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Lea y disfrute de las historias ganadoras del concurso ‘Ibagué: te canto y te cuento’

Crédito: El Nuevo Día
Contenido Exclusivo
En esta nueva entrega de las obras ganadoras, encontrará la categoría C de este concurso, que eligió entre 104 seleccionados, los mejores cuentos. Disfrute del primer puesto; esperamos que viajen a mundos de fantasía gracias a las historias de los niños ibaguereños.
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Fantástica Tolima

 

Capítulo 1
Amigos aventureros

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Érase una vez, en la fantástica capital del Tolima, en Colombia, llamada Ibagué, un pequeño grupo de niños de un barrio chico que soñaba con ser exploradores y visitar las míticas zonas del Tolima como el nevado, siendo su gran sueño llegar hasta la cima de este. 

Eran tres niños; el más grande de 12 años, llamado Santiago, de ojos negros, muy negros, de pelo desorganizado y con unas inmensas ganas de ser un líder explorador. También estaba el del medio, Sebastián, un niño de 11 años que puede ser capaz de hacer cualquier cosa impresionante si se lo propone. Y el más pequeño, de 10, Samuel, muy curioso al que le fascina la naturaleza, y aún más su cultura tolimense, que se la sabe al pie de la letra.

Un día, la familia de los tres estaba almorzando en la enorme casa de la familia de Sebastián, donde el trío de amigos disfrutaba una calientita aguapanela y un delicioso tamal tolimense. La mamá de Samuel decía que estaba aterrada del amor que Samuel le tenía a su querida Tolima, diciendo a cada rato a su mamá que visitaran el nevado o que almorzaran en Villarrestrepo.

En cambio Sebastián, mantenía en su consola portátil donde jugaba, una inmensa cantidad de juegos que lo entretenían cada rato. Santiago, quien fue el primero en comer, les decía a sus amigos que lo hicieran rápido para jugar a los exploradores en el patio de la casa de él, que era inmenso. 

Cuando todos acabaron de comer, jugaron a que estaban en un bosque del Tolima viendo sigilosamente a los grandes osos de anteojos y a los feroces pumas, vagando tranquilamente en el grandísimo lugar. 

Ellos imaginaban que tenían un equipo profesional de exploración para darle mucho uso en las aventuras que tenían, en las que hacían saltos milimétricos de rama en rama; en el que esquivaban el lago saltando en las rocas rápidamente, y donde lo más divertido era que hacían una carrera de velocidad esquivando los obstáculos que eran las ramas, los animales salvajes, las rocas y lagos, donde, al final, era saltar profesionalmente sin caerse, y el ganador, recibía una pegatina de futbolista para su álbum de la Liga Colombiana. 

Las pegatinas que más querían, eran las de los futbolistas de su amado equipo, el Deportes Tolima, del que no se perdían ningún partido. Viendo el cotejo en la televisión, soñando que alguna vez irían al estadio Murillo Toro para gritar con todo su corazón un gol de su querido equipo.

 

Capítulo 2
Plan de escape

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Todos se despedían. Santiago y Samuel se iban a sus casas junto a sus familias, luego de haber disfrutado como nunca ese delicioso almuerzo, y Sebastián se iba del patio para ver televisión. Cuando prendió el televisor, ¡vaya sorpresa!, estaban presentando una noticia de que se necesitaban aventureros arriesgados para recuperar un tesoro en el pico del nevado.

Sebastián sin dudarlo salió corriendo como un loco hacia sus amigos antes de que llegaran a sus casas. Les dijo sobre tremenda noticia que dejó también como locos a todos y con la idea de que esta era la mejor oportunidad para convertirse en todos unos aventureros, y que por la noche en sus walkie talkies harían un plan de escape para ir al nevado. 

Ya por la noche, los tres en sus casas, se hablaron a través de sus walkie talkies, diciendo que escaparan por la ventana, pero que antes de escapar, se pusieran sus abrigos más calientes y alistaran unas buenas tazas de chocolate caliente para la aventura. Todos se pusieron de acuerdo con el plan y apenas acabaron de hablar, escaparon de sus casas.

Ya fuera de sus casas, se encontraron, eran las 11 de la noche, por lo que tenían poco tiempo para encontrar el tesoro en el pico del nevado si querían que sus padres no se dieran cuenta. Luego de hablar de cómo irían hacia el nevado, Sebastián, con su consola portátil que también tenía un mapa, los iba dirigiendo hacia donde quedaba el nevado, que, por cierto, no era para nada cerca, pero eso no les importaba y siguieron su camino hacia la aventura.

 

Capítulo 3

La aventura comienza

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¡La aventura comienza! – Grita Samuel con hambre de experiencias y descubrir las cosas hermosas de su fantástica Tolima, como le dice Samuel a su tierra, que estaba emocionado del inicio de su travesía. Sebastián dijo que usaran el atajo de un bosque que había cerca de su casa, porque el mapa dice que llegarían 45 minutos más rápido. Todos estuvieron de acuerdo con eso y se adentraron, y cuando entraron…

… ¡Oh sorpresa! Era bellísimo el bosque, estaba repleto de flora y fauna, y muchos animales; en ese lugar, había orquídeas de muchos colores, que son flores muy típicas de Colombia. 

