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Lea y disfrute de las historias ganadoras del concurso ‘Ibagué: te canto y te cuento’

Crédito: Suministradas / EL NUEVO DÍA
Contenido Exclusivo
Esta es la última entrega de las obras ganadoras, esta vez en la categoría C de este concurso, que eligió entre 104 seleccionados, los mejores cuentos. Disfrute de dos historias que empataron en el tercer puesto; esperamos que hayan viajado a mundos de fantasía gracias a las historias de los niños ibaguereños.
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Cuando un paseo lleno de fantasía se convierte en algo inesperado

POR SARA MOLINA VILLANUEVA

ESPECIAL PARA EL NUEVO DÍA

Cabaña

En un lejano bosque se encontraba una cabaña, poca gente transitaba por allí ya que no tenían buenas referencias sobre aquel lugar y al no ser muy distinguido, en el pueblo no se hablaba muy bien ni del bosque y menos de esta casa

No obstante, hubo un grupo de amigos que decidió hacer un paseo a un lugar extraordinario en donde fuera diferente, algo que no fuera igual a los mismos lados a los que siempre iban; pasaron los días, y acordaron que irían allí en un carro particular, desde la mañana, y se quedarían a partir del sábado y hasta un viernes.

Llegó el día más esperado, el sábado, y todos tenían un punto fijo en el cual se encontrarían; eran dos mejores amigas y dos mejores amigos, uno tenía por nombre Tomás, y el otro era Antonio; y las dos niñas, eran Abigail y Melanie. 

Todos se conocían desde hace mucho tiempo; por eso, el sábado en la mañana como habían acordado, estaban completos en el punto de encuentro.

Después de un largo viaje, tenían mucha hambre y decidieron parar a tomar un café calientito para el frío que hacía y también algo de comer para acompañar el café. La persona que los atendió en la cafetería era una mujer de estatura baja, pelo liso, delgada y de nombre Catalina, cuando Tomás se acercó a pedirle lo que querían ella le dijo: 

¿Qué se te ofrece?, ¿qué hacen tan temprano por acá tan lejos y tan frío?

A lo que Tomás le respondió:

Me sirves por favor cuatro cafés con leche. Tan solo quiero ir con mis amigos a un lugar distinto a los que siempre vamos y pues decidimos ir al bosque (la cabaña). 

Catalina respondió con preocupación:

Ya te llega tu pedido a la mesa.

Y… qué pena ser tan metida en esos temas, solo que no he escuchado cosas muy buenas de esa cabaña, por lo que yo les recomendaría que no fueran, es muy peligroso, dicen que después de llegar allí no hay salida, ya me ha tocado atender a gente por última vez y quisiera que ustedes no fueran otros de los últimos en atender. 

Y agregó: Cuentan que tan solo un momento después de que llegas, empiezas a ver cosas que te gustan para atraerte y desde esa visión te comienzan a manipular para que hagas cosas malas, puede ser a tus amigos o a personas a las que no te gustaría hacer daño o incluso, hacerte daño a ti mismo, solo espero que no les vaya mal, ¡suerte! 

Tomás, nada sorprendido, le dijo:

Qué pena. Entiendo el miedo que tenga, pero usted no tiene pruebas de lo que ha llegado a escuchar; después de nuestro viaje, yo sé que le traeremos buenas noticias. También le deseo suerte. Y salió.

Después Tomas contó a sus amigos lo que Catalina le había contado, todos se burlaron excepto Melanie; ella quedó muy asustada hasta el punto de decir que no quería ir, pero sus amigos le dijeron que no fuera tan amargada y que eso era lo que ellos querían, algo distinto, además que no creía lo que les había dicho Catalina.

Un rato después, cuando ya iban de vuelta al camino que les faltaba por recorrer, unos minutos después de que ellos se fueran, Catalina sufrió una tragedia como contó a los “turistas”.

Lo que pasaría en aquel lugar la hizo ver fantasías con lo que más le gustaba, hizo que prepara su propio café; que fuera y comprara veneno, lo que en la imaginación era “azúcar”. Ella lo compró y al creer que era azúcar, lo agregó al café y murió. Le puso bastante porque era algo que a ella le gustaba, agregar bastante azúcar a su café.

Después de que pasó todo eso, nadie se dio cuenta. Los amigos llegaron a su destino y decidieron colocar todas sus pertenencias en la cabaña, un rato después Melanie empezó a escuchar sonidos que no le eran muy conocidos, ella le contó a sus amigos, pero no le prestaron atención.

Entonces ella, decidió acostarse y relajarse un poquito porque estaba un poco cansada; mientras sus amigos empezaron a escuchar música a alto volumen y a tomar, después de que todos estaban ebrios, Abigail se fue a acostar y ya eran casi las 7 de la noche por lo que Tomás también la siguió.

