“Duque nos ayudó a derrotar el uribismo”

Crédito: HELMER PARRA / EL NUEVO DÍA
Carlos Amaya, precandidato a la Presidencia por Alianza Verde, dijo que si el
partido deja en libertad a su militancia para 2022, será el fin de la colectividad. Confía en representar a la Coalición de la Esperanza y unir a los alternativos en segunda vuelta.
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¿Por qué quiere ser presidente de Colombia?

Primero, por mi historia personal: siendo hijo de una familia campesina, que nací en medio de las necesidades de millones de colombianos que luchan para salir adelante, transformé mi vida gracias a la educación y quiero replicarlo. Segundo, por mi liderazgo: en el ejercicio de mi vida política, desde que fui líder estudiantil, me he propuesto convocar lo mejor de las personas y ayudar a reconciliar el país. Y tercero, por mi experiencia administrativa: como gobernador de Boyacá, demostramos que se pueden transformar vidas cuando se hacen las cosas bien desde la administración pública.

 

¿En qué temas pondría el acento si gobernara?

Los mayores problemas que tenemos y que se potenciaron con la pandemia son la pobreza y la desigualdad. Si no hay una redistribución de las oportunidades y la riqueza, no va a haber una posibilidad de crecimiento del país que permita que haya un grado de estabilidad. La historia de Colombia es la de gobiernos que toman decisiones para favorecer a una pequeña élite y la mayoría de colombianos no se beneficían del Estado. Mire esta única cifra: el 83% de la tierra en Colombia está concentrada en el 1% de la población. Eso es inaudito en un país con tanta riqueza y potencial. A los únicos que les conviene que haya tanto pobre es a los politiqueros que compran los votos, pero a los empresarios y el país en general les conviene que eso disminuya.

 

En su departamento y en el nuestro, diferentes sectores le han dicho no a la minería a gran escala. ¿Qué haría en cuanto política extractivista?

Hay que cambiar nuestro modelo de desarrollo económico, que es un problema estructural de Colombia. Para ese cambio se necesitan transiciones: las divisas que deja el petróleo y el carbón deben convertirse en el capital para la modernización del campo, mejorar las vías rurales, eliminar la intermediación, controlar el costo de los insumos agropecuarios, transitar hacía la agricultura orgánica y darle valor agregado a nuestros productos. Sueño un país que en 50 años viva de agricultura, que no importe sus alimentos, que tenga soberanía alimentaria, le venda comida al mundo y eso sea complementado con el turismo. Y frente a los nuevos títulos mineros y licencias ambientales en ecosistemas estratégicos, radicalmente les digo que no porque no podemos arriesgar nuestra mayor riqueza que es el agua.

 

¿Cómo va a hacer Alianza Verde para defender esa elección de su candidato único, entre quienes quieren ir a la Coalición de la Esperanza y los que quieren ir al Pacto Histórico?

Mucha democracia. Uno de los resultados de las encuestas es que se debían unir la Coalición y el Pacto, pero eso ya no es posible porque la Coalición decidió que no para la primera vuelta. Para escoger un candidato único, creo que el partido debe citar a una convención a los militantes elegidos y hacer una encuesta a la ciudadanía ‘verde’. Entre esos dos instrumentos, escoger a un candidato que vaya a competir en la Coalición de la Esperanza.

De tres encuestas, yo gané dos, eso teóricamente me indica que tendría la mayor opción para ser el candidato, pero las encuestas solo son un insumo para la discusión. Si yo gano la nominación del Verde, gano la consulta de la Coalición y paso a la segunda vuelta, espero que Petro se adhiera a nuestra candidatura. En caso contrario, si él pasa a la segunda vuelta, votaré por él sobre la base de un acuerdo programático. Ahora, si pasan los candidatos de estos dos sectores, la gente tendrá que elegir entre el cambio que representa Petro o el que representamos nosotros. Creo que Colombia espera una opción de centro.

 

¿Pero usted era partidiario de la alianza desde ya?

Claro, pero las agresiones y el nivel de polarización es muy alto. En la Coalición dicen algo cierto: cómo nos unimos a Petro cuando todos los días nos descalifica. Camilo (Romero) llama a la unidad, pero nadie se junta con alguien que se dedica a atacar. Yo le dije a él que fuera coherente, porque no puede bolear cuchillo y estar llamando a la unidad al tiempo. Nadie se une a las malas. Nosotros, en medio de todo el enredo del partido, estamos aportando con una voz sin intentar agredir a nadie y que no responde con agresiones, sino que trata de aplacar.

 

¿Qué opina de la propuesta de dejar a la militancia en libertad para que cada quien elija al de su preferencia?

Eso es bastante mediocre, porque eso implica no tener candidato propio y fraccionar la militancia en un poco de candidatos. Si se aprueba esa libertad, es el fin del partido. Si el Verde, que es de centro-izquierda, termina atomizado en la izquierda, la derecha, el centro, la  gente se va a preguntar: ¿qué es el Verde entonces? Todo y nada. Yo espero que el partido no tome esa decisión, no solo por quienes hemos ayudado a construirlo, sino porque es un golpe para la democracia.

 

¿Cuál es el legado de Iván Duque?

Nos ayudó a derrotar el uribismo y eso es bueno.

Redacción política.

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