Estudio indica que las enfermeras son trabajadoras altamente diligentes en su profesión y dispuestas al servicio

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En el ámbito de la salud, médicos, especialistas y personal de asistencia se debaten en un escenario de retos sin precedentes, en donde preservar y defender la vida es el objetivo primordial, con una dimensión clara de ética, responsabilidad y vocación.
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Investigadores de la Universidad del Rosario realizaron un acercamiento a los ambientes laborales de las instituciones de salud y consultaron 219 enfermeras que trabajan en un hospital privado de III nivel de complejidad, para determinar qué tanto las profesionales están comprometidas con su labor y qué tan ‘quemadas’ se encuentran en su lugar de trabajo.

Dentro del portafolio de profesionales que pertenecen al área de la atención sanitaria están de manera especial los enfermeros, quienes desarrollan funciones altamente demandantes en torno al desempeño ecuánime, eficiente y con experticia de su labor, en un campo de gran entrega y responsabilidad, tanto misional como de competencias.

Precisamente, analizar estos aspectos, que influyen no solo en el cumplimiento de las tareas propias de la enfermería sino en su ejecución, sumado a una inquietud latente en torno al bienestar y la calidad de vida en los espacios laborales, motivaron a los profesores Francoise Contreras, Juan Carlos Espinosa y Gustavo Adolfo Esguerra, miembros del Grupo de Investigación en Dirección y Gerencia de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario, a realizar la investigación titulada: ¿Podrían los Recursos Personales Influir en el Compromiso Laboral y el Agotamiento? Estudio realizado en un Grupo de Personal de Enfermería.

El profesor Esguerra explicó que el interés por adelantar este trabajo, surgió dentro de una línea de investigación que tiene que ver con el comportamiento de las personas en las organizaciones, en la cual aparecen temas como los recursos personales; el engagement, que se entiende como ‘involucramiento’ en las funciones, y el burnout, un anglicismo que literalmente traduce ‘quemarse en el trabajo’, situación que se ha convertido en un fenómeno laboral delicado, frecuente en profesiones que exigen atención, particularmente del área de la salud.

A partir de estos temas nace el planteamiento de la investigación con dos objetivos, el primero, identificar el papel de los recursos personales sobre el burnout y el compromiso laboral (engagement) del personal de enfermería; y el segundo, evaluar si estos dos últimos conceptos son o no caras opuestas del mismo constructo.

Y es que la práctica de la enfermería en particular se caracteriza por unas condiciones laborales muy exigentes. Se requiere de un estado de alerta permanente en las actividades propias de la profesión, atención al paciente y sus familiares, muchísimo compromiso, responsabilidad, rigurosidad, manejo del estrés y trabajar largas jornadas con rotación continua de horarios, entre otras.

Construyendo ambientes saludables

La investigación se apoyó en la teoría de la Conservación de Recursos (COR) del psicólogo Stevan E. Hobfoll, la cual sostiene que: “las personas tienden a mantener sus recursos y no les gusta perderlos, incluso los cuidan y utilizan antes que adquirir unos nuevos”, indica Esguerra.

Pero ¿qué son los recursos personales? son características que hacen parte del desarrollo de las personas y les ayudan a percibirse con confianza para manejar entornos y situaciones con éxito. Muchos expertos los relacionan con la resiliencia. En este caso, los recursos personales juegan un papel fundamental en la construcción de un equilibrio saludable en los ambientes laborales.

Entre tanto, el síndrome de burnout, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es un fenómeno ocupacional que resulta del estrés crónico en el trabajo; una condición persistente y nociva de inadecuada y prolongada respuesta a la tensión. De allí que, como anota el psicólogo Esguerra, son los trabajadores de la salud especialmente las enfermeras(os) los que tienen mayor riesgo de sufrir de burnout por la naturaleza de su profesión.

