Eduardo Aldana, el sabio del Tolima

Crédito: Suministrada / EL NUEVO DÍA
El tolimense Eduardo Aldana lleva toda una vida dedicada a la educación y la construcción de un mejor país. Ha ocupado los cargos más altos y dejado una huella en miles de estudiantes que hoy lo llenan de orgullo.
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Gobernador del Tolima, rector de la Universidad de los Andes, director de Colciencias, miembro de la Comisión de Sabios. El sueño de infancia del tolimense Eduardo Aldana era ser vaquero en una finca de Purificación.

No nació en Purificación, como dicen las cientos de reseñas que hay en internet sobre su vida, sino en una finca de Prado: “Como en ese tiempo en Prado no había parroquia, me llevaron a Purificación para bautizarme. Al principio yo hacía la aclaración, pero con el tiempo ya dejé que la gente dijera que era de Purificación, que además me llena de orgullo”.

Mientras vivió en el campo comprendió lo primero que supo de la vida gracias a los vaqueros. En medio del ambiente rural aprendió a leer con las tiras cómicas del periódico El Tiempo y conoció las matemáticas.

 

Estudios e inicio 

Regresó a Purificación y entró a la escuela. Al inicio lo aceptaron en primer grado, pero como sabía muchas cosas para su edad lo recibieron en tercero: “Para mí fue una suerte porque si hubiese entrado a primero me habría aburrido, pero como lo hice a tercero, para mí fue un desafío. La buena suerte me acompañó de ahí en adelante”.

Viajó a Bogotá y fue aceptado en la recientemente creada Universidad de los Andes en Ingeniería Civil. En ese entonces, los estudiantes cursaban hasta cuarto semestre en Bogotá y debían finalizar en alguna universidad de Estados Unidos. 

Profesor de los Andes por alrededor de 60 años, luego de hacer una maestría en la Universidad de Illinois en 1958 regresó a su alma máter para contribuir en el desarrollo de la Facultad: “De ser una escuelita, pasó a ser la gran Facultad de Ingeniería que es hoy. Entre otras cosas, se pudo lograr ofrecer toda la carrera en Colombia”. 

Gracias a su gestión, y a la de un grupo de jóvenes egresados, obtuvieron donaciones de la Fundación Ford, del Banco Interamericano de Desarrollo y del gobierno de Holanda, con lo cual la investigación se potencializó.

Viajó a Estados Unidos a cursar un doctorado en Sistemas Urbanos en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) en 1971. A su nuevo regreso quería dedicarse a la investigación, pero eran tiempos difíciles para los Andes. El fulgor del mayo del 68 francés resonaba en Colombia y las protestas se extendían, por lo que lo nombraron como mediador con los estudiantes. Hizo parte de los comités de diálogo con los estudiantes y luego le pidieron que fuera vicerrector. La administración universitaria lo alejaba de la investigación, pero como hacía tan bien su trabajo el Consejo Superior lo nombró rector: “Me dicen que no puedo negarme a eso, que es la culminación de mi carrera y que se lo debía a la universidad. Yo acepto, pero con la condición de que sea un solo periodo y que luego me apoyen en los proyectos que tenía en mente”.

A los pocos meses en la rectoría, primer egresado en el cargo, se habían resuelto los problemas y la institución emprendió un ambicioso programa de desarrollo de investigación.

Pese a ser uno de los mayores logros a los que puede aspirar un académico, Eduardo Aldana no se detuvo. Terminó su periodo en la rectoría y se unió al Instituto SER de Investigación, del cual básicamente había sido su creador. Este fue pionero en trabajos en educación, salud, administración pública, apoyo a la descentralización administrativa, planeación urbana y regional: “Allí se generaron las primeras investigaciones en administración de justicia en el país. En esos años era raro que unos ingenieros hicieran equipo con abogados y criminólogos, pero realmente fue una propuesta interdisciplinaria precursora”. Este grupo fue el primero en sistematizar un juzgado en Colombia y puso el primer computador en una escuela rural.

En 1983 lo nombran director general de Colciencias. Rodrigo Escobar Navia, entonces ministro de Educación y quien ya le había ofrecido que fuese gobernador del Tolima, siempre había tenido la intención de vincularlo al sector público. El mismo Eduardo Aldana había propuesto la creación de Colciencias, por lo que “fue un gran honor llegar a dirigir una institución que ya tenía en la mente desde antes de su creación”.

Cuando asumió la dirección de Colciencias pudo multiplicar por 10 el presupuesto gracias a que el director anterior había gestionado un préstamo en el BID y Aldana gerenció correctamente esos recursos. Se enfocó en sacar las ciencias de los laboratorios y llevarlas a las regiones: “La ciencia debe ser para todos, se debe popularizar. Llevarla a todos los rincones porque un país se desarrolla no cuando un señor hace ciencia, sino cuando todos la incorporan como parte de la cultura”.

 

La Misión de sabios

En 1993, el expresidente César Gaviria convocó a 10 de las mentes más brillantes de la ciencia, la educación y la cultura para que aportaran una serie de recomendaciones, proyectadas a 20 años, sobre cómo enfrentar los retos del siglo XXI. Gabriel García Márquez, Rodolfo Llinás, Marco Palacios, Manuel Elkin Patarroyo, entre otros, conformaron esa primera Misión de ciencia, educación y desarrollo.

comisión de sabios

Ahí estuvo él, aportando un énfasis en la educación para el nuevo siglo.

