Diálogo, chamboneo y elecciones

Con la iniciación del diálogo entre el gobierno y los directivos del paro empezaron a salir los aspirantes a utilizarlo politiqueramente, o para darse un baño de popularidad en procura de un llamamiento para algo, como ocurrió con el aspirante a personero de Suguevita, Boyacá, que resultó de embajador en Estados Unidos. Otros salen a representar los restos del partido que enterró Gaviria. Y algunos más para divulgar la producción intelectual del expresidente de las caminatas. Ni hablar de los que recuerdan con lágrimas los tiempos de los verdaderos liberales, al estilo de José María Melo, Darío Echandía, que ahora están más perdidos que La Guacharaca.
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Dejando a un lado el diálogo que el gobierno está manejando sin querer ceder un milímetro, roguémosle a los dioses que los ‘discursiadores’ no nos griten, vulgaridades, mentiras e insultos que se conviertan en obstáculos para el diálogo que debemos intentar a todos los niveles, incluyendo el infantil y las fuerzas del desorden, porque el despelote grande lo están armando con el cuento de salvar vidas, matando inocentes por defender los derechos humanos.

Y a propósito de derechos humanos el informe preliminar, sobre violación de Derechos Humanos en Colombia en el marco del Paro Nacional de 2021, presentado por la Misión de Solidaridad y Derechos Humanos, tras analizar todos los hechos ocurridos en estos 39 días en el país, concluye que el Estado Colombiano debe ser investigado por la desaparición, asesinato, tortura y abuso sobre varios sectores del pueblo colombiano, que han impedido su participación política, el derecho de reunión y el derecho de protesta, la utilización de prácticas propias de la lógica bélica con armamento sofisticado y letal y por tratar como enemigo interno a la mayoría del pueblo, representado por jóvenes de barrios populares, estudiantes, mujeres, indígenas , campesinos, defensores de derechos humanos y prensa independiente.

En medio del despelote, el chamboneo, la propaganda del desgobierno y el periodismo fletado vamos a otras elecciones. Unos a botar el voto y otros a callejear antes de que se los lleve por delante un exfiscal o un exoficial de lo que sea.

Claro que el meollo del paseo está en el desconocimiento de nuestra historia que con razón no la enseñan, la modifican y la acomodan a intereses de quienes se creen dueños de este país. Todo lo arreglan con plata, con amenazas o a tiros. No toleran la verdad. Le temen porque saben lo que deben y no quieren pagar la deuda ni que se la cobren. Y son los que esperan seguir destruyendo el país.

Ojalá este despertar de la juventud y demás sectores que los acompañan no sea inútil. Apoyemos los nuevos liderazgos incontaminados que están dispuestos a propiciar al cambio que tanto necesita Colombia.

Ñapa.- El asesinato del joven Santiago Murillo en una de las manifestaciones de Ibagué no puede quedar impune.

HÉCTOR GALEANO ARBELÁEZ

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