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Europa y la crisis energética

Una estructura de energía frente a las torres de enfriamiento de la central eléctrica Schwarze Pumpe en Spremberg, Brandeburgo, Alemania.
Crédito: EFE / el nuevo díaUna estructura de energía frente a las torres de enfriamiento de la central eléctrica Schwarze Pumpe en Spremberg, Brandeburgo, Alemania.
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A tres meses de llegar el invierno a Europa, Rusia cumplió la promesa de cerrar el gasoducto Nord Stream 1, con el argumento de que es una respuesta a las sanciones impuestas por otros países. Con ello se incrementa la crisis energética.
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La guerra que vive Rusia y Ucrania desde el pasado 24 de febrero no solo ha afectado a las comunidades de estos dos territorios, sino a los demás países de Europa que han padecido los estragos de manera indirecta. 


Las razones, de acuerdo con lo que dicen expertos consultados por Vanguardia, se deben a la gran crisis energética que se ha generado por cuenta de los altos costos del gas, el carbón y el petróleo, insumos para el suministro de fuentes de energía. 


Además de la guerra, la crisis también se ha acrecentado por la escasa diversificación de fuentes de energía en Europa y la alta dependencia de Rusia. 


Esto se dio como consecuencia de un acelerado proceso de transición hacia una matriz energética más limpia, propósito en el que Alemania trabaja desde hace aproximadamente 20 años.  


A este panorama también se suma el reciente anuncio del director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (IEA), Fatih Birol, quien afirma que el mundo está pasando por la primera crisis energética mundial.


Lo preocupante, según Birol y otros expertos, son las grandes dificultades que afrontarán las comunidades europeas por la proximidad del invierno (el primero en medio de la guerra) debido a problemas en la oferta y el alza en los precios. Subrayó la importancia de implementar medidas en la demanda para reducir el consumo y poder enfrentar los desafíos.


Para Jorge Saza, analista económico, uno de los principales problemas que tiene Europa es que ha sido una región que no cuenta con fuentes naturales de energía, además tiene una geografía inusual, lo que lleva a buscar otras alternativas como la energía nuclear, que no todos los países la tienen por los antecedentes en Chernobil y Fukushima, que alimentan la percepción de que el riesgo es más alto. 


En este mismo sentido, Hugo Guerrero, docente del programa de Negocios y Relaciones Internacionales de la Universidad de La Salle, considera que la Unión Europea está con las manos atadas debido a que no ha podido hacer un tránsito a la autosuficiencia energética de manera eficaz. Y si bien se cree que en este invierno no se va a dar un consumo tan alto como en otros años, todo apunta a que la crisis no se va superar en el corto plazo. 


De hecho, Guerrero cree que “estamos en la crisis energética más grande que hayan enfrentado los países europeos en los últimos 40 años”. 


De la misma opinión es Juan David Ballén, experto en economía y finanzas, al precisar que existe una escasa diversificación de fuentes de energía en Europa y alta dependencia a Rusia, en parte como consecuencia a un acelerado proceso de transición hacia una fuente energética más limpia como el gas.  

 

Las alternativas 


A escasos meses de llegar la temporada invernal, varios presidentes han salido a pronunciarse sobre las alternativas con el fin de buscar una solución a esta crisis energética, tal como lo ha manifestado el presidente de España, Pedro Sánchez, al hacer un llamado al ahorro de energía, sin llegar a los racionamientos, tal como que se vivió en Colombia  con el expresidente Gaviria. 


También, el canciller alemán, Olaf Scholz, ratificó lo dicho por el Gobierno español, sobre la posibilidad de una interconexión gasística desde la Península Ibérica como solución “a largo plazo” a un suministro europeo.


Para Guerrero, otras alternativas se podrían dar por la vía de la oferta y la demanda. En el primer caso (la oferta) es mucho más complicado porque las opciones que tiene la Unión Europea para paliar esta situación en el corto plazo son reducidas. 


