Elías Acosta y Cía, una empresa tolimense que se hizo a pulso

Crédito: El Nuevo Día.
La primera distribuidora de víveres no perecederos y licores importados del Tolima, nació en 1962, con el transcurrir de los años diversificó sus negocios y se convirtió en un grupo empresarial. Alfonso López, colaborador de la empresa, contó la historia de don Elías Acosta (q. e. p. d.), quién fue y cuál es su legado en el departamento.
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Con una miscelánea ubicada en el centro de Ibagué hace 60 años, inició el sueño de hacer empresa del comerciante Elías Acosta (q. e. p. d.), un ambalemuno que dejó uno de los legados empresariales más importantes de la región. Ese pequeño negocio hoy se denomina Grupo Empresarial Elías Acosta y Cía, genera 100 empleos directos y muchos más indirectos en sectores como el comercio, agricultura y turismo.

Alfonso López, colaborador de la compañía por 30 años y amigo entrañable de Elías Acosta, contó la historia de la empresa, como fue diversificando sus negocios y el futuro que visiona para la compañía.

 

EL NUEVO DÍA: ¿Quién es Alfonso López, cómo se vinculó a Elías Acosta y Cía?

Alfonso López Hurtado: Nací en el Quindío pero por razones de la vida vine a parar a Mariquita (Tolima) con mi familia, luego me fui para Bogotá a estudiar derecho en la Universidad Santo Tomás, me gradué y ejercí en Mariquita como 10 años. Por ese tiempo conocí a don Elías Acosta (q. e. p. d.), quien me invitó a que lo ayudará en la empresa, y eso fue lo que hice, en cierta manera abandoné mi carrera y me puse a trabajar con él, ya llevo aproximadamente 30 años en Elías Acosta y Cía.

 

E.N.D.: Esta empresa tiene 60 años, usted la ha visto crecer. ¿Cuéntenos cómo arrancó?

A.L.H.: La empresa la inició don Elías Acosta Ortiz (q. e. p. d.), quien nació en Ambalema en una familia humilde. A sus 10 años ya vendía agua, la transportaba desde el río hasta el pueblo, después trabajó en la hacienda Pajonales, en una fonda, pasó de ser vendedor a administrador, ahí hizo sus pinitos comerciales. Por razones familiares se fue a vivir a Manzanares (Caldas), pero por la violencia bipartidista tuvo que devolverse a Ibagué, comenzando su verdadera historia comercial hace 60 años.

Comenzó con una pequeña tienda ubicada en la carrera Segunda con calle 16, ahí estuvo varios años, le fue muy bien, esa era una miscelánea donde se encontraba de todo. Después se trasladó a donde estamos hoy, en la carrera Segunda número 14-33, donde mejoró su negocio y se especializó en licores, tanto nacionales como importados, distribuyendo por todo el Tolima.

También incursionó en la construcción, por ejemplo, construyó el Edificio Ambalema y restauró completamente el Edificio Urrutia, hoy declarado bien patrimonio, por eso recibió una condecoración. Se metió a ese negocio comprando y vendiendo inmuebles.

 

E.N.D.: Don Elías Acosta fue precursor del cultivo del arroz en Tolima. ¿De qué forma están vinculados hoy en día al sector?

A.L.H.: En el transitar Don Elías (q. e. p. d.) resultó comprando una finca arrocera y ganadera en los años 70 en Alvarado, hoy conocida como La Hacienda La Guaira, pero eran solo cultivos. Él ya con su visión comercial montó un molino y de productor de arroz pasó a ser un agroindustrial.

Ahora tenemos marcas propias de arroz: Arroz La Guaira y Arroz El Rhin, las cuales vendemos en todo el departamento.

 

E.N.D.: ¿Actualmente en qué consiste la operación del Grupo Empresarial Elías Acosta y Cia?

A.L.H.: El Grupo Empresarial Elías Acosta y Compañía SAS, es un holding imperfecto, porque son varias unidades de negocio pero bajo un mismo nombre. Está el negocio inmobiliario, el del arroz, ganadería, y por último se incursionó en la parte turística, con el Parque Nacional del Arroz en La Hacienda La Guaira.

 

E.N.D.: Estuvo al lado de don Elías muchos años. ¿Cómo lo recuerda?

A.L.H.: Lo recuerdo como un hombre de buenos sentimientos, solidario, no le gustaba estar en lugares sociales porque era entregado a su trabajo, pero eso no le restaba calidad humana. Era de tener iniciativa, malicia, porque para meterse en grandes negocios sin conocer mucho, se requiere valentía e inteligencia.

Su esposa, María Elena Osuna, siempre estuvo a su lado y fue su gran apoyo, ella es quien ahora está al frente de todo, y sus tres hijas, Mónica, Karina y Jimena, actualmente ayudan en la empresa.

Don Elías (q. e. p. d.) fue un creador de empresa, industria y comercio, un generador de puestos de trabajo, para quien lo más importante era cumplir con el pago a sus empleados.

 

E.N.D.: ¿Qué es lo que más afecta al comercio formal de la región?

A.L.H.: Hablemos de los licores, que ha sido un comercio muy atacado, primero por el contrabando, segundo, la variación del dólar, tercero, porque el Gobierno Nacional no ejerce una verdadera vigilancia.

