La antivacunación, una nueva plaga

En 1954, el Dr. John Franklin Enders fue galardonado con el Premio Nobel de Medicina por sus trabajos en vacunas contra la tuberculosis, la poliomielitis y el sarampión. En 1961, Enders anunció al mundo que se podía prevenir la infección del virus del sarampión por medio de la vacuna. El uso de la vacuna redujo la mortalidad infantil por esta causa en forma dramática. La Organización Mundial de la Salud instó a los gobiernos del mundo para que en sus planes de salud incluyeran la vacuna contra el sarampión. Muchos países declararon posteriormente el control de las epidemias de sarampión que por oleadas azotaban a poblaciones de todas las regiones. En 1980, antes de que se generalizara el uso de la vacuna, el sarampión causaba cerca de 2,6 millones de muertes al año. Según estimaciones de la OMS, en 2004 se presentaron entre 20 y 30 millones de casos de sarampión en el mundo con 453 mil defunciones, un tercio de todas las defunciones prevenibles mediante vacunación en la niñez.

La vacunación contra el sarampión ha proporcionado grandes beneficios de salud pública, reduciendo la mortalidad mundial por esta causa en un 78 por ciento entre 2000 y 2012; sin embargo, persisten el mundo países y comunidades cuyos sistemas de salud no son lo bastante eficientes para vacunar a la poblacion infantil. A estos, la OMS proporciona especial ayuda. Lamentablemente a una salud pública ineficiente se suman ahora los llamados “movimientos antivacuna” por motivos religioso, políticos y seudocientíficos.

Uno de los dinamizadores de este fenómeno fue la publicación en la revista medica The Lancet por parte del médico Andrew Wakefield, quien asoció la vacuna triple al Autismo. El Dr. Wakefield fue, posteriormente, rectificado por la revista y sancionado con la perdida de su licencia para el ejercicio de la medicina. Los movimientos antivacuna de tipo religioso son en Estados Unidos los Amish que tampoco aceptan beneficios del mundo moderno como la electricidad o los vehículos a motor.

Dos de los grupos más activos del movimiento antivacuna son el conocido como Generation Rescue, por su nombre en inglés, y el Age of Autismo, los cuales a partir del concepto del Dr. Wakefield, han ligado el uso de las vacunas a la enfermedad del Autismo, empleando recursos y medios masivos de comunicación para tratar de demostrar seudocientíficamente el daño de las vacunas como la del sarampión.

El resultado en los Estados Unidos es que en 2014 se presentó la peor epidemia de sarampión en veinte años. En 2012 la tosferina se convirtió en la peor epidemia en setenta años en este mismo país. El sarampión había sido eliminado en 2000 gracias a la vacuna. Hoy la enfermedad se presenta cada vez más en niños. El sarampión es altamente contagioso y puede causar la muerte por complicaciones especialmente respiratorias.

En nuestro medio, un fenómeno de trastornos psicológicos en adolescentes en la costa Caribe, redujo la vacunación contra el virus del papiloma humano, ligado éste al cáncer de cuello de útero y de cabeza y cuello.

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