La ‘bici panadera’, la compañera fiel del espinaluno

Crédito: Fotos: Jorge Cuéllar / EL NUEVO DÍAEn el parque Simón Bolívar es común ver la cantidad de bicicletas ‘panaderas’ o de turismo.
Mujeres, ancianos y niños, hacen uso de las bicicletas para movilizarse por la ‘Cuna
del Bunde’, e incluso viajan a poblaciones vecinas en este medio de transporte.
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La bicicleta no pasa de moda en El Espinal, este vehículo continúa como el preferido en la segunda población del Tolima, y si el Renault 4 fue el ‘Amigo Fiel’ de quienes podían comprar carro en los 70’s, la ‘cicla panadera’ es la ‘Compañera Fiel’ del espinaluno.

ESPINAL

En el parque Simón Bolívar, frente a la Catedral Nuestra Señora del Rosario, jornaleros y pensionados se reúnen a pasar el tiempo y a un lado parquean su vehículo; es para los trabajadores agrícolas, su compañera, la que los traslada a los lugares de trabajo y a sus herramientas.

 

Uno de ellos es Florentino Sosa, quien a sus 80 años se siente vital gracias al ejercicio que todos los días practica con su ‘panadera’, de esas son las que más abundan en esta ciudad, que hasta hace pocos años era lugar predilecto para comprar ‘bicis’, incluso para muchos ibaguereños.

Cuenta Florentino que a los siete años aprendió a manejar, subía y bajaba por una cuesta en la vereda donde se crió, y desde ahí ha sido la compañera de trabajo. 

FLORENTINO

“Este es el vehículo del pueblo, en el campo, el que me lleva diariamente, la uso para cargar agua, herramientas, todo el material, porque soy jornalero; aunque ahora por la pandemia ya no es diario, sino que me emplean uno o días”, cuenta Florentino.

No siempre tuvo la misma ‘bici’, pues en una ocasión le robaron la segunda que tuvo en su vida. Ocurrió hace 16 años cuando entró a la misa, porque algo que tiene Florentino, es su fe católica, y dice, no iniciar el día sin encomendarse a “María Santísima”.

“Antes la misa era a las 6 de la mañana, entré como todos los días, y un ‘bandido’ se acostó en las bancas, cuando me puse a orar, aprovechó para quitarle el candado de herradura, quizá con alguna llave y se fue.

“Al darme cuenta salí a mirar y ya no había nadie por ahí; lo que hice fue devolverme otra vez para la Santa Misa, yo no me puse a maldecir ni nada y después me fui a trabajar, me tocó irme a pie hasta la finca de Alfonso Santofimio, eso es por allá en ‘Mata e’ Guadua’, y así por varios días y a trabajar duro para comprar otra. Ese día tenía que seleccionar un arroz y llegué primero que todos”.

 

‘Nueva bici’

 

Con mucha fe, a la tercera semana Florentino apostó en el chance, jugó el 521 con Risaralda y cayó su número, se ganó 150 mil pesos. En la vereda Montalvo le vendieron una usada por 60 mil pesos, le tocó ponerle guardabarros nuevos y otros accesorios; con el resto de dinero compró comida para su esposa y dos hijos.

“Ahora le tengo la cadena amarrada con un candado, así me ha durado, o sino, ya se la habían ‘metido’ en marihuana o bazuco. En esta bicicleta aprendieron mis hijos”.

Nunca le gustó la motocicleta, señala que muchas personas la usan para robar, pues casi es víctima de los ladrones motorizados.

“Algunos usan la moto para hacer picardías, para robar. Un día venía por la 16 cuando dos bandidos se me aparecieron, era mediodía, sospeché y me detuve y uno de ellos me empujó, yo no me caí, ellos siguieron para darme la vuelta y arranqué para el parque y los despisté”, narró.

Y mientras espera un nuevo encargo para llevar en su ‘panadera’, ya sea un bulto de maíz de cuatro arrobas, habla con algunos amigos sobre temas de la sociedad espinaluna, siempre junto con su compañera incondicional.


Siempre ando en ella, es incondicional, hago deporte y a mi edad no me duelen ni las rodillas, es una gran ayuda.

ESPINAL

DATO

 

El Espinal también tuvo su ciclista profesional, se trata de Pedro Antonio Lozano, quien corrió cuatro vueltas a Colombia y con Pedro J. Sánchez estuvieron en el equipo del Tolima.

ANTONIO GUZMÁN OLIVEROS

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