emergencia

 

Un viraje tardío

En un inesperado viraje, con la pretensión tardía de corregir la sucesión de fracasos de la política económica de su patria, el nuevo presidente y sucesor de la dinastía Castro, Miguel Díaz-Canel, en un inefable acto de contrición, de los que no son frecuentes allí y presionado por un pueblo hambreado y desabastecido que está expresando abierta y públicamente su hastío con el régimen que pesa sobre la isla hace ya muchos lustros, comenzó a hacer concesiones libertarias a su gente, en procura del su apaciguamiento.
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Corriendo el riesgo de que tal decisión lo deje expuesto y sin excusa, cuando más adelante trate de darle explicación al orbe y a sus conciudadanos, la razón de los rotundos reveses de su gobierno, que no derivan de nada distinto de la ineptitud de la política económica, propia del credo comunista que practica, mismos que llevaron al hundimiento de los países que abrevaron en ese caduco y fracasado dogma político.

Porque mal puede pensarse que un aparato de producción ineficiente y sin estímulo alguno alcance a dispensar alimento, vestuario, salud y educación para más de cuatro millones de cubanos, máxime cuando éstos, por manes de la corruptela y la ineptitud que allí pululan, promovidas por la penuria y la escasez, se extravían yendo a engrosar la frustración que cada día crece y se vuelve más fuerte.

Pues más de medio siglo insuflándole vida artificial a una retórica de “pan y circo” con la que aquella dictadura “verde oliva” y tropical pretendió entretener a su pueblo, que si en este caso de poco o casi nada ha servido como paliativo ante la conculcación de sus libertades y las restricciones económicas impuestas, sí ha contribuido con eficacia al altísimo grado de desencanto que allí se registra, pues cada día los cubanos ven más lejana la arcadia feliz y el “paraíso” que se les prometió desde el primer día de la llamada revolución y nada, nada de libertad.

Entre tanto el exilio sigue creciendo y creciendo con desmesura.

¿Que vendrá ahora?, después de haberle repetido al país, durante más de cinco décadas que ”todo se debía al bloqueo a que los sometieron los gringos”, cuando los cubanos ya advirtieron que esto no era cierto.

Y que siguen y seguirán las carencias y el desabasto de lo esencial, ¡seguro que no tendrán opción distinta a pensar con urgencia el cambio de sistema, por otro, más eficiente!

Y es que fueron muchos los lustros durante los cuales se sacrificó a tres generaciones, hasta terminar por entender lo que la razón les mostraba desde el primer día de su inefable gobierno y que tampoco ha servido de clara advertencia a Maduro y Ortega, que escogieron ese modelo para “desorientar” el desarrollo futuro de Venezuela y Nicaragua: un claro aviso, a nuestros camaradas en vísperas electorales, que no quieren ver esa ruta como el camino seguro a “un fracaso anunciado”.

MANUEL JOSÉ ÁLVAREZ DIDYME-DOME

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