¿Cuál es la agenda de la ciudad?

Camilo Ernesto Ossa Bocanegra


Todo parece indicar que el alcalde Hurtado no tiene una agenda definida en relación con la planificación de Ibagué y, si existe, que por favor nos señale la correspondencia entre objetivo y acción. Les voy a dar dos ejemplos que indicarían que la ciudad está sin un norte claro frente a este tema. Primero, el relacionamiento de la actual Administración con el sector rural y, segundo, los “cambios” anunciados en cuanto al intercambiador vial de la calle 60. Esa división tradicional entre sector urbano y rural, necesaria en cuanto a delimitaciones y acciones, ha sido una creciente herramienta para aumentar las brechas de desigualdad en lo que al campo se refiere, sin entender que ambas –urbano y rural- son interdependientes en hechos y respuestas.
PUBLICIDAD

Tradicionalmente el campo ha sido abandonado y eso hay que corregirlo; el conflicto armado, los servicios públicos, la infraestructura, con especial énfasis en la vial, la educación, entre otras, han sido fuertes detonantes para que cada día aumente el número de personas que salen del campo rumbo a la ciudad. La semana pasada, habitantes de la zona rural de Ibagué, tuvieron que hacerle la encerrona al Alcalde para que escuchara y se comprometiera con soluciones de arreglo para la malla vial. Es una ‘odisea’ para los campesinos sacar sus cosechas y venderlas. Y eso que no estamos hablando de las dificultades para la siembra, la distribución y venta al consumidor final, pues la central de abastos es otra historia fallida que se debe recomponer. Entonces, ¿cuál es la agenda? Frente al intercambiador vial de la calle 60, no se discute que esta y otras obras sean importantes para la ciudad, sin embargo, sí preocupan dos aspectos en particular, primero, el cambio en los diseños y obra a ejecutar, donde ya el Alcalde señaló que el deprimido no iría, lo cual, bajo el entendido que la obra la han promocionado en términos de movilidad, -lo cual ya de por sí, es un error primigenio y de concepción de la movilidad sostenible- surge un interrogante, ¿cuál es el impacto real de esta obra, sin el deprimido, en la movilidad local? ¿Cuáles son las potencialidades y oportunidades del intercambiador, frente a los hechos que aquejan a Ibagué?, –reitero, todo es recíproco-, son interrogantes que van íntimamente ligados con la segunda preocupación y son los cuestionamientos de aparentes “sobrecostos” y desfinanciación –a lo que le sumaría también, improvisación-. Entonces, ¿cuál es la agenda? Hay otros temas muy relevantes que deben articularse, en conjunto, con todas las actuaciones que emprenda la Administración municipal, entre los cuales aparecen, por un lado, el agua, que constituye el principal eje articulador de la planificación territorial, y sus conflictos componen, hoy por hoy, un tema huérfano en la ciudad y que debe ser resuelto con prontitud, de esto, hemos sido reiterativos en este mismo espacio dada su relevancia.

 Y por el otro lado, el Sistema Estratégico de Transporte Público (Setp) que no tiene un camino claro, -el diario El Nuevo Día, en un informe del pasado sábado, refiere a las “luces y sombras” de la implementación- y resulta el Setp fundamental, no solo para la conexión campo-ciudad o el intercambiador vial de la 60, -temas de los que aquí hemos indicado- sino para todas aquellas ejecuciones realizadas entorno a la infraestructura local, movilidad sostenible, promoción y proyección de la economía local, entre otras tantas.

Entonces, ¿cuál es la agenda?.

@camiloossa10

CAMILO ERNESTO OSSA B.

Comentarios