engalanan la población, los cuales son vistos como un regalo del cielo a través de las bondades de la naturaleza. La riqueza de la tierra permite que todo lo que se siembre dé frutos, por ello desde lejos, el entorno cajamarcuno se ve como una gran colcha de retazos, en donde cada fragmento lo compone un cultivo diferente.

Pero al parecer, el equilibrio que se genera desde la diferencia de productos como la arracacha, las verduras, hortalizas y frutales, estaría en riesgo por el crecimiento desmedido de los cultivos de aguacate hass, que empiezan a extenderse sin control aparente y generan una amenaza a especies tan importantes como la palma de cera.

A mediados de octubre, el portal La Liga Contra el Silencio publicó el artículo ‘Los aguacates de Anglogold dividen a Cajamarca’, un reportaje que expone la preocupación que existe alrededor de una fruta, que es altamente apetecida en el mercado internacional, pero que a nivel interno puede generar daños si no se produce de la forma correcta. Otra de las inconformidades en este caso, es que detrás de las grandes extensiones de tierra sembrada, estarían empresas extranjeras.

Por su parte, EL NUEVO DÍA en su edición del 27 de junio dio a conocer las denuncias hechas por el diputado Renzo García, sobre la quema de varias hectáreas boscosas, en las que crece la palma insignia, para abrirle paso al aguacate hass. En ese instante, el hecho prendió las alarmas de habitantes y ambientalistas, pues el daño ambiental se derivó del afán de ampliar las fronteras agrícolas, pero el paso del tiempo demuestra otras consecuencias.

Robinson Mejía, integrante del Comité Ambiental del Tolima, mencionó que algunos lugareños expresaron que en los últimos meses la compra de predios viene en aumento, especialmente, en las veredas como La Leona, La Cucuana, parte del Águila, al igual que, en sectores como Recreo Bajo y Recreo Alto.

“Esas zonas son del Cañón de Anaime, que es conocido por su mayor productividad y porque el clima hace que Cajamarca sea reconocida como la despensa agrícola del centro del país”, precisó el ambientalista. Otra característica que vuelve atractivos los predios, es que tienen cerca vías de acceso.

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Las ‘semillas’ que dejó Anglogold Ashanti

Pero el interés por el ‘hass’, llegó como herencia de la multinacional Anglogold Ashanti en la época en la que buscaba adelantar trabajos de exploración en ‘La Colosa’. Según datos de archivo de la misma empresa, en 2010 se creó la Asociación de Productores de Aguacate de Cajamarca y el Tolima, Aguacatec.

En 2012 se firmó un primer convenio para iniciar producción con 100 familias, a las que se les entregó semilla injerta certificada, kit de apoyo y elementos para iniciar el cultivo.

Luego, llegó un segundo convenio que trajo a los productores asistencia técnica e infraestructura.

Y en 2018 se hablaba de 86 familias distribuidas en 32 veredas y 35 mil árboles sembrados en 175 hectáreas.

“Ese cultivo se hacía en pequeñas extensiones y en fincas de cajamarcunos, (actualmente) el problema es que cuando estuvo Anglogold, ellos trajeron inversionistas de otras partes, y ahora han llegado a comprar los predios”, precisó Mejía.

Y es que la intranquilidad por la llegada de empresas extranjeras no sería en vano, pues hay evidencia de la cercanía e interés de Green SuperFood una empresa, que según publicación de la Crónica del Quindío de marzo de este año, pertenece al grupo de Inversiones Benjamín y llegó al Quindío en 2018 con la meta de exportar aguacate hass, al igual que, tener en los próximos cinco años, 2 mil 500 hectáreas de producción.

Con el paso de los días empezó a crecer y hoy la compañía contaría con tierras en el Eje Cafetero, Valle del Cauca y Tolima.

A modo general, se conoció que Inversiones Benjamín pertenece al empresario chileno Isidro Quiroga, un multimillonario llamado el ‘Zar del agua’, que también sería el propietario de empresas mineras y petroleras.

