‘Las maricas’ expresan con su cuerpo el derecho a SER

Crédito: Suministrada / El Nuevo Día.
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La ‘ciudad musical’ diversa en sus formas, colores y sonidos alberga una danza urbana que es un emblema de resistencia en la población Lgtbiq. Una oposición a lo hetero normado.
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Ibagué cada vez más cultural, más diversa, más explosiva, más atípica, saca del closet a las comunidades Lgtbiq para que expresen, desde el arte y los movimientos del voguing, su sentir. Con el único objetivo de no callar más ante las injusticias hacia su ser como personas.

El baile siempre ha sido una forma liberadora de la expresión del cuerpo, por tanto, una tradición que empezó en Nueva York acogiendo a gays, mujeres trans y queer afro y latinas, es considerada hoy una subcultura dancística de la cultura Ballroom que en la ciudad musical, después del estallido social del 2021, se fortalece y gana espacios visibilizando a los segregados. 

Pues, las ‘maricas’, ‘raras’ y ‘torcidas’, aludiendo a movimientos contundentes, exagerados, afeminados, usando especialmente sus manos, posando, explorando la creatividad, como contando una historia con el cuerpo, buscan reivindicar política y socialmente sus derechos, respondiendo a la violencia con cultura y arte. Dos dinámicas que los empodera y aleja de lo que les hace daño.

Samael, es el seudónimo de un artista ibaguereño que desde niño se enamoró del baile en todas sus expresiones y durante su juventud, desde el empirismo, empezó a bailar vogue, ya con los años lo fue estudiando, no solo por el amor a la danza sino para comunicar su identidad de género a partir de sus movimientos. 

Su primer espectáculo transformista fue en uno de los bares más icónicos de la ciudad, Romanos, donde representó una de las canciones de Lady Gaga con la cual empezó a combinar el Drag queen, la danza, el teatro y se fue asumiendo en la cultura Lgtbiq que tradicionalmente se escondía en los clubes, porque si se expresaba en otros sitios eran violentados. Al igual que la Kami Reina son consideradas los gestores de este baile en la ciudad.

Facetas.

Vociferar su sentir fuera de lo establecido les hace víctimas de discriminación, ridiculización, burlas, como también les podría costar la vida a él, a Hamilton, Leidy, Nicolas, Edwin, Dayana, entre otras personas, como les pasó a más de 3.928 Lgtbiq durante más de 60 años de conflicto a nivel nacional.

Sin embargo, quienes siguen en pie, con este grito de lucha llamado vogue y glorificando el arte, expresan lo que sienten, como también, reclaman al Estado en las calles y los diferentes escenarios por los miles de muertos que fueron ninguneados por su identidad. 

Las canciones de artistas como Madonna, Leidy Gaga, Marilyn Monroe, Cristina Aguilera, Britney Spears, Yuri, Thalía, Gloria Trevi, entre otras son algunas de las más usadas para bailar y comunicar parte de lo que viven, y que con simples palabras no pueden expresar parte de esa represión.

Así pues, Samael comentó, “hay muchas mujeres cantantes que han dedicado al menos una canción especial a la comunidad, entonces eso hace que nos sintamos identificados con ellas, además queremos resaltar mujeres porque ellas son las que más han tenido esas cercanías con las luchas pues también han sido oprimidas, violentadas, entonces tenemos esas realidades y esas reivindicaciones juntas para amarnos desde la diferencia”. 

En cuanto a la ropa y el maquillaje que se usa para bailar no hay límite alguno, pues desde los vestidos tradicionales hasta las prendas sin género, que cada vez entran en auge en la ciudad, son convenientes, sin embargo en ocasiones y dependiendo del interés personal algunas acuden a la expresión artística del transformismo, lo que aporta contundencia o más dramatismo a la proyección.

Facetas.

Como docente, Samael les enseña a sus estudiantes también este baile y toda la carga histórica que lleva, pues no es problema que un hetero se deje contagiar del vogue, pero si lo hace debe estar dispuesto a asumir la historia en la que surge este ritmo urbano como las muertes por los que aún se reclama.

“El inconveniente radica en que las personas se apropien de una cultura, se lucren de ella, cuando la desconocen y la vuelven moda, quitándole la carga de realidad que hay detrás de cada baile”, puntualizó Samael.

Partiendo de lo comentado por algunas personas de la comunidad Lgtbiq en Ibagué aún no hay un espacio donde se pueda hacer o mostrar esta danza, por ello solo se aboca a las marchas, aunque a nivel nacional se vienen realizando concursos de vogue en los que la ciudad tiene una representación.

 

Lenguaje de odio

Durante años, a medida que más personas iban saliendo del closet, la palabra marica entre otras fueron usadas de forma despectiva para señalar y diferenciar a los gay y trans, pero actualmente esta comunidad las asume y resignifica desde el respeto, para reivindicar sus derechos y no permitir que tales expresiones los denigre, sino que los fortalezca.

Asimismo, madre, hermana, reina, la más, salir del closet, casa, son unas de las tantas palabras que se integran a la cultura ballroom y muchas de ellas se usan para expresar aprecio o hermandad.

 

Estilo

Con los años, los estilos del voguing dejaron de ser cerrados y estáticos para ser más dramáticos. En Old Way se crean movimientos de precisión, de líneas rectas; en el New Way se requiere flexibilidad y creatividad para hacer figuras con el cuerpo, por otro lado, en el Femme los movimientos son muy femeninos.

 

Resistir con el cuerpo y retar las miradas inquisidoras no es un baile convencional sino de oposición

SAMAEL

Redacción facetas

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