América Latina vivirá un “superdomingo” electoral

Crédito: Fotoilustración / EL NUEVO DÍA
Una jornada electoral atípica se vivirá en tres países suramericanos. El sufragio se dará en medio de la segunda ola de la pandemia y el hastío de los ciudadanos hacia la clase dirigente.
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En un clima de hartazgo social, desprestigio  político, crisis sanitaria por la Covid-19 y el colapso económico derivado de la pandemia, tres países andinos concurren mañana a las urnas.

Los resultados electorales podrían revalidar las recientes victorias de la izquierda en América Latina. La situación actual muestra la revitalización de discursos nacionalistas, protagonizados por actores tradicionalmente excluidos del poder, como los indígenas y los campesinos.

Mientras Perú y Ecuador elegirán presidente, Bolivia decide el futuro de los gobiernos regionales. A diferencia de los dos primeros, donde el oficialismo no vive su mejor momento; en Bolivia puede consolidarse de la mano del partido de gobierno, el Movimiento Al Socialismo, MAS. 

Los tres países comparten las graves consecuencias de la pandemia, que no da tregua en toda la región, y de la recesión que se ha desatado. 

Si bien el desprestigio político acentuado por la incapacidad gubernamental frente a la crisis sanitaria, aumenta el descontento social y el conflicto político, Rosembert Ariza, profesor del Departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia, opina que cada uno de estos países tiene unas dinámicas que conducen a un giro a la izquierda. 

En su opinión, el caso más relevante es Perú, que con más de 32 millones de habitantes y que celebra 200 años de independencia, experimenta rechazo generalizado a su clase política que la  ha marcado en los últimos años.

En el caso de Ecuador, Ariza señala que el malestar es evidente entre los indígenas, y en lo que respecta a Bolivia, agrega, allí se disputa el oficialismo el escenario regional y lugares claves del poder económico y social.

Para el analista político y periodista peruano Renzo Mazzei, lo que se percibe en su país es que, sin duda, será la elección más fraccionada de los últimos tiempos, y además, sui géneris por el bajo porcentaje que tienen los seis candidatos presidenciales con chances, que no llegan al 20%, y que los tiene apretados en las encuestas.

Lo que se traduce, en un panorama electoral singular, marcado por la absoluta incertidumbre sobre el resultado, que según él, genera gran preocupación en la opinión pública por la legitimidad que pueda tener esa futura presidenta o presidente del Perú.

 Lo más probable es que habrá segunda vuelta en Perú para junio próximo, estima Mazzei, al tiempo que advierte sobre los riesgos de que los dos candidatos no obtengan un resultado categórico.

El abogado de centro izquierda Yonhy Lescano es favorito en las encuestas en Perú con apenas el 15%. Le siguen cinco rivales que prácticamente empatan en el segundo lugar: Keiko Fujimori, Hernando de Soto, Rafael López Aliaga, George Forsyth o Verónika Mendoza.

Esta situación, a su juicio, “es fiel reflejo del descontento ciudadano hacia la representación ciudadana, que quiere aires de renovación, de esperanza, de cambio”.

 Nadia Guevara, docente de Ciencia Política de la Universidad Pontificia Bolivariana, UPB, en Bucaramanga, y del Instituto de Estudios Políticos de la Unab, comparte esta idea, pues considera que ni en Perú ni en Ecuador se vislumbra un candidato ganador.

 Resume el proceso electoral en estos dos países como una fragmentación de candidaturas, donde ninguna se proyecta como mayoritaria, e incluso se habla de empate técnico. 

Incluso, el periodista Mazzei teme que estos comicios en Perú no auguren ni un resultado categórico, ni una Presidencia sólida para ningún partido político.

“Lo que va a obligar al  que salga elegido Presidente a buscar alianzas, coaliciones y diálogos, que por lo visto en los últimos cinco años no ha sido para nada fácil, hemos tenido cuatro presidentes en cinco años”, destaca el analista peruano.

