¡No temas ser diferente!

“Uno de mis principales problemas era integrarme a un grupo en el colegio. Yo era muy callada, no porque fuera tímida necesariamente, sino porque no encontraba un grupo que me pudiera entender”, cuenta Carolina, una joven de 20 años que pronto terminará su carrera como arquitecta.

“Me gustaba más dibujar y en el colegio había pocas personas con ese gusto, y quienes lo tenían llevaban vidas muy locas, y yo era muy tranquila”, comenta Caro. No es que haya dejado de ser calmada, simplemente que ahora ser como es no le causa ninguna preocupación.

Lo que sí quería Carolina era demostrar que era una chica mayor porque pensaba que eso haría que la aceptaran en algún grupo a pesar de ser callada y de ser introvertida.


“Vi fumar a uno de mis tíos y aprendí. Primero lo hacía a escondidas de mis papás, pero cuando por fin logré socializar con unos chicos me atreví a retarlos porque mis amigos lo hacían”. A Carolina no le agradaba del todo fumar, pero poco a poco se iba acomodando a esa nueva faceta. En su mismo curso estaba también un chico al que molestaban porque tiene una orientación sexual diferente. “Era muy tímido y lo molestaban mucho. Los amigos con los que yo estaba, precisamente, le hacían bromas pesadas. Eso no me parecía bien, pero me causaba angustia decir lo que pensaba”.


Los papás de Carolina trataban por todos los medios posibles de aconsejarla para que dejara de fumar, incluso se lo prohibieron, pero nada surtía efecto. Mientras tanto, su vida en el colegio comenzaba a ponerse pesada.


“Detestaba molestar a ese chico solo porque era diferente. Pero lo hacía y en la casa me sentía muy mal, no sabía qué hacer”.


Un día su mamá le regaló un libro. “Se llama ‘Atrévete a ser diferente’. Y la verdad me ayudó mucho. Durante una convivencia con mis compañeros, me atreví a decirles a todos lo que pensaba y a pedirles que no molestaran más a ese niño. No todos lo hicieron y algunos de mis amigos se alejaron, pero con los que me apoyaron hicimos otro grupo e integramos al otro chico. Me sentí mucho mejor”, puntualiza Carolina.


Aunque esta historia no tiene del todo un final feliz porque Carolina no ha sido capaz de dejar el hábito de fumar, sí reconoce que está en proceso. Sabe que le hace daño y ahora que está en la universidad y con las experiencias vividas, sabe que no necesita los cigarrillos para reafirmarse como persona.     


“Aprendí a estar con mis compañeros y a decir sin angustias: me sienta mal el alcohol o yo no pienso así, sin miedo a no ser aceptada”.


La psicóloga Lilian Mora reconoce que para un adolescente es difícil confrontar a sus compañeros, pero para quienes tienen “una individualidad más fuerte, que no se dejan llevar por los demás, es importante pasar por este proceso. Sí, es duro, algunas personas queridas se alejarán, pero si el joven no está siendo quien es, cuando vean su verdadera cara se van a alejar y eso afectará aún más su autoestima. La subirá que el adolescente mismo tome la decisión de aceptarse como es y de aceptar a otros en sus diferencias”.


Pero, ¿cómo superar esta angustia mientras todo regresa a la normalidad y aparecen nuevos amigos?


“Una vez que las personas deciden aceptarse como son: callados, con otras orientaciones sexuales, tímidos, sensibles, pintores, lectores, con cualquier característica, es importante buscar a personas que acompañen este proceso. Lo mejor es buscar a un adulto y a la vez a un amigo de la misma edad que nos acepte, para que atravesar esta situación sea lo menos traumática posible”.


Ser diferente no tiene por qué ser motivo de vergüenza. Cada característica de nuestra personalidad nos distingue de los otros y así como pedimos respeto por quienes somos, también debemos aceptar la forma de ser –siempre que no nos afecte- de los demás.


películas que hablan sobre ser diferente
Para comprender un poco cómo atravesar el proceso de ser diferente y aún así ser aceptado en la sociedad, las siguientes son algunas películas que pueden ayudar en esa búsqueda:

1. Crepúsculo (Twilight): Historia de amor entre un vampiro y una humana. Bella Swan siempre fue una chica algo diferente, pero descubrirá que puede encontrar el amor en el chico más cool de la clase… que también es muy diferente de los demás: ¡es un vampiro!


2. Mean Girls (Chicas malas): Cady, acostumbrada a vivir en África con sus padres zoólogos, se encuentra una nueva jungla cuando se muda a una colegio en la ciudad. Allí acude a la escuela pública, donde intentará cambiar para ser aceptada.


3. Escucha mi Voz (Raise Your Voice): Historia de una joven cantante de un pequeño pueblo, devastada por la muerte de su hermano en un accidente de auto, que pasa el verano en la ciudad de Los Ángeles. Allí estudiará en una escuela de arte, teniendo la posibilidad de entrar en un mundo totalmente nuevo para ella.


4. Quiero ser como Beckham: Jess -Parminder Nagra- tiene 18 años y sus padres quieren que sea una encantadora y convencional chica india. Pero ella solamente quiere jugar al fútbol como su héroe, David Beckham, la estrella del Manchester United.

5. Odd girl out: Vanessa es atractiva, inteligente y gran amiga de la chica más popular de su escuela. Pero un simple incidente hará que Vanessa se convierta en blanco del acoso de sus compañeras. Mientras la joven es vejada y humillada, su madre tratará de ayudarla.

6. The Tracey Fragments: Tracey Berkowitz (Ellen Page) es un adolescente de 15 años, que como muchas chicas de su edad podría parecer “normal”, pero en realidad ella se odia a sí misma.

LA VOZ DEL EXPERTO
carolina dulcey
Psicóloga
“Cada uno de los adolescentes está tratando de encontrarse consigo mismo y reconocer quién es. Hay cambios que son normales en ellos, mientras que hay otros que son una alerta y que merecen un tratamiento psicológico o psiquiátrico. Los siguientes son los cambios por los que pasan los adolescentes en mayor o menor grado son:
*Me opongo a todo: no lo hacen por capricho, aunque si pasa es una conducta que debe tratarse. Los adolescentes necesitan reafirmarse en sus posiciones y por eso se opondrá a lo que sientan que invade su autonomía.
*Emotividad: no significa que son demasiado sensibles, un comportamiento que puede ser patológico. Simplemente, sus emociones varían y las relaciones con los amigos son más intensas. Las hormonas tienen mucho que ver tanto para chicos como chicas.
*Imaginación: su vida está llena de metas que para los adultos pueden no llegar a ser realistas, pero que constituyen el motor de su vida. Siempre que estas metas se enfoquen en su crecimiento personal, vale la pena alimentarlas aunque parezcan imposibles.
*Narcisismo: se preocupan mucho por su imagen. Hay que tener especial cuidado con estos cambios para que no se desarrolle una obsesión por la figura.
*¿Quién soy?: copian a sus ídolos, pero a la vez quieren diferenciarse de sus amigos. Su escala de valores varía de acuerdo con la aceptación social que tengan y es por esto que todos los días hay que reafirmarlo en los valores que se le inculcaron en la infancia”.

BELKYS P. ESTEBAN

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