Caso de zarigüeya que fue envenenada evidenció las barreras para acceder a atención oportuna

Crédito: Suministrada - EL NUEVO DÍA
A pesar de las leyes establecidas para la atención de los animales, una vez más quedaron retratadas las dificultades que tienen los ciudadanos al momento de necesitar apoyo y atención para velar por la vida de alguna especie. Un reciente hecho ocurrió en el barrio Palmar de Flandes, cuando el activista Harold Pico recibió un llamado para rescatar una zarigüeya que algunas personas querían matar.
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“Cuando él fue, el animal se encontraba envenenado, las condiciones de vida no eran muy buenas, porque además estaba sin pelito y tenía dos paticas quemadas, entonces lo que hizo de manera inmediata fue activar la ruta que tenemos en el colectivo”, explicó Holy Ann Machuca, directora del Colectivo Animalista del Tolima.

El primer paso fue buscar ayuda de la Policía de Flandes, al no tener respuesta se recurrió a las autoridades de Cundinamarca, que por jurisdicción tienen competencia en esta población, pero infortunadamente tampoco se logró tener eco.

“Nos dijeron que tocaba con Cortolima, ya me había comunicado pero atendieron el llamado hasta la tardecita, mientras tanto, Harold estaba dando los primeros auxilios como darle clara de huevo, tratar de mantenerla hidratada, pero lamentablemente a pesar de los esfuerzos, el animal seguía muy mal”.

Luego, entre varias llamadas un uniformado de la Policía del Tolima del grupo Especial de Asuntos Ambientales le respondió a Machuca que lo trasladara hasta la ‘Ciudad de las piscinas’ para apoyarse con algún veterinario de este municipio, teniendo en cuenta que allí hay zoológicos.

En medio de las dificultades y con el cuidado del caso el marsupial fue trasladado hasta Melgar, pero al llegar allí, según los ambientalistas en ninguna de las puertas que se golpearon respondieron, por lo que lamentablemente el animal falleció.

“Solo quedaron las fotografías que Harold pudo tomar, el caso quedó así, de igual manera, se le informó a la Policía para que reportaran a la Fiscalía, se trató de llamar a la línea 122, pero nunca atendieron el llamado. Entonces se puede la indiferencia, primero Cortolima decía que no podía enviar carro, que tocaba esperar hasta hoy (jueves) cuando el animal lo necesitaba de manera urgente, que toca esperar a Cortolima y la policía, ya después apareció y la de Cundinamarca preguntando qué había pasado, es decir, ninguno se apropió del tema”, dijo la también abogada animalista.

Añadió que lo único que se hizo, fue viajar a Melgar para devolverse con el cadáver del marsupial, asimismo, que los activistas encargados de hacer trabajo de campo están solos atendiendo con las ‘uñas’ a todos esos animales que continuamente son víctimas del maltrato animal y ley que los protege sigue siendo de papel.

REDACCIÓN TOLIMA

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