Debate mundial por liberación de patentes de vacunas anticovid

Crédito: EFE / EL NUEVO DÍAHasta ahora han sido administradas 1.210 millones de vacunas en el mundo, lo que supone apenas el 16% de la población total, según cifras compiladas por el proyecto “Our World in Data” de la Universidad de Oxford.
Mientras en Venezuela y Sudáfrica solo el 0,9% y 0,6% de su población ha recibido una dosis, respectivamente; en el Reino Unido y España, más del 76% y 38% de sus habitantes, respectivamente, ya fueron inoculados una vez.
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El sorprendente apoyo del presidente de EE.UU., Joe Biden, a una suspensión de las patentes de las vacunas contra la Covid-19, ha puesto en pie de guerra a las farmacéuticas, que criticaron ayer la iniciativa por considerar que daña la innovación y no supone una solución en la lucha actual contra la pandemia.

El grupo de Investigadores y Manufactureros Farmacéuticos de EE.UU. (PhRMA), asociación que engloba fabricantes como AstraZeneca, Pfizer y Johnson & Johnson -fabricantes de vacunas contra la Covid-19- advirtió que la propuesta “debilitará aún más las cadenas de suministro y alimentará la proliferación de vacunas falsificadas”.

Así lo apuntó en un comunicado el presidente de esta organización, Stephen Ubl, quien advirtió, además, que esta iniciativa “sembrará confusión entre los socios públicos y privados”.

Y el diario The Wall Street Journal, referencia en el mundo empresarial, publicó ayer un duro editorial titulado “El robo de las patentes de vacunas de Biden” en el que se pregunta: “¿Quién invertirá en terapias en el futuro cuando la Casa Blanca ayuda a otros Gobiernos a robar?”.

Para remarcar la complejidad del proceso de producción, Pfizer ha señalado que su vacuna, desarrollada con el laboratorio alemán BioNTech, requiere 280 componentes de 89 suministradores diferentes ubicados en 19 países.

Caso aparte es Moderna, que aseguró ayer que su negocio no se verá afectado por una posible suspensión de las patentes, aunque como las otras farmacéuticas, duda de que la medida pueda ayudar a mejorar el suministro de dosis.

El consejero delegado de Pfizer, Albert Bourla, dijo esta semana a la Cnbc que la propuesta que tiene que discutirse en la Organización Mundial de Comercio “no tiene ningún sentido” ni tampoco hará “nada” por facilitar la manufactura de las vacunas en países en desarrollo que “carecen de la infraestructura necesaria”. Además, criticó lo que esto desincentivaría a la industria ante futuras pandemias.

 

Buscando apoyo internacional

 

La India y Sudáfrica, apoyados por decenas de naciones en desarrollo, llevan desde octubre del año pasado pidiendo a la OMC que suspenda las patentes de vacunas, tests y tratamientos contra la Covid-19, con el fin de que puedan producirse en otros países.

Hasta ahora, EE.UU. y otros productores de esos fármacos, como la Unión Europea (UE), el Reino Unido y Suiza, se habían opuesto a la suspensión de patentes, al alegar que la propiedad intelectual funciona como incentivo para el desarrollo de vacunas y otros productos contra esta y futuras pandemias.

Pero ayer la UE se mostró dispuesta a debatir el tema, mientras Rusia dijo que apoya la idea de Biden.

Las críticas de las farmacéuticas coincidieron con nuevas caídas en los mercados bursátiles.

RESUMEN, EFE

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