Está la posibilidad de un aumento en la producción de unos yacimientos de gas que son de los Países Bajos o incrementar el abastecimiento por la vía de gasoductos provenientes del norte de África y de Asia. Incluso habría algunos yacimientos que se tienen en Noruega que se pueden aprovechar más.  


Por el lado de la demanda, las medidas serían más viables y consisten en aplicar el ahorro extremo de energía por parte de los países europeos, tal como se viene proponiendo por algunos mandatarios. Implica disminuir la temperatura de la calefacción (en invierno) tanto en el ámbito empresarial como familiar a los 19 grados como se viene sugiriendo. Habría unas importantes restricciones en el sector público, en el empresarial y en los hogares. 


Y, según Ballén, es  posible que la región entre en racionamiento de consumo de gas. Ahí el clima jugará un factor clave, dependiendo de qué tan intenso o no llegue a ser el invierno.  

"Los costos se están trasladando a los hogares en Alemania, ya que una cuenta de la luz mensual está llegando cercana a los 800 euros y siete meses atrás esa cuenta estaba en la mitad" JORGE SAZA, Analista económico.

 Vanguardia/ el nuevo día En medio de la crisis, una propuesta es lograr una conexión gasística desde la Península Ibérica con Europa.

( Vanguardia/ el nuevo día. En medio de la crisis, una propuesta es lograr una conexión gasística desde la Península Ibérica con Europa).

 

El impacto en Colombia

 

Julio Romero, economista y jefe de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, explicó que hay dos o tres factores que explican el efecto de la crisis energética en Europa sobre Colombia.


“Lo primero es vía precio, que ya lo estamos viendo. El hecho de que Europa tenga que buscar sustitutos para la oferta de crudo y de gas de Rusia se ha reflejado en un precio más alto. Esos (commodities) son los que exportamos en Latinoamérica y Colombia en particular. Por ello esta es la única región que no ha sido perdedora con el conflicto Rusia-Ucrania por el lado de los precios”. 


Un segundo efecto sería una eventual recesión. “Estamos en un mundo todavía globalizado donde una menor demanda de Europa por el resto de bienes del planeta terminará reflejándose en una menor producción o en una menor economía en Estados Unidos y en general. Entonces, puede que hacia adelante termine también afectándonos de manera negativa por lo que hemos llamado una recesión global”, explicó Romero. 


Habría un tercer factor que es una tendencia que se denomina desglobalización. Según el experto, lo que está pasando en Europa demuestra que estar dependiendo demasiado de un solo proveedor es riesgoso, como pasó con China en pandemia. Entonces muchos países están intentando reacomodar las cadenas de reabastecimiento, están buscando socios comerciales diferentes de China para proveerse de insumos. “Lo que está pasando con Europa va en la misma dirección... está demasiado concentrada en un solo proveedor (Rusia). Esto implica que algunos países, como los latinoamericanos, pueden entrar a cubrir o ser sustitutos en alguna medida. Estas son oportunidades para la región a mediano plazo”.

 

Medidas para el ahorro 

 

1. En Alemania se plantea, a mediano plazo, desvincular el precio del gas y de la electricidad.


2. Europa apuesta a completar el 80% de su capacidad de almacenamiento de gas (90% en el caso de Alemania) antes de inicios de noviembre.


3. La Comisión Europea (CE) autorizó a España y Portugal a aplicar un tope al gas para generación eléctrica a fin de no incrementar el precio de la luz en el mercado mayorista. 


4. En España, Alemania y otros países se mantendrá hasta noviembre próximo el apagado de las luces en monumentos públicos, además de apagar fuentes e imponer duchas frías en piscinas municipales y pabellones deportivos.

 

DATO

En Alemania, hasta 2021 Rusia fue el proveedor del 55% del gas, el 50% del carbón y el 35% del petróleo. 

Redacción Internacional

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