Antonio decidió quedarse otro rato en la sala, y cuando ya eran las 8 de la noche, empezó a escuchar ladridos de perros; a él le encantaban, entonces decidió salir de la cabaña y empezar a buscar de dónde provenían los ladridos, cuando salió vio cuatro rodeándolo, Antonio queriendo  abrazarlos a todos se fue hacia uno de ellos y lo hicieron pedazos.

Lo que él vio en ese momento eran perros, pero en realidad eran lobos que iban hacia él, solo eran fantasía e ilusiones. Melanie decidió levantarse a tomar un vaso de agua y solo vio a Abigail y a Tomás que habían ido a dormir, pero al no encontrar a Antonio, se preocupó y empezó a angustiarse.

Buscó por toda la casa pero no encontró nada, entonces llamó a sus otros dos amigos, los cuales no se pudieron ni dar cuenta de lo que pasaba porque estaban muy ebrios; Melanie decidió irse a buscar a su amigo, cuando salió se asustó mucho al ver los pedazos de Antonio. Se fue corriendo a la cabaña e intentó volver a levantar a sus amigos pero no despertaron y se fue llorando a su habitación.

Al día siguiente, Melanie aún no olvidaba lo que había visto. Cuando se levantó, buscó a sus amigos, que ya estaban despiertos, entonces les contó, pero ellos insistieron que no era cierto. 

Melanie para que le creyeran les dijo que afuera estaban los restos de Antonio, cuando salieron a mirar ya no había rastro de nada, entonces empezaron a tomar a su amiga como loca.

Un rato después, Abigail quería ir a un lago que estaba muy cerca pero sus amigos no querían acompañarla, entonces ella decidió irse sola. Un rato después, cuando llegó al lago, ella comenzó a escuchar el sonido de un delfín; entró al agua y empezó a acercarse, cuando se acercó lo más que pudo, el “delfín” empezó por quitarle una mano y ella se dio cuenta que en realidad no era un delfín sino que era algo más terrorífico que un simple mamífero.

Trató de nadar lo más rápido que pudo pero no alcanzó, Melanie y Tomás empezaron a preocuparse así que salieron en busca de Abigail y se acordaron que iba hacia un lago, de ahí que empezaron a buscar en cuál podría estar, y llegaron al más cercano y vieron que el lago se veía rojo.

Luego Melanie vio que algo estaba flotando y había también otra cosa alrededor, se dieron cuenta que era Abigail rodeada de cocodrilos, los dos se abrazaron y fueron a casa. Al llegar, empezaron a hacer su conclusiones de qué era lo que estaba pasando; también Tomás le pidió disculpas a Melanie por creer que todo era mentira.

Ella le dijo que no pasaba, nada que lo más importante era averiguar el porqué estaba pasándoles todo esto a ellos y empezaron a coger sus pertenencias y se fueron en el carro. En la mitad del camino Tomas empezó a ver personas y frenaba en seco pero Melanie dijo que no eran personas las que estaba viendo, que no era nada.

Él, asustado, siguió y ella empezó a preguntarle que qué era lo que más le gustaba a él y este le dijo que manejar, y ella le dijo que quizás ya sabía qué era lo que pasaba, que de pronto lo que decía Catalina era cierto por lo que el bosque convertía las cosas más feas en las que más les gustaban.

Entonces ella le dijo que no parara, que siguiera, que no eran personas; entonces siguieron en su camino hasta que vio a un anciano ya demasiado cerca al carro, a lo que decidió voltear el carro y chocó contra un árbol. Él quedó muerto de una vez debido que el impacto pegó más duro en la parte en la que él estaba sentado.

Ella, herida, salió a correr y empezó a ver mariposas, lo cual trató de no dejarse convencer y siguió corriendo; cuando vio que una mariposa estaba bien al lado de ella, intentó no tocarla, y cuando parpadeo varias veces, se dio cuenta que solo había sido una fantasía o una visión, lo que estaba rodeándola eran telarañas en las que estaban colgando puras arañas.

Melanie siguió corriendo, estaba tan cansada que encontró un tipo en la carretera a lo que trató de parar un carro. Estaba tan deshidratada que cayó ahí mismo, y una persona se alcanzó a dar cuenta, entonces le dio un jugo que llevaba y ella abrió los ojos, dijo que sus amigos estaban muertos y que necesitaba irse; la persona que la rescató decidió llevarla a dónde ella dijera, ella le dijo que quería ir a la cafetería, al llegar al lugar, se dio cuenta que Catalina había muerto.

