¿En qué país estamos?

A la edad que tengo nunca había percibido tanta desilusión en la gente con relación a un gobierno como la que se palpa hoy en la población colombiana. Ello me motivó a conversar con quienes así se sienten con el fin de validar dicha percepción. Encontré que la incomodidad y desilusión se debe al incumplimiento por parte del actual presidente de las promesas realizadas en campaña. Señalan que el actual ejecutivo prometió trabajar por un país más justo, equitativo con oportunidades para todos. Que realizó cualquier cantidad de promesas entre las cuales estuvo la de bajar impuestos y subir el salario mínimo, a defender el ecosistema y muchas otras, que desafortunadamente a menos de un año de entregar tan importante cargo, nada de lo prometido se ha cumplido, por ello la decepción de quienes sufragaron por quien se creía era una opción interesante para Colombia por su juventud y trayectoria internacional.
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Una de las observaciones puntuales sobre el actual presidente fue lo mal que configuró su equipo de trabajo, dado que varios de los integrantes de su gabinete han sido duramente cuestionados por su pésima y amañada gestión; casos puntuales como los ministros de: Defensa, señor Guillermo Botero Nieto, el ministro de Hacienda, señor Carrasquilla y la ministra de las Tics, la señora Abudimen, lo cual valida aquel adagio popular que dice “que lo que empieza mal, termina mal”.

Peor aún cuando dichos personajes hoy ocupan cargos en embajadas y juntas directivas de importantes instituciones del país. Estos hechos generan incomodidad y desilusión afirmaron los entrevistados. 

De otra parte, mientras el país muestra un déficit fiscal dada la equivocada política macroeconómica implementada y al impacto negativo generado por la pandemia que seguramente nos obligará a todos los colombianos a soportar no sé cuántas reformas tributarias de aquí en adelante, el líder político de nuestro país, poco le interesa cumplir y dar ejemplo con lo solicitado por el actual ministro de hacienda José Manuel Restrepo A., con relación al nivel de austeridad del gasto público, es así que incurre en gastos inoficiosos como es la emisión de 1409 monedas recordatorias y alegóricas de su gobierno, dizque para ser entregadas a los visitantes ilustres que lleguen a la casa de Nariño.

Igualmente realiza una amañada reestructuración de la Presidencia eliminando, fusionando cargos, pero creando otros, la pregunta es: ¿de qué austeridad hablamos?

Para rematar, juega a lo que le proponen los honorables congresistas con relación a una reforma incluida en el Proyecto de Presupuesto General de la Nación que suspende la Ley de Garantías en 2022. 

Este hecho llama la atención dado que, siendo Senador, atacó con vehemencia cuando el gobierno anterior motivó dicha modificación.  Tampoco se entiende que le juegue a que el Estado se apropie del dinero de cuentas corrientes y de ahorros cuyos saldos no supere los noventa y dos mil pesos y que hayan estado inactivas por más de un año. La pregunta de la gente es: ¿a dónde vamos a llegar? 

Me niego a creer que todo esté perdido, confió en que en las próximas elecciones el pueblo colombiano sea cuidadoso en escoger no solamente al presidente de la república sino a cada uno de los que aspiran a llegar al Congreso. Estas instancias requieren de una renovación estructural y humana si verdaderamente queremos que el país se enrute por el sendero del cambio, el progreso y el desarrollo. Es nuestra responsabilidad elegir bien para lo cual se debe revisar detenidamente la trayectoria de cada uno de los aspirantes y su respectiva propuesta antes de tomar decisión alguna. Les invito a hacer este ejercicio en forma objetiva y honesta. Vamos para esa. 

 

FÉLIX RAMÓN TRIANA GAITÁN

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