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211 años de la Independencia de Colombia

Crédito: Archivo / Suministradas / EL NUEVO DÍA
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Se trata del hito fundacional de nuestra historia, la semilla que se sembró y de la que brotó el país que hoy tenemos.
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La historia de la Independencia de Colombia se ha contado de mil maneras diferentes durante estos 211 años. El periodo que puso término al dominio español en 1810 es, además de nuestro mito fundacional, indispensable para pensar el país que somos actualmente.

Aunque ahora, con los 211 años que han pasado y miles de páginas escritas, pareciera que la Independencia hubiese sido un anhelo homogéneo, coherente y constante, lo cierto es que en su momento fueron muchos los factores que intervinieron más allá de la búsqueda de una autodeterminación o de los deseos de poder de los criollos.

De hecho, en el Acta de Independencia del 20 de julio de 1810 se dejó establecido que se conservaba fidelidad al rey Fernando VII. Los próceres buscaban declarar un gobierno autónomo, pero que desconocía el gobierno francés. Antes de ese 20 de julio, Cartagena, Cali, Pamplona, Socorro y Mompós ya habían creado gobiernos independientes.

independencia

El contexto

La Independencia de Colombia fue una serie de disputas que desembocaron en la emancipación de la Corona Española de los territorios del entonces llamado Virreinato de la Nueva Granada.

Esta se dio en medio de un proceso global de guerras hispanoamericanas, las cuales enfrentaron en diversos bandos a patriotas y/o revolucionarios en contra de un gran bloque llamado realista o virreinal.

A su vez, esas luchas habían sido motivadas por un descontento generalizado y aprovechando la contingencia de la invasión francesa en España liderada por Napoleón Bonaparte en 1808 y que provocó la abdicación de Fernando VII.

La Guerra de Independencia de Estados Unidos y la insurrección de los esclavos de Haití, así como la Revolución Francesa y la previa Rebelión de los comuneros en marzo de 1781 fueron los hechos históricos que inspiraron la insurrección en la región.

Florero de llorente

La gota que derramó el florero de Llorente

Si hay un hito fundacional de la Independencia de Colombia es el ‘Florero de Llorente’. Aunque la épica que siempre acompaña la historiografía dice que fue un hecho espontáneo, en realidad se trató de un complot para aprovechar “el momento de efervescencia y calor”.

Corría la tarde del viernes 20 de julio de 1810 cuando José Joaquín Camacho, un abogado, periodista y profesor que llegaría a ser presidente, fue a pedirle al virrey Antonio José Amar y Borbón una respuesta sobre la instauración de una junta de gobierno en Santafé, pero, al ver su negativa, se fraguó un plan.

El criollo Luis de Rubio, aunque algunas fuentes dicen que fue Lorenzo Marroquín, visitó el negocio del comerciante José González Llorente para pedirle el favor del préstamo de un florero para adornar la mesa durante la visita del patriota Antonio Villavicencio y Verástegui. Era obvio que Llorente se negaría, por lo que el plan consistía en alterar los ánimos del pueblo e iniciar la revuelta. Incluso, la escogencia de ese día tenía que ver con que la plaza estaría llena de personas. Según se dice, la idea de buscar el momento oportuno para dar el grito de independencia fue de Camilo Torres y Jorge Tadeo Lozano.

Al ser testigos de la previsible reacción grosera del negociante, decenas de criollos se fueron sobre él, enfurecidos por el maltrato constante al que eran sometidos por los españoles. “Si no se refugia en casa de Marroquín, lo matan”, contaba en su momento José Acevedo y Gómez.

Para tranquilizar la situación social el alcalde de Santafé José Miguel Pey, aprobó la creación de la Junta de Gobierno en Santafé, posesionar a sus miembros y dar inicio a lo que terminaría siendo la Independencia de nuestra nación.

Patria boba y la Reconquista

Entre 1810 y 1816 se dio el periodo de la Primera República de la Nueva Granada, más conocida como la Patria Boba, la cual consistió en unos fuertes combates entre los propios independentistas (federalistas versus centralistas) para definir cuál sería la nueva forma de gobierno que se establecería una vez triunfó la revolución criolla.

Estas reyertas dentro del bando libertador favorecieron el triunfo del Régimen del Terror, encabezado por Pablo Morillo, que logró reconquistar estas tierras para la Corona Española.

Luego de que el rey Fernando VII hubiese recobrado su lugar en el trono español en 1813, uno 60 barcos y 10 mil hombres fueron enviados a la Nueva Granada para sitiar a Cartagena de Indias, la cual alcanzó a resistir más de 100 días el ataque invasor.

El ‘Pacificador’ triunfó y condenó a muerte a patriotas como Antonio Villavicencio, Francisco José de Caldas, Camilo Torres, Jorge Tadeo Lozano, José María Carbonell y Policarpa Salavarrieta, entre otros.

Simón Bolívar, el prócer

A partir de 1818 Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander coordinaron acciones militares, el primero desde Venezuela y el segundo desde la Nueva Granada. El Ejército Libertador obtuvo importantes triunfos, como el de la Batalla del Pantano de Vargas en lo que hoy se conoce como Paipa.

Finalmente, la Batalla de Boyacá confirmó la victoria de la Campaña Libertadora de la Nueva Granada. El objetivo del ejército realista era desplazarse hasta Santafé para unir las fuerzas de su bando, sin embargo, Bolívar supo de ello y ordenó la toma del Puente de Boyacá. El bando rebelde estaba compuesto, además de neogranadinos, por mulatos, indígenas, negros y campesinos. Luego de la victoria, José María Barreiro, comandante de las tropas realistas, fue capturado por Pedro Pascasio Martínez, un adolescente de 11 años que cuidaba los caballos de Bolívar. Acciones militares similares continuaron realizándose hasta que se dio paso al proceso civil de la consolidación del nuevo Estado.

Pensar en pasado para entender el futuro

La reflexión sobre el pasado es necesaria para discernir el camino andado por la humanidad y sus sociedades. Esa introspección colectiva parte del conocimiento: saber cómo se formaron los ríos para entender cómo protegerlos, saber cómo se formaron los países y sus democracias para desarrollarlas.

Si la historia tiene un hilo conductor, llámese destino o espíritu de las naciones, su cuestionamiento nos permitirá, como sociedad, prepararnos para el futuro, y para ello es necesario conocer el pasado.

Eso implica reconocer los matices de los hechos históricos, los grises de lo que se componen las cosas que nos pasan en conjunto.

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CAMILO JIMÉNEZ

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