Llorando salió de ahí, entró al carro, y la persona que estaba en el vehículo la llevó a la ciudad, y cuando ella llegó prometió no volver a un lugar que no conociera primero.

 

FIN.

 

La sabiduría  de un rey 

POR YOSELYN VERA GARCÍA

rey

Erase una vez un país maravilloso, donde gobernaba un rey de nombre Adrián; era muy respetado, amado y admirado. La gente obedecía a su rey y se sentían seguros y protegidos; no sentían miedo de nada ni de nadie. Había abundancia de alimentos, todos tenían casas, fincas, carros, educación, salud y buenos empleos. Definitivamente era un país hermoso.

Todo esto ocurrió gracias a que su rey era muy sabio y comprensivo, y este mismo elaborara una serie de leyes para una buena convivencia en paz y alegría, que era muy fácil de entender y de obedecer para todas las personas de este reino.

La alegría y felicidad de este lugar crecía día tras día, al punto que adquirió la fama de ser el país más feliz del mundo, gracias a la recopilación de leyes, de fácil entendimiento y obediencia, que el rey Adrián en medio de su gran sabiduría había logrado hacer.

El éxito de esta recopilación de leyes “libro” se hizo tan popular, que llegó a oídos de otro rey en otro país; este rey era Alfonso, que tenía un corazón oscuro, lleno de maldad y envidia.

Utilizando sus dones de mentiras y engaños, logró llegar hasta el castillo del rey Adrián ‘el Sabio’, donde le recibió y atendió con manjares, amor y alegría a su colega, el rey Alfonso, quien llevaba en su mente y corazón el odio y la envidia. Por esa razón, no desaprovechando la oportunidad de descuido del rey Adrián, lo atacó a traición por la espalda causándole una herida con su espada, y atravesando el corazón, causándole la muerte.

El rey Alfonso asesinó al rey Adrián ‘el Sabio’ para así poder robar el libro de leyes que este había logrado crear para la gente de su país, que era de fácil entendimiento y obediencia, leyes por las cuales había logrado un país muy hermoso y maravilloso, donde había permanecido la comprensión y felicidad.

El rey Alfonso, inmediatamente terminó con la vida del rey Adrián ‘el Sabio’, inició con la búsqueda del libro de leyes por las habitaciones, pasillos, cuartos, sótanos, terrazas, salas, comedores y cocinas; mejor dicho, revolcó todo el castillo dejándolo ‘patas arriba’ por andar buscando aquel documento.  

Pero le fue imposible encontrarlo, por lo que la búsqueda del libro de leyes fue un total fracaso. El rey Alfonso determinó incinerar el cuerpo del rey Adrián junto con todo el castillo, reduciéndolo a sólo un potrero más.

El rey Alfonso utilizando sus estrategias malévolas de engaño, muerte y esclavitud se apodero de este país, que alguna vez fue el más hermoso y maravilloso de todo el mundo. Comenzó la transformación, imponiendo sus propias leyes a su conveniencia de corrupción e inmoralidades, convirtiendo la sociedad o gente de este país en esclavos, víctimas de terrorismo, narcotráfico, pestes, sufrimiento, muerte y crisis en todos los sentidos. 

El malévolo rey encerró a las personas en sus propias casas, quitó todas las libertades  a los amigos y familias por lo que las empresas cerraron, los comerciantes no abrieron más sus locales, muchas personas quedaron desempleadas, y este rey malvado haciendo alarde de su nuevo libro de leyes, impuso su dominio en aquel país.

Aumentó los impuestos a todo, encareciendo los alimentos, llegando con ello el desempleo, desabastecimiento de alimentos, crisis en el sector de la salud, y por eso las personas de las ciudades comenzaron a morir en sus casas y en las calles, unos por hambre y otros por enfermedades.

La gente al ver esta nueva problemática en todo el territorio, empezó a hacer paros, manifestaciones nacionales y bloqueo de vías, dañando todo lo que se encontraban a su paso. Las personas del campo, quienes son los que cultivan los alimentos, no pudieron llevar sus cosechas a la ciudad a venderlas, entonces surgieron más problemas a los que ya existían, o sea que los campesinos perdieron sus cosechas al no poder venderlas y quedaron endeudados con los bancos, mientras que las personas en la ciudad aguantando hambre. 

En conclusión, lo que la gente se proponía con los diferentes paros nacionales, protestas y bloqueos de vías era el cambio ante este nuevo estilo de vida que se había implementado con el nuevo libro de leyes sangrientas del rey Alfonso, quien por su soberbia e ignorancia se negaba a reconocer que él era un mal rey.

