¿Estado de opinión? o ¿Estado tiránico?

El Supersociedades habló de los avances en las investigaciones de libranzas, el caso Estraval, las empresas que están en ley de insolvencia y las reformas que impulsa la entidad para combatir la captación ilegal de recursos y el soborno internacional.

Al revisar el listado que mide las horas promedio de lectura de sus habitantes, Colombia no aparece entre los primeros 30 lugares. De hecho, con base en el Readers Around the World, el país se encuentra por debajo de Venezuela, Argentina, Brasil y México en América Latina.

Con una estadística de tal dimensión, es fácil entender las causas por las cuales, son pocos los que comprenden la diferencia entre la izquierda y la derecha en la esfera política y mucho menos las implicaciones que tiene la disolución del Estado de Derecho.

Seguramente por ello, la propuesta de Uribe Vélez de imponer un “Estado de opinión” es aplaudida por unos seguidores que por crasa ignorancia o beneficio propio consideran que es una salida para lo que en palabras del expresidente en 2007, denominó hecatombe, es decir, una catástrofe que requerirá la mano salvadora de un mesías y nadie mejor que él.

Lo que no comprenden los “feligreses” de esa iglesia llamada Centro Democrático, es que acabar con el Estado de Derecho que medianamente impera en Colombia, sería equivalente a abrir una “Caja de Pandora”. De tajo, se cercenaría ese orden jurídico que equilibra los tres poderes, permitiendo que el ejecutivo se consolide como un dictadorzuelo al mejor estilo venezolano.

Es precisamente ese Estado de Derecho que sustenta la democracia y en general esas garantías que con tanto esfuerzo han alcanzado las minorías.

La idea presentada por el senador Uribe, no es ni resultado de una construcción ideológica ni producto de su racionamiento. Es una burda copia del ejercicio práctico del nacismo desde su llegada al poder, orquestada por Joseph Goebbels, ministro de propaganda del Tercer Reiche.

Goebbels, construyó una opinión basada en 11 principios sustentados en la mentira y la manipulación. Dos años después de escribir una columna que llamé “R.I.P a la moral y la ética en la política” (http://www.elnuevodia.com.co/nuevodia/opinion/columnistas/galeano-david-hector/402236-rip-a-la-moral-y-la-etica-en-la-politica) como un verdadero déjà vu esa enfermiza estrategia sigue vigente, con la diferencia que en la actual coyuntura la urgente necesidad de acabar el Estado de Derecho obligó al senador a quitarse la mascara.

Sumergidos en un “Estado de opinión”, los indígenas serán despojados de las pocas tierras que le quedan ya que en el absurdo imaginario colombiano, el indígena es “malicioso” y revoltoso. Todos los opositores serán unos “comunistas ateos” que deberán ser llevados a la hoguera. El poder presidencial pasará a erigirse como monárquico y toda aquella comunidad minoritaria será conducida sin piedad a la guillotina púbica porque la mayoría así lo ordena.

En conclusión, pedir que uno de los países que menos lee, cimiente una verdadera opinión madura, reflexiva y constructiva, no solo es un acto de irresponsabilidad, es un suicido que corroborará porque en el exterior nos tienen pánico y consideran un estado fallido.

Analista Internacional

@hgaleanodavid

BOGOTÁ, COLPRENSA

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