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El Dúo Tal & Groethuysen y su inevitable conexión profunda

Andreas y Yaara se dejaron contagiar por el sonido, el color y el sabor del Caribe colombiano, durante su primera vez en el Festival.
Crédito: CARTAGENA  FESTIVAL - EL NUEVO DÍA
Interpretar el piano a cuatro manos, con herencias de Israel y Alemania, ha sido la vida de este dueto que abrió la serie de conciertos de la decimosexta edición del Cartagena Festival. 
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Cuando se sientan en el escenario a tocar el piano, están los dos trabajando en equipo, ¿en la vida real también son así?

YAARA TAL & ANDREAS GROETHUYSEN: Cuando estamos tocando juntos la conexión es muy profunda, tan profunda que la audiencia no se da cuenta de ella; y de hecho, no se debe dar cuenta, porque tenemos nuestra propia forma de comunicarnos.

Es muy sutil. Hay pequeños gestos, pequeñas cosas que nos ayudan a entendernos entre sí mientras se lleva a cabo un concierto, que hace que podamos tocar las piezas de manera armónica, por lo que logramos que la audiencia disfrute plenamente de cada una de las piezas.

FOTOS: CARTAGENA FESTIVAL - EL NUEVO DÍA

Eso genera sin duda una satisfacción, y aún más porque fueron los encargados de abrir este festival, este recorrido por la música de cámara, ¿cómo fue esa experiencia desde el piano a cuatro manos?

Y.&.A.: La satisfacción es tan grande tocando en la mañana como en la tarde; la única ventaja, es que al haberlo hecho temprano, pudimos disfrutar del resto de programación y no estar todo el día interiorizando el concierto, el performance.

Como nuestra comunicación es tan íntima, nuestros gestos son tan pequeños, logramos notar cosas mínimas, ínfimas como si alguno levanta la muñeca un poco más alto, o si recuesta la espalda, significa que deben tener cuidado en cierta parte.

Porque a diferencia del piano a cuatro manos a dos violines o más tocando juntos, es que, desde las partes que son altas y van decreciendo, deben ser perfectamente armónicas, iguales; por ende, debe ser una transición muy suave.

Cuando se toca un piano a cuatro manos, es uno de los momentos más íntimos, porque es un solo instrumento para dos personas, y debe sonar tan armónico, que debe parecer que lo interpreta una sola persona.

FOTOS: CARTAGENA FESTIVAL - EL NUEVO DÍA

La música es un lenguaje universal, ¿qué significa para ustedes ser músicos y seguir en este género en el que quizá, las nuevas generaciones están perdiendo interés?

Y.&.A.: La música va en nosotros, fue lo que aprendimos, es lo que amamos, y es nuestra forma de comunicar sentimientos y emociones que muchas veces están fuera de las palabras.

A veces las palabras se quedan pequeñas, por eso esto viene desde adentro, es un sentimiento casi visceral. Aunque, por supuesto, no todo el mundo entiende esta música porque se requiere de un conocimiento previo, un entendimiento y por eso no gusta a cualquiera que la escuche, pero es importante para nosotros transmitirla y dejar un legado.

En la música clásica hay muchos estilos, en los que se puede expresar muchos sentimientos que es para nosotros importante dejar. 

Y cuanto a la situación de los jóvenes, consideramos que es muy triste, es realmente devastadora porque, por ejemplo Andreas (integrante) creció en una familia donde la música siempre estuvo presente por lo que es muy natural vivirla. 

Es una situación compleja que cada vez menos y menos personas escuchen esta música, que es tan rica, y por eso nos gustaría que 40 años después siguiéramos tocando. Pero esta lectura es pesimista.

 

Además del color, Francia entregó aromas de sus sonidos

 

En tres conciertos, este país llevó a los asistentes por un recorrido en fa menor, de obras de Franck y Brahms, a cargo de quintetos compuestos por el Cuarteto Modigliani junto al pianista Matan Porat, y el Ensamble Alban Berg de Viena. 

Al unirse estos dos elementos fundamentales en la música de cámara, se convirtieron en una fuerza poderosa que tomó escenarios como la capilla del Sofitel Santa Clara y el teatro Adolfo Mejía. 

Las obras maestras que interpretaron pertenecen a la segunda mitad del siglo XIX y nacieron de una expresión profundamente romántica y apasionada.

 

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ALEJANDRA CAVIEDES / ESPECIAL PARA EL NUEVO DÍA

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