“Nuestra preocupación no es con los pequeños productores de aguacate, sino con estas empresas grandes que lo que hacen es comprar predios, siembran aguacates y luego dicen que van a comprar el aguacate a esos pequeños (productores), lo que no saben, es que van a ser absorbidos, porque a la final pasa como con cualquier producto, si usted controla la oferta, va a controlar el precio”, opinó Mejía.

Lo que se teme es que a mediano y largo plazo, el Cañón de Anaime se convierta en una especie de distrito aguacatero, “vamos a pasar de tener una diversidad de cultivos a uno único. Con el aguacate no solo se está exportando el producto, sino el agua.

“Uno de las principales afectaciones que tendría es el consumo de agua”, comentó Mejía.

Los cuestionamientos y críticas de ambientalistas en Cajamarca, al exagerado aumento de las plantaciones estaría siendo mal interpretado, por lo que Mejía reiteró que no están haciendo oposición a los pequeños productores que tienen entre una y tres hectáreas, pues dicha extensión no representa riesgo como lo harían cientos o miles de siembras.

Pero al parecer, los efectos negativos ya se empiezan a notar. En el caso del Cañón de Anaime, los predios adquiridos tienen bosques de palma de cera, que termina siendo arrasado para el cultivo de ‘hass’, hecho que se ha denunciado a través de esta redacción y medios nacionales.

Al no conocerse respuestas de las indagaciones de Cortolima, para las comunidades la entidad estaría “brillando por su ausencia”.

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Cambios en la dinámica de la mano de obra

En diálogo con algunos campesinos de Cajamarca, manifestaron que a través de comentarios escucharon que en la vereda Potosí, se han comprado fincas grandes y se empieza a evidenciar monocultivos. “Las personas están bastante preocupadas porque puede cambiar la identidad de Cajamarca, ya no sería la ‘Despensa agrícola de Colombia’, ni municipio arracachero, sino aguacatero”, comentó uno de ellos.

Otro fenómeno que se empieza a notar es la escasez de mano de obra para las fincas tradicionales, pues al parecer, la estarían concentrando los grandes propietarios de los cultivos de ‘hass’.

“Hace como cuatro meses salió un anuncio, que necesitaban personas, mano de obra para trabajar en aguacate y muchos se han ido para allá”.

Al parecer, la paga sería un sueldo mínimo más las prestaciones sociales, condiciones laborales que no alcanzan a competir con el pago de un jornal que puede llegar a los $65 mil, si el pequeño productor cuenta con los recursos o haciendo un gran esfuerzo, “no podemos ofrecer esas garantías, porque vivimos de una cosecha en la que no sabemos con certeza cómo nos va a ir, sembramos pero no sabemos si cuando saquemos (el producto) esté a buen precio o nos vaya mal”.

 

Riesgos de un desequilibrio agrario

Al consultar expertos en el tema, explicaron que es diferente crear un monocultivo en zonas altas, donde están ubicados los reservorios de esponja de agua, como son los bosques nativos, a estar ubicado en áreas bajas.

Lo que no cuadra en este negocio, es que son las grandes empresas y las exportadoras, en ocasiones extranjeras, las que terminan produciendo la fruta a bajos costos en los países en desarrollo, para venderla a altos precios en el mercado internacional.

“Las pequeñas y medianas fincas son las que resultan afectadas porque nos meten a todos en la misma ‘olla’ como se dice, y se vuelve un distrito aguacatero, un monocultivo. Eso en términos ambientales tiene unos costos porque aquí (se tiene) una colcha de retazos como el de las abuelas, en donde hay pequeños cultivos de frijol, repollo, arracacha, maíz, entonces hay una diversificación de cultivos en este territorio, lo que genera una resiliencia tanto social, como ambiental”, dijo un integrante de la Fundación Muisca.

Agregó que al haber un monocultivo se corren riesgos, pues si se cae el precio, todos los productores se verían afectados, como ha sucedido en algunas épocas con el café. Ante el panorama, se han conocido cuestionamientos que no recaen sobre las plantas de aguacate o los pequeños productores, sino lo que hay detrás de ello, como el alto consumo de agua.

