Las “narco - vacas” prendieron la vaca loca

libardo Vargas Celemin

La reciente interceptación del barco “Orión V”, en aguas españolas, con un cargamento de 1.750 reses con destino al norte de África, hubiera pasado inadvertido si en sus bodegas no hubieran encontrado un cargamento de 4.5 toneladas de cocaína, presumiblemente enviadas desde Colombia. Aunque la noticia no tuvo una amplia difusión en los principales medios periodísticos de Colombia, las redes sociales y publicaciones alternativas comenzaron a auscultar la procedencia y la forma en que llegó esta mercancía a las bodegas de la nave. El primer pronunciamiento oficial vino de parte del comandante de la Armada Nacional, quien le informó a Caracol Radio que “la embarcación iba a ser cargada con droga en Cartagena, pero gracias a la Armada no lo pudieron hacer”.
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Otra voz que entró en la danza de las aclaraciones fue el presidente de Fedegan, José Félix Lafaurie quien afirmó para la W: “Los ganaderos no tienen nada que ver con el proceso de llevar animales a otros destinos, ya que ellos solo venden el ganado y una vez salen de las fincas para ser comercializados ya no son responsabilidad del gremio”. En esa misma declaración Lafaurie negó que la empresa “Frontera Vacana SAS” fuera ganadera y tuviera que ver con la producción.

Más tarde se conoció un comunicado de la empresa “Frontera Vacana SAS” en la que aclaraba que “dicha embarcación no es de nuestra propiedad y que la empresa exportadora no fue contratada, por esta sociedad”. La periodista Paula Herrera, de la Revista Cambio, le hizo seguimiento a esta empresa y encontró una certificación ante la Dian, del grupo empresarial Netrex que establece: “que es una compañía de cría de ganado bovino, es la controlante de otras cinco empresas “, entre ellas Frontera Vacana  SAS.

La periodista Herrera encuentra que la empresa Netrex y cinco más, entre ellas la citada Frontera, tienen como representante legal a la señora Andrea Stella Castro. Además, se halló que la sede del grupo empresarial Netrex y sus empresas ocupan un mismo espacio, funcionan en un mismo apartamento residencial. Lo anterior ha generado una serie de conjeturas de que se puede tratar de un caso de empresas de papel para poder montar negocios ilícitos.

Otro cuestionamiento que se ha hecho vino de parte de la congresista y defensora de los animales, quien había denunciado con anterioridad las irregularidades de los llamados barcos de la muerte, que se definen como “negocios que además de infame por su crueldad, ahora aparecen asociados al tráfico de droga, presuntamente”.

Este panorama de dudas y verdades a medias, merece una investigación profunda, porque son muchas las preguntas que, como en la danza de la vaca loca, no se pueden dejar entre estelas de humo y polvo.

LIBARDO VARGAS CELEMÍN

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