Aquel Encuentro de Tolimenses

Alberto Bejarano Ávila

Convocado por la ADT se realizó el “noveno encuentro de tolimenses” cuyas conclusiones deseo leer pronto porque confío muestren una estructurada visión de futuro para el Tolima y enunciados estratégicos inéditos y viables para construir ese futuro. La noticia de tal hecho me indujo a releer la ponencia titulada “Por El Buen Camino” que presenté en el segundo o tercer encuentro de tolimenses realizado en 1966, hace 26 años.
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Si ahora hubiese vivido la misma circunstancia de aquel tiempo, sin duda habría presentado la misma ponencia, pues creo que el atraso del Tolima, siendo hoy más punzante, deja al desnudo el fracaso histórico de la dirigencia tolimense en su deber de pensar cómo construir progreso y bienestar social.

 En aquella ponencia (abrevio) recordé una máxima de Jesús Martín Barbero: “una tentación muy fuerte… es el facilismo de pensar que lo que fracasó vino de fuera, que lo que ha fracasado es el modelo que no tiene que ver con nosotros, que tiene que ver con lo que hay de imposiciones, no con lo que hay de complicidad”.

Después parafraseé un aserto de Mario Arrubla, para expresar que no existe una historia tolimense, porque en nuestros casi cinco siglos, no hemos sido los protagonistas, solo hemos vivido pasivamente la conformación de nuestras estructuras sociales por fuerzas externas, o igual, que hemos sufrido los cambios, pero no los hemos promovido y de ahí la innegable involución y la ausencia de evolución. En la ponencia sugerí nueve rutas para avanzar hacia una ideología y un modelo económico y político regional y así resolver la encrucijada. La juventud y la educación, para que mentes y actitudes dejen de estar más ligados al siglo XIX que al XXI; medios de comunicación como guía de opinión objetiva y pedagógica de la información; desmitificación y contextualización de las nociones de modernidad para asociar la modernidad a nuestras ventajas y fortalezas; los municipios, que no deben seguir apegados a esbozos elementales de planeación; Ibagué, la capital que no puede continuar en proceso de “bogotanización o soachización” y sí apoyar procesos de descentralización en la misma y para la misma región.

Concertación de un proyecto de proyecto de desarrollo que parta del objetivo de construir socialmente la región y de un reenfoque del Consejo Departamental de Planeación; enfoque financiero para orientar el ahorro hacia la construcción de una región de dueños; vender al Tolima a sí mismo y al exterior como región unida por su visión del futuro y con conciencia universal y además profundamente provinciana; reconocer “la región virtual” para invitar a los paisanos que emigraron a sumarse a la tarea de construir el progreso tolimense. Cerré aquella ponencia diciendo que el auditorio extrañaría la omisión de grandes proyectos de inversión, a los que concedo importancia en segundo plano porque no serán relevantes mientras no pensemos en la construcción social, en la apertura mental a otros caminos y en una irreverencia con lo establecido. 26 años, aflige ver pasar el tiempo sin que pase nada.

¡Hagamos región y apoyemos lo nuestro!

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ALBERTO BEJARANO ÁVILA

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