La caries, una consecuencia de ingerir altos índices de azúcar

Uno de los problemas dentales más comunes del mundo es la caries. Esta es la destrucción de la superficie dental ocasionada por la acumulación de bacterias en esta zona del diente y se genera de acuerdo al perfil bacteriano, cantidad y calidad de la saliva del paciente, por exposición continua al azúcar, mala higiene oral, malos hábitos y/o técnica de cepillado dental.

La caries está relacionada con los alimentos que el paciente consume a diario, el ingerir muchas harinas y azúcares generan un medio oral más ácido y una formación de la placa bacteriana que propicia una mayor incidencia en la aparición de la caries para dichos pacientes.

El especialista en rehabilitación oral y estética dental Christian Salazar indica que “Las personas más propensas a sufrir de caries son aquellas que no tienen unos hábitos de higiene bucal adecuados puesto que la boca se debe cepillar tres veces al día haciendo uso de la seda dental y el enjuague”. Es importante no acostarse sin cepillado porque durante el tiempo de sueño el medio oral está en reposo y se adhieren las bacterias más fácilmente a los dientes.

Esta enfermedad dental se puede evitar siempre y cuando el paciente visite al odontólogo frecuentemente o las veces que este lo indique para realizar un tratamiento óptimo, en algunas ocasiones el profesional recomienda el uso de cremas dentales que ayuden a que la superficie se remineralice, logrando de esta manera un cambio en el PH salival y una baja en la incidencia de la caries. El uso determinado de una crema dental no evita la aparición de la caries.

Además, el paciente debe tener hábitos de higiene saludables puesto que el no controlar la caries puede generar otras complicaciones sistémicas, como la aparición de enfermedades, entre ellas la pulpitis irreversible, la periodontitis, los accesos o la pérdida de diente; incluso llegar a una meningitis o bacterias.

 

Algunas de las recomendaciones del odontólogo son:

* Visitar al odontólogo dos o tres veces por año.

* Ingerir una buena y equilibrada alimentación e higiene oral.

* Cepillarse los dientes tres veces al día.

* Evaluar que la dieta del paciente no sea alta en azúcares, en el caso de los niños evitar consumo de dulces y gaseosas.

Colaboración del odontólogo Christian Salazar

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