Y mientras todo esto transcurría, en una alejada vereda llamada El Paraíso, una jovencita de 11 años de edad, muy inteligente, trabajadora y servicial, llamada Susana, era hija de dos campesinos: Don Will, quien era el encargado del sustento de la familia y la señora Claw, encargada de los oficios de la casa.

Una mañana se encontraba Susana labrando la tierra ayudando a su padre a cultivar los alimentos. El sol alumbraba con poca luz ya que eran las primeras horas del día, y el clima estaba nublado.   

La jovencita Susana se destacaba en la vereda y en todo el municipio no solo por ser inteligente y trabajadora, sino que era muy comprensiva con las personas y sus aspiraciones eran trabajar fuerte, ayudándole a cultivar a su padre Will y así poder pagar sus estudios ya que uno de sus tantos objetivos era ser una doctora y ayudar a sanar y curar a muchos enfermos.

Por lo tanto, Susana esa mañana nublada mientras labraba la tierra con su azadón, sintió que, en uno de los azadonazos, se le enredó la herramienta con un cofre que estaba enterrado. Susana al observar esto, le gritó a su padre que se encontraba a la distancia, que viniera rápido porque ella había encontrado algo.

Al llegar su papá, empezaron los dos a excavar y lograron sacar y abrir el cofre, que en su interior tenía un libro de leyes, que en su cubierta decía “Para una convivencia en paz y alegría”, y en la solapa un escrito que decía: “Yo soy el rey Adrián ‘el Sabio’, quien recopiló en este libro todas las leyes para una convivencia en paz y alegría, muy fácil de entender y obedecer.

El abuelo paterno de Susana, un humilde campesino llamado Félix, aproximadamente de 66 años de edad, al ver y oír el alboroto de lo que encontraron enterrado en ese cofre, le manifestó a su hijo Will y a su nieta Susana y a toda la multitud de personas que se encontraban alrededor del cofre, que:

Yo, Félix, hace 36 años fui mayordomo y trabajé para el rey Adrián ‘el Sabio’, quien fue un gran líder, amado, respetado y admirado por todo el mundo, y que gracias al libro de leyes que había escrito con gran sabiduría, esto había llevado al éxito.  

Razón por la cual temía por su vida, ya que en un país vecino había un rey malévolo, capaz de conseguir todo a cualquier precio, pero que desconocía quien era; también le dijo el rey Adrián ‘el Sabio’, que por seguridad del libro de leyes para una convivencia en paz y alegría lo iba a guardar en un cofre y lo iba a enterrar en el patio de su castillo.

“Esto me lo confesó para que este libro de leyes no fuera a ser robado, alterado o cambiado, ya que en este se encuentra plasmada toda la verdad para una convivencia en paz y alegría. Esta confesión del rey Adrián sucedió momentos antes de que llegara el rey Alfonso a matarlo”, dijo el abuelo.

Siguiendo con su relato, el abuelo Felix manifestó a todos los presentes en ese lugar que una vez él vio todo incinerado, el castillo del gran rey Adrián ‘el Sabio’ se redujo solo a escombros y cenizas. Entonces él empezó a formar ahí su finca y su vereda El Paraíso, y que por un tiempo estuvo buscando el cofre para mejorar la situación de las personas, pero que no fue posible encontrarlo, “hasta el sol de hoy”.

Susana y sus padres Will y Claw, más los curiosos vecinos del sector, quedaron muy sorprendidos después de haber escuchado al abuelo Félix y decidieron entre todos leer la ley para una convivencia en paz y alegría.

Como esta ley era tan de tan fácil de entender y comprender, ya que había sido elaborada por un sabio, todos la asimilaron y aceptaron de inmediato y así, una por una de las personas se fueron rebelando contra el rey Alfonso, hasta que se unió todo un país con un conocimiento de la ley de convivencia para la paz y alegría, legado que les había dejado el gran rey Adrián ‘el Sabio’.

Así fue que todo el país se rebeló ante el rey malévolo Alfonso; este se sintió tan acorralado por todo un país, que decidió más bien huir de ese territorio.

Y desde entonces, todo el país cambió y mejoró acabando la problemática y crisis social, volvieron los empleos, la salud. Y todo el país volvió a tener casas propias y abundancia de alimentos.

Y desde ese tiempo nunca más volvió ese país a tener un rey, ya que no lo necesitaban, porque les bastaba a todos leer el libro de leyes de convivencia, paz y alegría, unas leyes de fácil entendimiento y comprensión.

Hoy en día, este libro de leyes que elaboró el rey Adrián ‘el Sabio’ ya es un libro público y pedagógico que se implementa en las instituciones educativas, para que nunca más se repita la historia de los tiempos del rey Alfonso.

 

FIN.

ESPECIAL PARA EL NUEVO DÍA

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