También había animales, ¡y a montones! El oso de anteojos se veía bellísimo, era grande y peludo, y parecía que tenía unas gafas. También estaba el imponente puma, de color rojizo, que rugía de una manera hermosa y celestial, y que claro, debían tener cuidado con él porque era salvaje. Además estaba la danta de páramo, que era negra, mediana y algo graciosa, porque su nariz estaba en forma de trompa.

Todo era hermoso y maravilloso, las flores, los animales, todo, los tres niños se maravillaron con la naturaleza, pero sentían que alguien los perseguía. Luego de unos segundos… ¡Se dieron cuenta de que los perseguían! Eran unos cazarrecompensas. 

Iban detrás de ellos a paso rápido intentando llegar al nevado para conseguir el tesoro. Los tres niños se dieron cuenta y fueron lo más rápido posible para llegar a la nieve y recuperar el tesoro, determinaron que era como una carrera contra los cazarrecompensas de quien iba más rápido, como cuando jugaron todo el día en la casa de Sebastián, que era una carrera en el bosque, y estaba pasando en ese momento, estaban en una carrera en el bosque de verdad; ellos hacían saltos milimétricos de rama en rama de verdad. Santiago corría muy rápido y saltó un lago muy alto milimétricamente, lo mismo hicieron sus amigos.

Los cazarrecompensas tenían más ventaja al ser más grandes y veloces, tenían equipo profesional, algo que los tres niños no tenían, y sin duda eran más profesionales, pero Santiago no se rindió, haciendo algo casi imposible. 

Llamó a sus amigos, dijo que se tomaran de las manos y que luego saltaran a la vez para alcanzar un árbol alto, y luego, saltar de árbol en árbol para ir más rápido y con más ventaja. Cuando saltaron y pudieron alcanzarlo, parecían imparables con su velocidad y saltos perfectos, todo ese trabajo en equipo dio frutos porque lograron salir del bosque y llegar al Cañón del Combeima, algo que era muy bueno, porque este quedaba cerca del nevado. ¡Qué gran hazaña!

 

Capítulo 4

Acción en el Cañón del Combeima

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Cuando los tres niños llegaron al Cañón del Combeima se maravillaron porque era muy hermoso, todo era verde y el aire se respiraba de la mejor manera, hacía un poco de frío, pero desde ahí se podía ver el nevado del Tolima, algo positivo, porque les faltaba muy poco para encontrar el tesoro. 

Todo iba bien, estaban a punto de llegar al nevado, pero… ¡Oh sorpresa! Vieron a los cazarrecompensas persiguiéndolos a la mayor velocidad posible. Sebastián tuvo una idea, una maravillosa y extraordinaria idea. Como estaban a punto de llegar al nevado, ya no era necesaria la consola portátil con el mapa porque ya estaban demasiado cerca. Así que lanzó la consola con todas sus fuerzas al suelo y ésta explotó tanto que generó humo para que los cazarrecompensas no pudieran ver bien. Los niños corrieron casi a velocidad sónica hasta que se dieron cuenta de que habían llegado al nevado. ¡Otra gran hazaña!

 

Capítulo 5

El nevado y de regreso a casa

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Los tres niños llegaron al nevado, y hacía mucho frío, intentaron escalar y resbalaban, corrían muy rápido para escalar… Y resbalaban. Intentaron e intentaron, pero no podían, porque resbalaban todo el tiempo. 

Unos momentos después, se dieron cuenta de que los cazarrecompensas venían. ¡Qué malas noticias! Los cazarrecompensas tenían equipo profesional y cuando estaban a punto de escalar y llegar al pico del nevado para conseguir el tesoro, el más pequeño, Samuel, les dijo a los cazarrecompensas que no era necesaria la rivalidad entre ellos, que todos podían conseguir el tesoro con el trabajo en equipo y que así llegarían más fácil al pico del nevado.

A todos les pareció muy buena la idea del trabajo en equipo que había dicho Samuel. Con mucho esfuerzo llegaron al pico del nevado y consiguieron el tesoro, ¡qué bueno!, el trabajo en equipo ayudó a todos para conseguir el tesoro, y lo mejor, vivieron la mejor aventura de sus vidas.

Cuando los niños llegaron a sus casas, vieron a sus padres preocupados porque no estaban. Los niños pidieron disculpas y les dijeron que nunca volverían a salir sin su permiso.

Ellos les dieron un tremendo abrazo y luego de eso, los niños les contaron de las aventuras que vivieron, ellos aprendieron el valor de la amistad y trabajo en equipo, y claro, acabaron de aprender a hacerle caso a sus papás y preguntarles antes de hacer algo.

 

JULIÁN SANTIAGO ZARTA HOYOS/ESPECIAL PARA EL NUEVO DÍA

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