“No queremos conversar, queremos negociar”: Presidente de la CUT Tolima

Crédito: Hélmer Parra / el nuevo día
Desmilitarizar las ciudades, brindar garantías para la protesta y que el presidente Duque condene los excesos de la Fuerza Pública son las condiciones para negociación en el paro, afirmó Rosemberg Bernal, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores en Tolima.
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Muchos no esperaban que en el primer encuentro con el presidente Iván Duque y el Comité de Paro hubiera ‘humo blanco’, pero ¿cuáles fueron las desavenencias para calificar esa reunión de fallida?

Había expectativa con los diálogos a los que está llamando el presidente Iván Duque con diferentes fuerzas, organizaciones y gremios, pero lamentablemente los resultados no fueron los esperados. El Comité Nacional de Paro, que ha direccionado toda esta movilización, le ha planteado al Gobierno que para poder crear una mesa de negociación es necesario suprimir la militarización de campos y ciudades, y darle las garantías a la movilización. Infortunadamente, el Gobierno no está alineado con la idea de darle al país una ruta para salir del estado de zozobra que tiene la nación.

 

O sea, ¿la condición inamovible del Comité de Paro es la desmilitarización?

Sí, al igual que se adelanten con rapidez las investigaciones en el caso de Santiago (Murillo) y los 43 asesinatos ocurridos en estas movilizaciones en el país. De igual manera hay 900 desaparecidos. Hay carros particulares sin placas que están enfrentando a las caravanas y marchas pacíficas con armas. Lo que demandamos son las garantías constitucionales para el ejercicio de la marcha y la protesta pacífica.

 

Como primer paso, esperan que el Gobierno nacional haga un acto de contrición por la brutalidad policial. ¿Pero qué va a pasar si el presidente no condena expresamente los excesos de la Fuerza Pública, como esperan?

Existen varios caminos. Si el presidente se contiene de no hacerlo, pues las organizaciones internacionales de Derechos Humanos ya han venido presentado quejas por las violaciones y el mundo entero se está dando cuenta de la sistematicidad de esas vulneraciones en este periodo. Persistiremos con la presión en las calles, con las denuncias y los elementos probatorios a efecto de que se investiguen a los asesinos materiales e intelectuales de estas 43 personas, que por lo menos han sido reportadas por la Defensoría del Pueblo, pero que creemos que es un número superior.

Haciendo un símil con la literatura colombiana, podríamos decir que en esta época estamos con un Cristo de espaldas a la Nación, un Gobierno que no gobierna y que está en contravía de los intereses de la ciudadanía. Por eso es que a Duque y su Gobierno se le sale el país de las manos y tiene que tender comunicación con el sector popular y el Comité de Paro. Nosotros no pretendemos ir a tomar tinto o hacerle una visita en la Casa de Nariño. Queremos una mesa de negociación, que es la ruta mínima para intentar devolverle la estabilidad a un país que se desmorona todos los días y con una economía estrangulada. 

BERNAL

Este llamado del presidente Duque al diálogo es parecido a la estrategia de ‘Conversación Nacional’ que se creó, sin muchos resultados, después de las protestas de finales de 2019. ¿Creen que se está reeditando la fórmula?

Los sectores sociales reconocemos el error, la trampa que se nos tendió en 2019. Por eso hoy no queremos conversar ni dialogar, queremos negociar asuntos como el cumplimiento del Acuerdo de Paz, los acuerdos suscritos con los indígenas, el Magisterio, la Rama Judicial y los campesinos, y los 114 puntos del pliego nacional de emergencia, que eso significaría renta básica para la población vulnerable.

Este país ha sido burlado porque se suscriben unos acuerdos que el Gobierno los deja en el papel pero no procede a materializarlos.

 

Algunos analistas señalan que ese pliego de emergencia es financieramente inviable porque poner en marcha todas las acciones supera incluso el valor que se pensaba recaudar con la reforma tributaria. ¿Qué les diría?

Que no existe la voluntad política de atender las demandas de sus gobernados. Acá está claro que en medio de la emergencia el presidente Duque quiso comprar aviones, cambió toda la flota de vehículos de los altos funcionarios, y, en vez de ayudar a pequeñas y medianas empresas, salvó al sector bancario. Aquí hay garantías para las empresas extranjeras, menos para el de a pie, para el montón, que no tiene ni un ‘chico’ en este Gobierno, que ha recibido suficientes llamados de las organizaciones internacionales y del mismo Papa para que tienda los mantos de paz y las oportunidades de diálogo, para resolver esta tensa y horrorosa situación por la que pasa el país.

 

¿Es cierto que ha sostenido reuniones con comerciantes para que se sumen a la movilización?

Hay unos atisbos de acercamientos con algunos sectores de comerciantes de Ibagué y el Tolima que han venido expresando preocupación, porque es que aquí ‘no quedó títere con cabeza’. Ahí están los intereses de la clase media que tiende pauperizarse. Vamos a intentar tener un diálogo más amplio con sectores del comercio que han expresado querer conversar con las centrales obreras. Es que ni los empleadores pequeños ni los trabajadores estamos pasando por un buen momento. Esto es lo que nos junta en una mesa de conversación para pedirle a los gobiernos locales y nacional que despunte con algunas estrategias para la rehabilitación de la economía y el empleo.

Nosotros no pretendemos ir a tomar tinto o hacerle una visita en la Casa de Nariño. Queremos una mesa de negociación.

Redacción Política

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