En ese sentido, el docente Ariza recuerda el contexto de inestabilidad política en el caso peruano.

“Las elecciones se producen después de la crisis de finales del 2020, en la que se sucedieron tres presidentes en solo una semana, y en medio de protestas que dejaron dos muertos y más de un millar de personas heridas. Hay 18 candidatos que se han presentado a la cita”, subraya.

Por otro lado, al referirse a la segunda vuelta presidencial en Ecuador, la investigadora Guevara explica que hay una polarización del sistema: la derecha vs. el correísmo. 

En ese sentido, Ariza apunta que en Ecuador es evidente “la lucha entre neoliberalismo y socialismo del siglo XXI, la disputa es más inversión social y menos para los bancos”. 

“Esto deja un panorama bastante confuso para los electores”, agrega el docente de la Universidad Nacional.

Cabe mencionar que 13 millones de ecuatorianos están llamados a votar entre dos candidatos: el correísta Andrés Arauz y el conservador Guillermo Lasso. 

Se trata de un proceso complejo, con un electorado “irritado” y “desapegado” con la clase política, y con el llamado del voto nulo por parte del movimiento indigenista Pachakutik. 

El gran reto, según Guevara, antes que pensar en el giro a la izquierda, es saber cuántos ciudadanos votarán en estos países, y quiénes se perfilarán como candidatos para la segunda vuelta en Perú, porque en lo que respecta a Ecuador, no se atreve a pronosticar nada.

MAS busca consolidarse

En cuanto a las elecciones en cuatro departamentos, el profesor Ariza afirma que Bolivia se encamina a reconstituir el poder del MAS, el expresidente Evo Morales y del actual mandatario del país, Luis Arce, en lo regional y local.

Después de las elecciones presidenciales donde triunfó Arce en noviembre pasado, dice que “se ha producido una revaloración de la democracia como valor y sistema de gobierno... Hay muchos otros liderazgos emergiendo desde abajo que ponen en cuestión el centralismo y propugnan por mayor identidad indígena y menos corporativismo”.

Inestabilidad... pandemia

Desde el punto de vista de Juan Carlos Sánchez, docente de la Universidad de Córdoba, las elecciones que se desarrollan mañana decidirán la composición de  fuerzas políticas de países que han afrontado inestabilidad y recomposiciones del escenario político. 

En ese orden de ideas, identifica varios elementos comunes en Perú, Ecuador y Bolivia.

En primer lugar, cita el manejo de la pandemia, seguido por las transiciones ocurridas en cada país donde convergen intereses políticos impulsados para controvertir decisiones electorales por la vía judicial, y por último, el carácter populista de las propuestas políticas de izquierda y derecha, lo cual muestra un futuro inmediato de incertidumbre. 

De hecho, Sánchez considera que en la región se ha demostrado “la ineficacia tanto del populismo de izquierda como de derecha para resolver los problemas  agravados  por la relativa parálisis económica, las revelaciones de corrupción e  intermediación electoral fraudulenta que salpican a todo el continente”.

Al respecto, el docente Rosembert Ariza enfatiza que la pandemia de la Covid-19 ha transformado el día a día de los ciudadanos y está teniendo efectos en su comportamiento en general. 

Precisamente sobre gestión de la  crisis sanitaria de estos países andinos, Sánchez anota “que en cuestión de  semanas se  agravará ante las fallas en el  suministro internacional de vacunas y escándalos que revelan el aprovechamiento de  unos y otros durante la difícil coyuntura que erosiona la credibilidad en la democracia y sus  instituciones”. 

DATO

30% del electorado continúa indeciso en Perú, mientras que en Ecuador llega al 17%.

DATO

La pandemia en Perú hizo caer el PIB un 11%, y llevó a dos millones de habitantes al desempleo.

ÁNGELA CASTRO ARIZA

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