Por su parte, “el engagement es un estado de compromiso, de motivación, de percepción de bienestar en el trabajo; es sentir que se hacen bien las cosas. La persona se involucra y de esta manera, aporta con entusiasmo a la organización que aplaude su dedicación. Sin embargo, es clave generar un engagement sano, teniendo cuidado de no caer en la adicción al trabajo”, advierte el investigador.

Entre la exigencia y la realización

La investigación comenzó a finales de 2019 y terminó a principios del 2020, con un enfoque transversal y un diseño cuantitativo, no experimental. La muestra fue de 219 enfermeras que trabajan en un hospital privado de III nivel de complejidad, ubicado en Bogotá, capital colombiana. El grupo de trabajadoras que colaboró en la experiencia representa el 61% del personal de enfermería de la institución. Es de anotar que, aunque existen enfermeros en el centro hospitalario analizado, en esta investigación solo participaron mujeres.

Para llegar a los resultados y resolver las hipótesis es importante conocer que los profesionales, enfermeras(os) y asistentes de la salud, deben contar con diversas habilidades o recursos personales que les permitan afrontar las exigentes condiciones de su trabajo, previniendo el agotamiento físico y mental del que pueden ser víctimas.

“Existen muchos recursos personales, pero cinco de ellos pueden considerarse muy importantes y significativos dentro de contextos de atención en salud. Ellos son la autoeficacia, el comportamiento reflexivo o la reflexión, la proactividad, el optimismo y la asertividad, cualidades que todos podemos tener, adquirir y potencializar, independiente de nuestra profesión. Estos recursos resultaron primordiales a la hora de evaluar la respuesta de las enfermeras frente a sus funciones y la capacidad para enfrentar los riesgos presentes en sus entornos de trabajo”, dice Gustavo Esguerra.

Así también, el síndrome del burnout en el personal sanitario, puede manifiestarse con agotamiento emocional, cinismo o despersonalización y disminución en la percepción de realización personal. A quienes lo sufren, ya nada les interesa, dejan que pasen las cosas sin involucrarse, se desprenden de sus responsabilidades, lo cual es una situación de abandono peligrosa en un contexto de atención clínica, poniendo en riesgo el bienestar y la salud de los pacientes.

El engagement, el otro concepto del estudio, se caracteriza por tres variables: “vigor, una energía permanente y hasta excesiva, que se activa para ejercer el trabajo. Dedicación, esa participación constante y entusiasta en las tareas, sintiendo orgullo por lo que se hace, y absorción, que como su nombre lo indica es estar absorto sin sentir cansancio, en un estado de concentración agradable, inmerso en las obligaciones, donde las capacidades cognitivas se centran en las funciones, manteniéndose en un eustrés, un estado favorable de tensión anímica que contribuye a la atención necesaria para responder ante cualquier desafío”, explica el profesor Esguerra.

Equilibro emocional y funcional

Entre las conclusiones del estudio hay que destacar que en el grupo de enfermeras participantes se identificaron niveles altos de los cinco recursos personales evaluados, así como de engagement. Igualmente, se encontró algo muy interesante, de esos recursos la dimensión de dedicación fue la de mayor registro, lo que significa que son trabajadoras altamente diligentes en su profesión y dispuestas a la esencia del servicio.

El burnout no resultó ser tan alto, lo que indica que cuentan con recursos personales para hacer frente al riesgo de ‘quemarse en el trabajo’. Es más, las enfermeras procuran guardarlos para cuando les toque utilizarlos y enfrentar situaciones demandantes, que podrían conducirlas a un estado de burnout. Se observó también, que ellas podrían desarrollar y aprender nuevos recursos.

“En cuanto a los objetivos de la investigación se validaron las dos hipótesis. La primera, los recursos personales se relacionan positivamente con el engagement entonces, a mayores recursos personales, mayor engagement. Del mismo modo, se encontró que los recursos personales se correlacionan negativamente con el burnout, es decir, a más recursos personales menos burnout, que era la segunda de nuestras hipótesis".

“También validamos que el engagement y el burnout muestran una correlación inversa. Son variables opuestas la una de la otra, pero están inversamente correlacionadas de manera muy significativa”, puntualiza Esguerra.

