La crisálida de Ibagué

El 21 de septiembre de 1801 a las nueve de la mañana Alexander von Humboldt pasó por Ibagué rumbó al volcán del Tolima. Este reconocido científico del siglo XIX que se hizo famoso por sus largos viajes de exploración, dedicó varios meses a recorrer gran parte de nuestro territorio. En su diario de campo describió minuciosamente nuestra topografía, su maravillosa biodiversidad e incluso las principales características de sus habitantes con sus variados rasgos culturales.
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Sabemos el lugar exacto en el que se hospedó en Ibagué y quién fue su anfitrión. Estos datos y muchos otros los compartió el sábado anterior Alberto Gómez Gutiérrez, reconocido genetista de la Universidad Javeriana y autor de la Humboldtiana Neogranadina, una obra magnífica de cuatro tomos que describe el periplo del sabio alemán por nuestro territorio.

Colombia ocupa el cuarto lugar en el mundo en biodiversidad de especies y el primero en varias de ellas que son propias de nuestro territorio (endémicas). Tenemos el mayor número (350) de especies de mariposas endémicas en el planeta. Una reflexión sobre la necesidad de proteger esta riqueza natural y el impacto negativo de no hacerlo, fue el tema central de la charla de Gonzalo Andrade, brillante biólogo de la Universidad Nacional quien también nos visitó el mismo día.

Diego Samper Martínez compartió una poética natural, con una sinfonía de fondo que compuso con el rumor propio de la selva amazónica, el canto de sus aves y el sonido de los animales entretejidos con las voces de los pueblos nativos. Su charla evoca su experiencia de más de veinticinco años de vivencias en este territorio en donde está construyendo Calanoa, un refugio en medio de la selva y al lado del imponente río Amazonas. 

Los tres, junto con Sandra Valenzuela, directora ejecutiva de la WWF en Colombia (Wordl Wide Fund), fueron parte de un maravilloso conversatorio alegóricamente llamado metamorfosis. Estas conversaciones, guiadas por personas con trayectorias singulares, son propicias para iniciar procesos de transformación que nos ayuden a liberarnos de las ataduras de formas de pensar atávicas, para reemplazarlas por procesos renovados que nos permitan abrir nuevas posibilidades de futuro. Metafóricamente es una metamorfosis social en la que dejamos atrás nuestro limitado cuerpo presente y desarrollamos alas que nos permitan volar. 

Qué mejor escenario para realizar estas conversaciones que el de la Crisálida, el nuevo espacio que inauguró el Mariposario de Ibagué el 27 de noviembre anterior. De la mano de María Victoria Vila, cuyo entusiasmo, profesionalismo y contagiosa pasión en todos los proyectos en los que se compromete, este lugar se proyecta como uno de los escenarios más importante de reflexión sobre la gran responsabilidad que nos compete, como especie dominante en el planeta, para asegurar una vida digna a las futuras generaciones. Los invito a que visiten esta otra perla escondida de Ibagué.

 

ALFONSO REYES ALVARADO

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