Calidad y Pertinencia: Retos a lograr

Los cambios que está generando la cuarta revolución industrial y la reinvención a la que nos está llevando la pandemia exigen de las instituciones de educación superior, IES, una profunda reflexión de su quehacer.
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Un tema neurálgico para revisar dada la coyuntura que se vive es la oferta educativa dado que algunos programas ya están en obsolescencia y como tal deberán ser desestimulados e incluir otros que sean garantía para que sus egresados estén en condiciones de agregar valor y responder a los retos de la nueva dinámica de la sociedad y su sector real.

En el 2018 Andrés Oppenheimer en su texto “Sálvese quien pueda” planteó que el 47% de los empleos que existían, serían reemplazados por robots o computadoras inteligentes. Por su parte, uno de los interrogantes planteados por Yuval Noah Harari en su texto “21 lecciones para el siglo XXI” es ¿qué debemos enseñar a las nuevas generaciones? A ello se le suma el reconocimiento que hacen los diferentes actores de la sociedad, cuando afirman que la dinámica del mundo cambió y al ocurrir esto, se hace necesario que la educación también varíe con el fin de formar recurso humano calificado que esté en condiciones de enfrentar, analizar e implementar nuevas estrategias para enfrentar dichos cambios y así generar desarrollo.

A ello súmesele el reclamo de los jóvenes por una “educación de calidad y pertinente”. Estas condiciones obligan a un profundo análisis de quienes tienen la responsabilidad de impartir educación superior en nuestro país, reflexión que debe superar las discusiones tecnócratas endógenas que hasta la fecha se han realizado. Debe ser una discusión abierta, que incluya a los profesionales de las IES como a los actores del sector real que enfrentan día a día los desafíos que impone el desarrollo productivo. Es decir, un equipo mixto donde se combine la teoría y el dominio disciplinar de quienes ejercen la docencia con la práctica, y la experiencia de quienes están en las empresas. 

Dentro de esa amplia discusión es urgente abordar lo relacionado con la “calidad y pertinencia” de los programas que se ofertan. La primera, vista como la búsqueda de los diferentes medios que permita formar mejores seres humanos, ciudadanos con principios y valores éticos, respetuosos, que ejerzan sus derechos, pero que igualmente cumplan con sus deberes. Seguro que con una educación de calidad se podrá generar oportunidades legitimas de progreso y prosperidad para los educandos, la región y el país. Aquí el referente es el “Ser” es decir el estudiante como ser humano, en aras de desarrollar y fortalecer en él sus competencias blandas.

La segunda, la pertinencia entendida como la relación de conveniencia, afinidad y oportunidad con las necesidades del entorno social y laboral, de tal manera que tenga como reto desarrollar al máximo las competencias laborales técnicas para hoy. No se puede seguir aplazando esta discusión, pues sería seguir formando profesionales, tecnólogos y técnicos para el pasado. Además de generar frustración entre los egresados de dichas instituciones y programas y no contribuir a la tarea natural de la universidad como es la de coadyuvar a construir futuros. 

Hoy se necesitan IES que tengan como propósito lograr que sus áreas relacionadas directa o indirectamente con la ciencia y la tecnología estén comprometidas y vinculadas con el sector productivo. Deben ser unas instituciones cuya misión, además de atender las necesidades de formación de talento humano y la fuerza laboral para el desarrollo económico, generen vínculos colaborativos que faciliten la apropiación social del conocimiento. El reto está planteado.

FÉLIX RAMÓN TRIANA GAITÁN

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