Cambio (un sentimiento de a pie)

Sin lugar a dudas, el cambio es una premisa fundamental, no solo para este proceso electoral, también para el desarrollo de los territorios, principalmente en Ibagué; no pueden volverse parte del paisaje todos los problemas que afronta el municipio, de insatisfacción de necesidades básicas que son propulsores de la movilidad social.
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El viernes se pudo observar una imagen, que pareciera ser hemos normalizado y que debe ser inaceptable, donde el Alcalde de Ibagué, nuevamente, sentado en el ‘banquillo de los acusados’ respondiendo penalmente (o por lo menos la justicia intentando que lo haga), mientras la ciudad sufre los embates del invierno, sin agua potable en un sinnúmero de sectores, la infraestructura vial en franco deterioro, la infraestructura escolar sin terminar, las denuncias sobre el Plan de Alimentación Escolar son vergonzosas, los señalamientos por aparentes irregularidades en los procesos contractuales, son solo algunos de los problemas que aquejan a nuestra ciudad.

¡Ya no más!, ese debe ser el mantra de la ciudadanía ibaguereña, libre, para empezar la transformación local de cara a solucionar los problemas más graves, sin equívocos, la corrupción es el primero de ellos, pero este debe venir acompañado de soluciones tangibles para garantizar el suministro del agua potable -también de todos los servicios públicos en general-, el nuevo POT, que insisto, es uno de los debates más importantes para la campaña del 2023, que implica la reorganización y reordenación del territorio de manera sostenible, con impacto directo en la infraestructura vial y la movilidad.

Esas decisiones hay que arrebatárselas a la politiquería y entregárselas nuevamente a las necesidades ciudadanas, en conjunto.

Esto ya viene y no lo perdamos del radar, porque hay que analizar las cifras, entender y mostrar cómo estamos (de pobreza, desempleo, informalidad, inseguridad alimentaria, infraestructura, por citar algunas), sin embargo, en una semana tendremos la primera vuelta presidencial y el principal sentimiento ciudadano es de un cambio; según las encuestas, muy criticadas y controvertidas todas, el crecimiento en intención de voto de Rodolfo Hernández lo puede llevar a sobrepasar a Federico Gutiérrez, el candidato del continuismo y, estar ad portas, de tener una segunda vuelta presidencial sin el candidato del uribismo, ¡después de 20 años! –claro, para la segunda vuelta presidencial, quien enfrente a Petro gozará de los afectos, en público o en privado, del otro extremo político-.

Habrá que aguardar hasta el 29 de mayo, pues las maquinarias y la plata forma, las tiene el señor Gutiérrez y ese oxígeno, que no lo miden las encuestas, lo puede llevar a la segunda vuelta. No se puede desconocer que, a su manera, cada quien, con el crecimiento de Rodolfo Hernández y su discurso anticorrupción y un consolidado Gustavo Petro, parecen ser quienes han logrado interpretar esa emoción (cambio) que acompaña al elector en la calle.

Esperemos que el resultado para la Coalición Centro Esperanza sea mejor que el vaticinado por las encuestas, aún cuando brilló más la división que la unión –incluso a una semana de la primera vuelta continúan los ataques personales desmedidos-, pero claramente, si deciden no apartarse del debate de cara a la segunda vuelta, serán fundamentales para consolidar un posible gobierno de cambio. Por lo menos, para el caso de Alejandro Gaviria, a quien maltrataron durante la consulta del 13 de marzo, sí lo valoran en el Pacto Histórico, saben que él transmite la confianza necesaria, de cara a la segunda vuelta, en los asuntos de hacienda pública del país.

 

CAMILO ERNESTO OSSA B.

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