“El museo hace una pedagogía del sentir para restablecer el vínculo entre el río y los ciudadanos”: Germán Ferro

Crédito: Archivo / Tomadas Museo del río Magdalena / El Nuevo Día.
El afluente más importante de Colombia es un creador vivo de cultura, un espacio para el trabajo de las comunidades y para su expresión. Navegar sobre su realidad actual y no consolarnos por los recuerdos del pasado: esa es la tarea del Museo del río Magdalena.
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“Aristóteles decía que la emoción es el portal para entrar al conocimiento. En eso está enfocado el museo: una pedagogía ciudadana desde el sentir para entender la real importancia que tiene el río Magdalena”, comentó Germán Ferro Medina, su director y curador.

Aunque pasa por 13 departamentos y más de 125 municipios, el único museo dedicado al río más importante del país está ubicado en Honda, en el norte del Tolima.

 

Sus inicios

En los años 90 un grupo de ciudadanos hondanos decidieron crear un museo dedicado netamente a destacar y conservar algunos de los elementos más trascendentales del Magdalena. 

Ese empeño duró algunos años, pero luego se apagó hasta que, en el 2015, el antropólogo e historiador Germán Ferro lo puso en marcha de nuevo tras una larga investigación museográfica.

Toda la apuesta de contenidos nuevos está a cargo de él, siendo, además de su director, su curador.

“La principal misión que tiene el museo es la de conectar de nuevo a Colombia con el río que le dio la vida. Imprescindible hablarlo en su integralidad, entablando relaciones históricas con el presente de lo que somos”, afirma Germán Ferro, quien además es actualmente curador del Museo Panóptico de Ibagué.

Especiales.

Un museo vivo

Está construido sobre una edificación del siglo XVII que sirvió como depósito para productos como aceite, café y tabaco. Estos ingresaban por el Puerto de Honda y viajaban hacia el centro del país.

Otra de las labores centrales que han adelantado es la de cambiar la relación que las personas tienen con lugares como los museos, acercando todas sus posibilidades a nichos no especializados.

“Un museo no es una veleidad de las élites ni una bodega de antigüedades. Son necesarios para el enriquecimiento de sensibilidades, conocimiento y espiritualidad de los seres humanos. Un conocimiento no estático, sino reflexivo”, agregó.

Especiales.

Referencia turístico y académico

En ese trabajo de hacer pedagogía a través de la construcción de sensibilidades el museo ha tenido otros logros, que el director resume así: “Tenemos un centro de documentación muy juicioso y una biblioteca muy rica. Por eso tenemos visitas de excursiones de colegios o de investigadores de renombre mundial como Wade Davis, Diana Uribe o Malcolm Deas.

Por otra lado, en la relación entre las personas y el río también ha habido pasos hacia adelante en el entendimiento de su papel histórico, su dimensión geográfica y aporte al desarrollo económico de las propias comunidades.

“Hemos logrado un cambio en la percepción que hay hacia el río, unas ganas de viajar y visitarlo, pero viéndolo de otra manera. Hoy somos un punto de referencia turístico en Honda y un referente de lo que debe ser un museo”, agregó Germán Ferro.

 

 

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CAMILO JIMÉNEZ

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