Oso histórico

El Pacto Histórico fue votado por muchos con la esperanza de ver un nuevo Congreso honesto, alejado del clientelismo y de la corrupción, donde el bien común fuera el faro. Desafortunadamente, hasta hoy, lo que han demostrado muchos es que unos llegaron a realizar las sucias mañas de los partidos tradicionales, otros son inexpertos y sin el conocimiento exigido dentro de sus funciones; y los que aún peor, se preocupan más por atender las redes sociales que por desempeñar su función.
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Empecemos con la conformación de las mesas directivas. La elección de Roy Barreras como presidente del Senado prendió las alarmas. Bien lo dijo Gustavo Bolívar en varias intervenciones, refiriéndose a la elección del mismo: “Él es valioso en algunas partes del Pacto Histórico, pero yo no lo apoyo; por ejemplo, yo no votaré por él para la presidencia porque me parece que no representa el cambio que se prometió”. Una vez elegido manifestó: “Les dejo una pregunta y me retiro lentamente…¿La izquierda ganó 20 curules por primera vez en 200 años para terminar en esto?” Por supuesto, el gobierno electo apoyó a Roy conociendo su experticia en mermelada y mecánica política; logrando una coalición de gobierno mayoritaria en pocos días, conformada por todos los congresistas acusados por el Pacto de ser los saqueadores de los recursos de los pobres. ¡El todo vale!

Una vez posesionados, se inicia la conformación de las distintas comisiones y comienza el bochornoso espectáculo. Los miembros del Pacto se hacen zancadilla entre sí para ser elegidos en las mesas directivas. Wilson Arias y Paulino Riascos fueron los primeros; pese a que había un acuerdo en que Arias sería el Presidente de la comisión cuarta del Senado, Riascos decidió postularse y salió triunfante. La molestia de algunos de los miembros del Pacto no se hizo esperar. Inti Asprilla, expresó: “Ha nacido un nuevo Manguito”. El show no termina acá; esta semana, María Fernanda Carrascal y Agmeth Escaf protagonizaron un mismo escándalo.

No contentos con este papelón, la senadora Susana Boreal, la misma que pensaba que en Colombia había 38 departamentos, en plena sesión del Congreso preguntó que cómo se suscribía una proposición. Las críticas no tardaron, con toda la razón. Es obligación de todos los parlamentarios conocer el funcionamiento del congreso; es una falta grave no hacerlo. Este no es un error como algunos quieren hacerlo ver, ni violencia contra la mujer; es un incumplimiento de una de las obligaciones del cargo.

Pero, sin duda el episodio más vergonzoso es el de la elección de Contralor. El nuevo gobierno se ha dedicado a intervenir en forma grosera y descarada para poner Contralor de bolsillo, violando la ley y llenando de vicios e irregularidades el proceso. Primero intentaron meter en la lista de los 10 elegibles a Julio César Cárdenas, exfuncionario de Petro en la Alcaldía; y como no resultó, se inventaron una nueva comisión accidental, creada a la medida y de afán, violando la ley, para colocar en el primer lugar a Carlos Hernán Rodríguez, amigo y paisano de los senadores del Pacto, Alexánder López y Roy Barreras, quien a su vez ha sido socio político del exgobernador del Valle del Cauca, Juan Carlos Abadía y el condenado Juan Carlos Martínez. Tan burda fue la maniobra que el propio Cárdenas dejó una dura y documentada constancia en la que señala las irregularidades en las que incurrieron en esta última etapa.

¿Cuál cambio? ¡Oso histórico!

Rectificación: El representante Julián Peinado está siendo investigado por corrupción; pero no ha sido relacionado con grupos armados.

CRISTINA PLAZAS MICHELSEN

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