Resulta oportuno decir que, ante los resultados de las pruebas, la institución en la que laboran las participantes valora los recursos personales y los reconoce, permitiendo que sus enfermeras los pongan al servicio del eficaz funcionamiento del centro asistencial.

Recomendaciones para una profesión de práctica avanzada

Ya que los recursos personales se pueden desarrollar, los hallazgos dan una información importante para la gestión de recursos humanos en los espacios de atención en salud. Debido a la complejidad del entorno laboral sanitario es necesario realizar más investigaciones para encontrar mayor evidencia y comprender en una dimensión más amplia, el papel de los recursos personales en estos escenarios.

Por ejemplo, analizar el comportamiento del personal asistencial por áreas de atención médica: urgencias frente a ortopedia; medicina general con pediatría, o considerar niveles asistenciales entre hospitales de I a IV nivel de complejidad.

“Dados los resultados del estudio, los recursos personales promueven el bienestar de los trabajadores, ayudándolos a afrontar las exigentes condiciones de trabajo, así como a prevenir el agotamiento, el estrés y la desmotivación. Por ello, los directivos de las organizaciones médicas deberían analizar si tienen recursos personales en sus trabajadores y ayudarlos a utilizarlos; si no los tienen, podrían favorecer la capacitación y orientación necesarias para que los adquieran, los creen o los desarrollen”, concluye Esguerra.

Para tener en cuenta

- La práctica de la enfermería en particular se caracteriza por unas condiciones laborales muy exigentes. Se requiere de un estado de alerta permanente, muchísimo compromiso y responsabilidad.

- La teoría de la Conservación de Recursos (COR) de Hobfoll sostiene que las personas tienden a mantener sus recursos y no les gusta perderlos, incluso los cuidan y utilizan antes que adquirir unos nuevos.

- Las organizaciones deben abrir espacios de crecimiento, brindar posibilidades de desarrollo personal y valorar la dedicación e inclusive, fomentar el orgullo de ser enfermeras.

- Ya que los recursos personales se pueden desarrollar, los hallazgos de la investigación dan una información importante para la gestión de los departamentos de recursos humanos en espacios de atención en salud.

URosario, líder en investigación de excelencia en el país

A pesar de la crisis sanitaria por el COVID-19, entre 2018 y 2021 la producción científica en revistas de alto impacto de la Universidad del Rosario creció un 107,28%, respecto al período 2011 – 2017; se duplicó el número de laboratorios y se lanzaron 54 nuevos programas a la medida de las necesidades del sector productivo. Además, la financiación internacional aportó el 51% del total de la inversión para investigación de la institución en el año 2020, dijo Alejandro Cheyne, rector de la institución.

La Universidad del Rosario, entre 2018 y 2021, se consolidó como institución líder en investigación de excelencia en el país: 7 de cada 10 artículos científicos de la universidad han sido publicados en las revistas científicas internacionales más importantes (el 50% de mayor impacto de la base de datos Scopus, una de las más prestigiosas a nivel mundial).

El Rosario duplicó su producción en revistas científicas de alta calidad. El aumento de la producción de artículos en revistas de alto impacto pasó de 250 en el año 2015 a más de 500 en 2020. "Esto es aún más relevante si se tiene en cuenta que apenas inicia actividades la Escuela de Ingeniería, Ciencia y Tecnología de la institución, donde existen grandes oportunidades de investigación y transferencia de sus resultados", dijo el vicerrector Sergio Pulgarín.

El fortalecimiento de la producción de la investigación ha ido de la mano de la innovación pedagógica en la universidad, que contempla, entre otros, fortalecer el sistema de laboratorios de la institución con nuevas formas de enseñanza y aprendizaje que incorporan ambientes de experimentación, de enseñanza y creación. En cerca de tres años se duplicó el número de estos espacios, al pasar de 26 en 2018 a 77 laboratorios al cierre de octubre de este año, manifestó el rector Alejandro Cheyne.

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