Algunos conocedores del tema concuerdan en que el cultivo necesita grandes cantidades del preciado líquido, por lo que preocupa lo que suceda en épocas de sequía cuando ríos como el Anaime y el Bermellón, reducen su cauce significativamente.

 “La demanda es fuerte en este momento, entonces lo que van es a producir y aquí la intención es producción a como dé lugar porque es dinero, aquí estamos hablando de un buen negocio para algunos, no para todos, entonces en ese caso se empieza a pensar y repensar cómo hacerlo”. Y es este auge del mercado, que genera afán por la compra de predios a gran escala.

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De inversión promisoria a amenaza al árbol nacional

La expansión del cultivo de aguacate, genera intranquilidad por la especie insignia para el país como es la palma de cera. Entre en Ibagué y Cajamarca está el corregimiento de Toche, lugar en el que existe el relicto de bosque de palma de cera más grande del país y en el que se contarían cerca de 600 mil palmas, y en el Cañón de Anaime existirían dos tipos de palma. En este tema la ciudadanía considera que la declaratoria como árbol nacional sigue siendo de papel, pues hasta el momento no se ven acciones concretas para protegerla.

El integrante de la Fundación Muisca explicó que la palma está acompañada de un bosque que genera un ciclo biológico, ahora con la extensión del monocultivo, lo que estaría sucediendo es que “se anillan o se talan los árboles del bosque que están bajo las palmas de cera y es este bosque, es el que se va muriendo, interrumpiendo los ciclos biológicos del ecosistema del cual dependen los individuos de palma.

“Van quedando aisladas en medio de una matriz que pueden ser pastizales o monocultivos y se impide el desarrollo de palmas jóvenes, interrumpiendo el relevo generacional. Tal como sucede en el Valle del Cocora en el Quindío, donde las palmas que se ven en la mayoría de los casos ya superan los 70 años y no hay palmas jóvenes”.

Cabe recordar que estas palmas son importantes para el desarrollo de muchas especies como carpinteros, tucanes y loros Orejiamarillos, entre otros.

 

“Debemos garantizar que este territorio siga siendo de producción agrícola diversa”

El mandatario de Cajamarca, Julio Roberto Vargas, recordó que desde hace una década se empezó a promover el cultivo de aguacate, específicamente  la línea hass, en su territorio por las características del clima, el suelo y el agua. “Sin embargo, eso venía progresivamente creciendo, pero en los últimos dos años, se ha visto un  incremento significativo, especialmente, por el Cañón de Anaime, sin embargo, por las regiones hacia Toche y hacia las veredas Pan de Azúcar y el Cedral también están empezando a cultivar aguacate”.

Igualmente, se está viendo una dinámica de alternancia en los cultivos de los campesinos que tradicionalmente son arracacheros y frijoleros.

“Pero también se ha visto la llegada de empresas extranjeras (que empezaron) a comprar algunas fincas en algunos lugares que son estratégicos para la producción agropecuaria y especialmente lo hacen para cultivar aguacate, y en el municipio a los campesinos, se les han ido acercado empresas, comercializadoras extranjeras, esto hace que se viva una situación económica y social nueva”.

El mandatario coincidió en que los precios del mercado internacional consolidan el cultivo como un negocio rentable que se vuelve atractivo para las empresas,  “pero esto también se empieza a traducir en algunos debates comunitarios, en torno a este cultivo, donde algunos sectores de la comunidad  les preocupa el monocultivo excesivo de este producto y la extranjerización de la propiedad, porque de alguna manera somos la ‘Despensa agrícola de Colombia’ y debemos garantizar que este territorio siga siendo de producción agrícola diversa y no se monopoliza solo alguno, porque a nivel internacional es rentable”.

Y es que al parecer las condiciones de la actual época estarían a favor, es decir, en donde hay crisis por los bajos precios de productos como el frijol o la arracacha. Ante las necesidades, el hass es visto como esa otra alternativa que sí es rentable.