Hemos manejado licores por 60 años y el contrabando ha sido el peor azote. Con la apertura económica bajaron los impuestos y la ilegalidad, pero al gobierno se le está olvidando eso y está implementando nuevas cargas fiscales, como cobrar por grados de alcohol, lo que encarece el producto y estimula el contrabando.

Y los colombianos somos muy dados a no creer en lo nuestro, viendo que el comercio formal genera empleo, lo otro no.

 

E.N.D.: ¿Cuáles son los grandes cambios que ha realizado la empresa en estos años para evolucionar?

A.L.H.: Hemos utilizado la tecnología. Ahora todos los procesos de la empresa se han sistematizado, tenemos sistemas para control, fiscalización y observación. En la agricultura, entramos en las nuevas tendencias tecnológicas acosados también un poco por el cambio climático, modernizando la maquinaria y el molino.

Entonces creo que hemos estado a la vanguardia de todos los adelantos que necesita el comerciante e industrial para no quedarse atrás.

 

E.N.D.: ¿Cuáles son las metas que tiene la empresa a futuro?

A.L.H.: A futuro tenemos muchas metas y sueños. Para el caso del arroz, queremos que nuestro producto sea de los mejores del Tolima, que podamos competir contra los arroces extranjeros que están distantes de los nuestros en calidad. En lo turístico, que el Parque Nacional del Arroz se posicione en Colombia. En los licores, seguir surtiendo y atendiendo a los tolimenses.

 

Tolima y su futuro

 

E.N.D.: El departamento creció a la par de la empresa. ¿Cómo lo ve hoy en día desde el punto de vista económico?

A.L.H.: El departamento ha crecido a la par con todas las empresas, hay más escuelas, vehículos, edificios, etc., el desarrollo pudo haber sido mejor, claro.

Tenemos que aspirar a que nuestra clase dirigente esté más atenta a las necesidades del departamento, para que comience a figurar, con más exportaciones e importaciones, que terminemos con el desempleo, la inseguridad, que el sur vuelva a tener terrenos de paz para que el campesino vuelva a trabajar tranquilo.

 

E.N.D.: ¿Qué le hace falta al Tolima para despegar?

A.L.H.: Lo que tiene que buscar el país y Tolima es que la gente vuelva al campo, porque ahí es donde está el desarrollo. Podemos producir alimentos para todo el mundo, tenemos el agua y los terrenos, faltan los precios, que van de la mano de una política económica.

 

E.N.D.: El Parque Nacional del Arroz, es uno de los proyectos más preciados de la familia Acosta Osuna. ¿Este parque qué ofrece a los turistas?

A.L.H.: Allí se puede disfrutar de la naturaleza, tenemos alojamiento, auditorio para eventos y restaurante. Se pueden apreciar los cultivos de arroz, tenemos un museo con maquinaria antigua, los llevamos al molino para que conozcan el proceso, a un charco natural, a la represa, en fin. Pensamos que en Tolima no hay nada para hacer, pero sí lo hay, y aquí no más tenemos a Bogotá para ofrecerle turismo.

Todos los que trabajan en la parte turística son de Alvarado, desarrollándose todo un comercio entono al parque, porque además compramos a proveedores del pueblo. También hacemos labor social, porque la finca tiene una escuela donde estudian los hijos de los trabajadores, y hay casas donde habitan algunos de ellos.

 

E.N.D.: ¿Hay problemática en el sector arrocero?

A.L.H.: El sector está golpeado porque el gobierno colombiano no le ha parado ‘bolas’ al campo. No crea incentivos, permite las importaciones, y somos autosuficientes, pero con los TLC para mí ha sido mayor el perjuicio que el beneficio. Además, no es solo arroz, es todo el andamiaje rural productivo, se le van cerrando las puertas a la agricultura.

 

E.N.D.: ¿Cuántos empleos generan?

A.L.H.: Tenemos aproximadamente 100 empleados directos, y pues indirectos, muchos, porque a donde llegan nuestros productos tenemos que buscar personas que descarguen. En lo inmobiliario a diario hay que contratar un electricista, maestro, plomero, etc. Y con el arroz sí es mucho el empleo que se genera, a diferencia de la ganadería.

 

E.N.D.: ¿A qué municipios distribuyen?

A.L.H.: A todos los 47 municipios, entonces sí sabemos como están las carreteras en cada población. Han habido avances, ahora es más fácil llegar a Cunday, Icononzo, Palocabildo, Herveo, pero se requiere más pavimento, mejores carreteras para que el campesino pueda salir de su vereda y vender su producto a precios favorables.

 

E.N.D.: Este es un legado importante. ¿Quién lo va a continuar?

A.L.H.: Para la familia es un alivio que los nietos estén ingresando a la empresa, Juan Pablo y Valentina van conociendo la dinámica, porque van a ser los dueños en un futuro no muy lejano. La primera generación ya vamos avanzando en edad, entonces esperamos que en 10 o 20 años la tercera generación continúe con este legado, que no desaparezca sino que se fortalezca y se dé a conocer al país.

El Nuevo Día.

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