El sabio tolimense piensa que, por razones estructurales, la educación está destinada para unos pocos. Por cada 100 jóvenes que nacen por fuera de las grandes ciudades solo 10 logran terminar una carrera universitaria. Los otros 90, dice Aldana, difícilmente encontrarán herramientas para lograr una vida digna.

Esa Misión recomendó “endogenizar la ciencia” mediante un sistema de educación masivo en que los nacientes medios informáticos tendrían un papel fundamental.

“La Misión recomendó que se creara en cada departamento, en cada una de las provincias, un instituto de innovación regional. Yo ambicionaba eso porque era una forma de llevar educación de mayor calidad a las personas que no tienen cómo ir a las grandes ciudades”.

No se trata, dice el maestro Aldana, de que todos vayan a la universidad, sino que haya otros caminos para encontrar en la educación una forma de prepararse para lo que sea que quiere hacer en su vida. “Que si un joven quiere ser futbolista, pues que en la educación encuentre una forma de ser un mejor futbolista. O que si quiere ser un cantante o un emprendedor la educación de calidad lo ayude a ser, sobre todo, un buen ciudadano”.

Aldana

Así, gracias a él se creó en Purificación, su tierra, un Instituto de Innovación Regional del suroriente del Tolima, que lleva varias décadas funcionando.

La Misión recomendó que la educación fuese universal y gratuita desde primer grado hasta el noveno. De ahí en adelante debería haber libertad de opciones para los estudiantes.

Los sabios iniciaron su trabajo y presentaron el informe “Colombia: al filo de la oportunidad”. Sin embargo, por cuestiones políticas (cambio de gobierno, el nuevo presidente Samper se enfocó en defenderse del Proceso 8.000) los consejos se desatendieron y no tuvo el impacto social que pudo tener. Hoy, que solo el 55,6% de los colombianos accede a la educación inicial y 42,7% a la educación media, el panorama sigue siendo tan problemático como entonces.

 

La educación para pensar bien

El democratizar la educación no solo aporta al desarrollo social de los más necesitados. Sirve también, dice el doctor Aldana, para incentivar la mejora del país: “La educación de calidad les enseña a los jóvenes a pensar bien, lógica y racionalmente bien. Es necesario que el pensamiento sea crítico para encontrar la verdad de lo que se está diciendo. Cuando el estudiante tiene esos elementos sabe comunicarse mejor en el mundo moderno y potencializar el crecimiento, tanto propio como del país”.

En esencia la educación fomenta la democracia. Generalmente, opina el maestro, hay grupos pequeños, de élite, que se apropian del ejercicio democrático gracias a su poder económico y político. Se cierran en sus esferas y se hereda el poder por simple filiación.

“Hay que volver a las bases de la democracia. Cuando alguien está educado sabe que todos tienen derecho a acceder a la toma de decisiones, así podemos llegar a una convivencia en la que todos participemos. Un ciudadano educado es alguien que sabe de las opciones de cambio que existen y las busca mediante las herramientas que la democracia le da”, agrega. 

 

Los problemas de la región

Eduardo Aldana actualmente vive en Ibagué y viaja periódicamente a Purificación. Le sigue gustando el ambiente rural, aunque de otra forma. Como tolimense, está al tanto del acontecer regional y le preocupan los mismos temas que todos. Por ejemplo, el desempleo juvenil lo inquieta especialmente. Aunque confía en los dirigentes, ve que hay temas de fondo que llevan años sin ser atendidos.

Eduardo A

“Me preocupa, sobre todo, el desempleo y la pobreza juvenil. No es posible tolerar la situación de los jóvenes en el departamento. Nuestros muchachos tienen la tasa de desempleo más alta del país. En unos pocos años van a ser los líderes de nuestro departamento y actualmente tienen muy pocas oportunidades para estudiar o para trabajar”, agregó.

 

“La vida ha sido generosa”

Pocas cosas de las muchas que se propuso en su vida no pudo lograr, entre ellas llegar a la Alcaldía de Bogotá. La política le fue esquiva. Con todo, a sus 86 años está satisfecho porque “uno no es que haga mucho, sino que tiene la suerte. Tantos amigos en tantos años. Tantos exalumnos que uno se encuentra en cualquier parte, eso me llena de satisfacción para seguir haciendo más”.

Según su cálculo, puede tener alrededor de 10 mil exalumnos. A veces lo sorprenden en la calle personas que lo saludan y lo abrazan con cariño: “Me dicen: usted fue mi profesor y le aprendí mucho. Eso me llena de satisfacción y me empuja a seguir trabajando para devolver algo más a la vida que me ha dado tanto.

aldana galvez

“Yo me siento muy feliz de ser tolimense, de volver a mi tierra y vivir en ella. Conocer y ver a tantas personas capaces de hacer buenas cosas por esta tierra. Tal vez aquí hay que decirle a los dirigentes actuales y futuros un adagio oriental que dice que, si se quiere liderar a la gente, tienen que aprender a servirla, y la gente tolimense le da a uno muchas lecciones de cómo hacer las cosas bien”.

A los tolimenses nos falta un poquito pasar del pensar y el decir al actuar. No esperar lo que decida el gobierno central, sino que hay que participar de la decisión y ejecutar.

La única forma de salir de la crisis de la pandemia es democratizando la educación de calidad. El hambre y el desempleo va a formar unos problemas sociales tremendos. El hambre empuja al crimen.

Eduardo Aldana, uno de los ilustres miembros de la primera Comisión de Sabios.

CAMILO JIMÉNEZ

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