“El aguacate requiere de cantidades importantes de agua y recordemos que en este siglo los conflictos se ven por el agua, y en territorios como los nuestros que son tan ricos en biodiversidad y fuentes hídricas, el cambio climático ha generado efectos negativos en las fuentes hídricas, y de pronto que se llegue a incrementar de manera dramática la producción de este cultivo, podría generar algunos conflictos socioambientales en la región”.

Ante el panorama, desde la Administración municipal están trabajando en la búsqueda de estrategias para hacer un acompañamiento al campesinado y fortalecer la producción de alimentos que tengan un buen valor a nivel internacional y en otros mercados del país, “como por ejemplo la uchuva, la gulupa, el banano y otros que se cosechan muy bien pero no se han explorado, lo que promovemos desde la Alcaldía y la Umata es que haya una soberanía alimentaria en nuestra región y economía”, precisó Vargas.

 

Indagaciones desde Cortolima

Ante la desconfianza que tiene la ciudadanía frente el actuar de Cortolima, EL NUEVO DÍA habló con la directora Olga Lucía Alfonso para saber qué han identificado en Cajamarca con la extensión de cultivos de aguacate hass.

La funcionaria explicó de entrada que son varias las acciones hechas este año en esa población y no solo por este tipo de cultivo, sino también por el de arracacha, “hace unos meses se realizó una denuncia en torno a este tema, se hizo una visita de verificación de las afectaciones en un predio que se denomina Agua Bonita, donde (el daño) fue de 20 hectáreas. Se impuso una medida preventiva de suspensión de actividades y se notificó la medida al propietario del predio”.

Agregó que de la vereda La Leona, hasta fines de octubre no se había recibido alguna denuncia, no obstante, la autoridad inició con las investigaciones respectivas.

Y recordó que “en junio se realizó una visita con personal de control y vigilancia para revisar el crecimiento del monocultivo de aguacate y en general de la actividad agrícola y pecuaria, donde se identificaron 11 predios donde existe rondales de palma.

“Estamos revisando la cartografía desde la Subdirección de Planeación y Gestión Tecnológica, porque la zona está en proceso de tener declaratoria de área protegida”.

Alfonso agregó que junto a la Procuraduría Ambiental y Agraria, se adelanta este proceso en la vereda Potosí “en los predios El Placer y Costa Rica, donde se ha visto la tala de árboles, producto del cultivo de arracacha y aguacate”.

Pero las denuncias además de llegar desde la comunidad también provienen del Ministerio Público, por diferentes hechos como el de la tala de árboles, “en visita del 9 de octubre, por una denuncia de la Procuraduría Ambiental y Agraria, en el kilómetro 22 vía Chili – Barragán, se identificaron tres predios”, ante la situación la Corporación procedió a solicitarle a la Alcaldía de Cajamarca, información sobre el uso del suelo de la zona, para determinar si es agrícola y si está en área  protegida.

La Directora precisó que para iniciar un proceso sancionatorio hay que tener las pruebas e individualizar a las personas que están haciendo la actividad que es ilegal.

Y ante los cuestionamientos de la comunidad, que en ocasiones expresa que la autoridad ambiental ‘no hace nada’, la directora respondió, “nosotros sí estamos haciendo, hemos hecho desde el inicio de este año cinco visitas, hemos producido tres informes y estamos en los procesos sancionatorios que tienen unos procedimientos, no puedo sancionar a una persona sin haberle demostrado y haberle establecido el debido proceso, que la persona que va a ser sancionada tiene derecho”.

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Producción en cifras

Según el Ministerio de Agricultura hasta finales de octubre, se contaban 13 mil 603 hectáreas sembradas de aguacate hass en el Tolima, cifra que representa el 14% de la producción nacional. Entre los municipios productores están Fresno, Casabianca, Palocabildo, Cajamarca y Herveo.

Y en cuanto al número de productores, se contarían 3 mil 256, que en gran medida son pequeños que tienen a su cargo un promedio de dos hectáreas de aguacate cada uno.

A nivel nacional hay 16 mil 500 productores de aguacate que están distribuidos en 233 municipios de 16 departamentos.

XIMENA VILLALBA C.

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